29.10.05

Sí, en efecto... tenía que ser virtual

C G#dim
Am F#dim
F
F#dim G#dim Am Am/G# Am/G F#dim

Las notas comenzaron a desprenderse de su boca hasta llegar a la ventana. Él creía que soñaba una canción que le trae recuerdos de aquella noche-martes de desencuentro y vasos rotos. Las palabras, la primera vista que no había sido tal... y en medio de sus sueños entrecortados, iba iniciándose el despertar que le decía: “... cuando te encontré me perdí, en cuanto te vi me enamoré...”. Entonces despertó por completo y preguntó sin respuesta cómo ella podía haber llegado hasta ahí. No preguntaba en términos metafóricos, esa no es su especialidad. Más bien pensaba que su hermano debía ser cómplice, para que ella pudiera entrar a ese jardín y cantar en su balcón.

“...cuando llegó carta la abrí, cuando escuché a Prince bailé...” era la música de fondo para sus vueltas en la cama. Sin levantarse, puso el aire más frío para evitar el sudor causado por las dudas. Trató de pensar lo que debía hacer: si no salía, ella pensaría que era por indiferencia y eso no está en su lista de actitudes ante las cosas. Y si salía, ella pensaría que le daba otra oportunidad y eso no está en sus planes. Y mientras daba nuevas vueltas, las notas cambiaron y reconoció aquella voz y esa melodía...
G G7 C D7 G G7
C Dm G C Dm G C
Eb D7
Listen to me... I cannot see clearly
D7 Am7 D7

Pensó que los acordes de la guitarra no estaban bien. Al menos a él le saldría mejor... todo eso pensaba, fríamente, evitando tomar la decisión. En todo caso –pensó- “si no decido, quedará la indiferencia. No decidir sería decidir por la primera opción”. Se preguntó si era capaz de darle a beber de nuevo amargas gotas de dolor. Y su cabeza no callaba y así, no le dejaba escuchar su corazón. De pronto era un bolero lo que llegaba a acariciar su cabello. Un bolero que no conoce así que trata de escucharle la letra...
“... lo has confundido, no quedan fuerzas en mí... estoy desnudo a merced de tu limosna de amor, que abrigará mi dolor que me tortura... amar y ser amado es un misterio total que al no poder descifrar me quedo callado, me quedo callado...”
Tres canciones. Tres canciones tratarían de despertarlo del mundo racional. Tres canciones para desbancar al pensamiento. Eso era todo lo que esperaría esta vez. Y terminando la tercera, fue comprendiendo, que no era indiferencia, no era desamor... era testarudez. Pero concluía también que si la testarudez puede más, seguramente no era amor, al menos no comparable con el suyo. Porque esa misma necedad que la traía hoy a desangrarse ante un balcón, es la misma que da mil vueltas en la cama tratando de no sentir, sólo pensar. Y esa testarudez hizo brotar una cuarta canción sin la guitarra... sin esperanza, con la vergüenza, con el sabor de la derrota... con la palabra atragantada.

Si tú no estás aquí
Me sobra el aire....
La gente se hace nadie....
Si tú no estás aquí no sé
Qué diablos hago amándote...

Fue sólo un brazo en su espalda el que dio la señal. Siempre es el guitarrista el que comprende el mensaje y da palmadas al que perdió la batalla. Fue entonces cuando ella gritó: “Aquellos días negros que alguna vez te dejaron... ¿Qué se siente habérmelos dejado ahora a mí?”. Pero él ya dormía y soñaba que ella estaba en su jardín, cantando.



(Imagen en: http://www.eduardprunera.com/3610.htm)



28.10.05

Hay que escoger las luchas que merecen la pena...


En 1955, una mujer negra que volvía de su trabajo no quiso darle su campo en el bus a un hombre blanco. Era la época en que el racismo era claramente visible en los Estados Unidos y “no importaba cuál fuera tu ingreso, tu educación o tu profesión. Si eras negro, debías vivir en un barrio para negros...”. Rosa Parks decidió que ya había sido demasiado y con su negativa a cambiar de asiento fue precipitante de la enorme lucha que vino después.

El boicot al transporte público duró 381 días, y muchos sufrieron el despido de sus trabajos y arrestos masivos. Pero esta pequeña lucha que desató una mayor, llevó a la población negra a unificarse bajo algunas voces, entre ellas, la de Martin Luther King. Las protestas terminaron en 1964 con el Acuerdo de los Derechos Civiles, la prohibición de la discriminación racial en los Estados Unidos.

En 1987, Rosa fundó el Instituto Rosa y Raymond Parks para el Auto-Desarrollo, que intenta que las nuevas generaciones conozcan su pasado, construyan un mejor presente y un mejor futuro. Según Rosa: “uno de los principales puntos que enfatizamos es el trabajo comunitario y mi filosofía de "Serenidad y Fortaleza" (Quiet Strength, la habilidad de demostrar dignidad con orgullo, coraje con perseverancia y poder con disciplina”.

