30.10.04

A propósito de las elecciones en E.U.

El rostro de un candidato político en una valla publicitaria (por Charles Bukowski)

Ahí está:
No demasiadas resacas
No demasiadas peleas con mujeres
No demasiados neumáticos desinflados
Nunca pensó en el suicidio
No más de tres dolores de muelas
Nunca se saltó una comida
Nunca estuvo encarcelado
Nunca estuvo enamorado

7 pares de zapatos
un hijo en la universidad
un coche que no tiene más que un año
pólizas de seguros
un césped muy verde
cubos de basura con tapa hermética

seguro que le eligen.

cualquiera de los dos calza en este poema, pero de fijo gana Bush. A veces siento lástima por ese pueblo, pero otra veces siento cólera y otras -la mayoría- me da lástima el resto del mundo que está sujeto a lo que decidan estos ciudadanos, ciudadanos que no leen, no analizan y no pueden sacar sus narices de la propaganda que les han venido haciendo tragar desde su nacimiento... Y también nos pasa a nosotros.

26.10.04

Musa de la soledad

Los cantos de una sirena neurótica

Es miércoles: paso por La Corte y veo los rosales, tal vez ya pasó lo que temía: estos rosales siempre han sido hermosos, y he imaginado que el jardinero debe ser uno de esos señores viejitos, que hablan con las flores, que entienden su estado de ánimo. Pero hoy los rosales no han sido podados, están llenos de flores secas y esos botones grotescos que quedan en la mata de rosa. ¿Habrá muerto el jardinero? Me pregunto, pero nunca lo he visto. Tal vez ahora contraten una gran compañía de jardines y esos rosales se conviertan en plantas con cirugía plástica.

Es viernes: estoy cruzando el parque, tengo que almorzar algo rápido antes de la cita de las cuatro. Y llego a la sodilla y sólo hay pollo frito, claro, estoy en un pueblo y esa es la comida favorita de casi todos los pueblos ticos. Y es una decepción, porque las papas fritas aquí son de paquete. Lo bueno de las papas de pueblo era que fueran papas de verdad, partidas y siempre crudas. Porque sí, siempre quedan crudas pero eso es parte de la gracia... pero aquí, las papas son de paquete. Y veo a un niño jugar en el parque, está sólo y parece disfrutar tanto. ¿En qué momento de la vida se pierde esa habilidad? ¡Estar sólo y pasarla tan bien! Tal vez alguna gente no la pierda, pero yo la perdí... quedó en el camino por ahí de los 18 años. Y bueno, me arrepiento de no haber ido a almorzarme una boca en La Unión. Pero se me ocurrió que debía cumplir con “las expectativas sociales hacia mi rol profesional” y entonces, no se veía bien que almorzara sola sentada en una barra de bar. ¡Lástima!

Y así se mueve la vida. El martes tuve mi sesión de terapia, y lloré como una magdalena. Tanto lloré que a mi psicólogo le di lástima, creo que él quería llorar conmigo y tenía cara de pregunta: “¿Cómo puede haber alguien tan solo en este mundo lleno de gente?” y bueno, la hora terminó y yo por primera vez sentí que no podía irme. Pero tenía que irme. Y salí. Y por primera vez me avergoncé de mis lágrimas. Porque me he encontrado alguna gente cuando salgo de terapia y se asustan por verme con la cara irritada y los ojos llorosos. Y entonces orgullosamente les digo que vengo de terapia y que ahí se va a trabajar, no a pasarla bien. Y me siento orgullosa de eso, de estar haciendo algo que sólo los valientes hacemos: revolcarnos en nuestra propia mierda y miseria. Pero hoy, estoy tan triste que no hay orgullo posible. Hoy quiero tomar un taxi y que nadie me vea. Y el taxi no pasa. Y al fin llega. Y al fin llego a la casa y ya no quiero llorar, perdí mi turno.

Pero no crean, a veces la vida me sonríe.