Rosa murió este martes 25, a sus 92 años y muchos hoy no saben quién es ella y qué hizo, aunque de una u otra manera, disfrutan del resultado de su pequeña enorme lucha.

27.10.05

Recolectando 6

Estos son recuerdos inspirados por un post de Analú

Sabana Cementerio, hace unos 10 años, sábado, 6 p.m. Subo en la parada frente al Centro Colón, me siento en la mitad del bus hasta que entran unas veinte personas jóvenes (como de la edad que yo tenía) y empiezan a rezar el rosario... Yo, en pánico, me cambio de lugar y me voy al puro fondo del bus, donde me encuentro otra mirada asustada que me dice sin decir: “esos no son de los nuestros”.

Bus de San Pedro, como en la misma época. La gente ya no cabía, casi salía por las ventanas. En la parada frente al Mall San Pedro sube un joven y comienza a evangelizarnos a todos con el terror: “¿Qué pasaría si nos matáramoooos todos ahoraaaa? ¿Si este bus tuviera un accidenteeee ustedes dónde iríaaaan, al cielo o al infiernooooo?”. Yo lo que hice fue bajarme del bus. Así, si se accidentaba me salvaría (pues claro, yo iría para abajo).

Mi casa, hace añísimos. Suena el timbre y cuando salgo veo a un joven de unos 12 años que me pide una ayuda a cambio de una postalita religiosa. Yo, le doy algo de comida o dinero, no recuerdo y él me ofrece una postal de la virgen María. Le digo que no gracias, que no creo. Entonces él me ofrece una de San Martín (como pensando si seré evangélica y que él anda para todos los gustos). Entonces tengo que explicarle: “no gracias, es que yo no soy de ninguna religión”. Su sonrisa de respuesta no sé qué decía, pero no era de burla, ni era de nervios, era algo así como: “¿Se puede? Digo, ¿se tiene derecho?”.

Y un día decidí que era demasiado: los mormones habían llegado tantas veces a tocar a la puerta de mi casa, que los dejé pasar. Ellos se angustiaban un poco porque si estaba sola en casa, no debían pasar adelante pero lo hicieron. Yo, claramente les dije que no iban a convencerme, pero que podían contarme de qué se trata todo ese asunto de irse aun país desconocido a caminar con grandes paraguas y con camisas de manga larga bajo el sol. Ellos, miraban los cd´s y extrañaban la vida que antes tenían y a la cual volverían dentro de un año. Si yo ponía un disco, ellos podían oírlo, pero no podían pedirme que lo pusiera. Así que yo ponía a Pearl Jam o a Nirvana. Llegaron unas tres veces y contaron la historia esa de John Smith y cómo Jesucristo vino a América a evangelizar a las tribus. La historia de que sólo quedó una tribu sin evangelizar y cuando el señor se fue, esa tribu malévola mató a las otras.... y así, los españoles encontraron puros indígenas malvados... y bueno, al tercer día de visita ya me pidieron que rezara y entonces ahí quedó nuestra amistad... Me dejaron el Libro de Mormón y la dirección de su templo y si te vi no me acuerdo. Yo sí me acuerdo.

25.10.05

..con sus noches

Son días en los que el límite entre lo cursi y lo sublime no existe

Días en que la mente construye fantasías de anuncio de cigarros

Días de canciones despechadas, que antes sonaban absurdas

Son días de recuerdos por todas partes y lágrimas que saltan en el banco, en un semáforo, en clases

Son días grises, como el de hoy y cuando sale el sol, igual son grises

Son días de ideas contradictorias, de amarguras, de esperanzas ilusas

Días de tristeza y de dolor y a veces de indulgencia

Días de esconderse entre mucha gente que ríe y toma tragos

Son días de imaginarse una huida, un escape, un desaparecer por algún tiempo

Son días de arrastrar las cosas de la U y dar excusas

Son días de tedio, de paciencia, de desesperación

Son días de ganas de ir a misa, a pesar de no creer

Son días que piden a gritos un abrazo, de quien sea pero que dure años

Son días que pasarán, y tal vez después ni sean un recuerdo

Pero es el mientras tanto el que devora mis 24 horas


24.10.05

Al principio ni pensé en eso y no me di cuenta hasta hoy de lo importante que fue.
El sábado, por primera vez, recibí un pago a cambio de un servicio profesional, o sea, mi primer cheque. Las prácticas de la U siempre son gratuitas (obviamente) así que todo el trabajo que he hecho en mi carrera ha sido Ad Honorem (hasta el sábado). Y no es que vaya a empezar así como la ratoncita del cuento: ¿Qué me compraré?, ¿Qué me compraré? pero es un acontecimiento importante cuando un poquitito de lo invertido en estudiar se va convirtiendo en ingresos. Así que es un chequecito casi para enmarcar.
PD: La ratoncita está escribiendo. Cualquier mala interpretación corre por cuenta del observador.

22.10.05

"Inclinarme"

Anoche, fue de esas que llamamos “de perros” y hoy, me espera otra peor: pasar la noche en una clínica. Aunque no estaba planeado, la negligencia de las enfermeras (al mejor estilo de las que sí tienen cien personas que atender cada una) me hizo pensar que mi pobre hermano, con tanto dolor, sin poder comer y sin poder quejarse... no podría defender sus derechos. Así que, aunque esté en una clínica privada, ya me tocó el papel de preguntar cuatro veces cuáles medicamentos le tocan, por qué no le ponen algo para el dolor, por qué no le ponen algo para el virus, por qué no le atacan la infección (sí, tiene todo eso junto) y me imagino que en la madrugada, no habrá nadie para leer sus palabras en la pizarrita que le presté. Así que para allá voy, a ver si puedo ayudarle.

21.10.05

¿Por...?

De las presas en las calles
Del tráiler atravesado a mi paso
De la ventana que no sube
De que no hay campo en el congreso de noviembre
De que Oscar Arias ganará las elecciones
De que perdí la tapita de mi memoria USB
De que no encuentro la paz
De este vacío en el alma
De que se agotaron las lágrimas
Y el pañuelo está seco
Como está seco todo
De nada de eso puedo quejarme si no es aquí.

19.10.05

De última hora

¿Realmente creí que podía dejar de escribir aquí?
Estaba segura...
Pero la verdad, estoy decidiendo qué hacer. Pensé en abrirme otro, pensé en cambiarle de nombre a este, pensé en cambiar de nickname (aunque sé que los blogueros me dirán sirena por siempre)... Aún no he decidido, me tomo mi tiempo.

9.10.05

Este blog siempre tuvo una razón de ser,
al principio desconocida para mí.

Ahora, esa razón de ser se ha perdido.
Y por eso este blog quedará como una huella.

Recurriré a esta huella cuando quiera recordar lo inolvidable
(o sea, tal vez no venga nunca)
y guardaré el secreto para siempre,
de que un buen día fui una sirena.

Gracias por venir. Yo seguiré visitando sus palabras.

7.10.05

Ni en sus sueños más mojados...

Ni Freud, ni Kundera, ni Bukowski, ni Sabina, ni cualquier otro hombre que haya dedicado algo de su tiempo a tratar de comprender a las mujeres (y a insultarlas a veces) hubiera imaginado que la estupidez de ciertas féminas pudiera llegar al grado que alcanza en los “Reality (sic) Shows”.

Cuando por zancadillas del destino, me encuentro a mí misma viendo The Bachelor, simplemente me da como un ataque de dignidad y ya hace tiempo quería tocar el tema.

¿Qué puede ser más denigrante, más estúpido que 25 mujeres peleándose a un “patas vueltas” en televisión mundial? Una a una, se van “enamorando” de un simple imbécil (y en el caso del 4 es peor aún, porque fue uno de los rechazados por no sé cuál Bachelorette), hasta que en las cercanías del final, todas se van de nariz y se revuelcan con el macho que mañana estará en brazos de otra.


El macho se va de fin de semana con ella, la consiente, le dice palabras amorosas... y al viernes siguiente, repite que repite a las demás. Y cada una sueña con ser la elegida por el “patas vueltas”, quien por medio de una rosa roja le dice “te damos gracias por tu participación... espero que a pesar de tus 30 años y el ridículo que has hecho quedando como la más urgida de casarte y la más tontita, podás encontrar marido pronto, con casita, perrito, hijitos y cercas blancas en el jardín”.

Yo simplemente, me quedo perpleja ante tanta estupidez, y lo observo todo como un caso patético de superficialidad y sinsentido, muestra dolorosa de lo que es nuestra sociedad global.

3.10.05

Cantos de ballena... eh, de Sirena

Mi segundo intento de ir al gimnasio duró más que el primero (2 meses) pero resultó en un kilo de más y mucha, pero muuuucha hambre. Y debo confesar, que ya me estaba cansando el programita de pesas pero la verdad, el ejercicio me hacía sentir bien... no es mentira que te da energía gastar energía, pero también da hambre, muuuucha hambre.
Así que la aventura terminó en fracaso. Aunque aún puedo mandarme a traer uno de estos videos para seguir haciendo lo que sí me gustó del gimnasio: Stretch Pilates. Espero que esta decisión no me convierta en una ballenita en lugar de una sirena... ya veremos.