31.3.06

De mis besos I

En mi maleta me traje algunos besos y mi cabeza desde entonces anda con ideas graciosas como mariposas. Pero no en el estómago sino de recuerdos. Quisiera iniciar un ciclo, que ustedes cuenten también para reírnos un rato:

Mi primer beso

Fue tarde, yo casi siempre llego tarde a las etapas. Tenía unos quince años y me gustaba un gringuito (oh sí, lo confieso ante dios-todo-poderoso que he pecado) que cantaba divino (así ronquetas, como cantaba Kurt Cobain) y tenía un nombre bonito, de la época hippie de sus padres. A mí me gustaba él y yo sufría (¿cómo no?) porque no me daba bola... era algo así como que él esperaba la mesa servida y yo era tímida (oh, lo confieso también y todavía esa parte de mí está vivita... por algo me refugio entre lo escrito y coqueteo de lejos a imposibles). Entonces un día, en una fiesta, llega un amigo y me dice algo así como: “te llama güachangüer” (digamos que así se llamaba). Y yo –obviamente era tímida pero no imbécil- ya sentía mi corazón que se salía y ya sabía que era el fin de la virginidad bucal (pobre doctor muelitas)... y entonces fui y güachangüer se me acercó torpemente... y me babeó toda la cara y yo pensaba que así no debía ser... pero así fue... Mi primer beso fue un rotundo fracaso y desde entonces, los besos babosientos, que quieren ser como de novela mexicana (supuestamente apasionados e incontenibles pero en realidad son como un bozal que no te deja respirar ni decir “ey, suavecito, que no hay prisa ni se acabará el mundo”) me han atacado algunas veces.
Yo diría, que en general, el primer beso con alguien casi nunca ha sido el memorable. Pero ahora, la diferencia es que aunque me pongan el bozal, yo me retiro un poquitito y marco el ritmo que me gusta, a ver si entre los dos logramos algo. Los besos de novela, los dejamos para escenas de cama. Un beso suave, tierno, de los que se deshacen en la boca... con mordisquito incluido y con remolinos... así quería yo mi primer beso... y si era sin aviso... aún mejor.


28.3.06

Tal vez decida vararme al borde del camino

Así es... vengo con un defecto de fábrica peor que todos... después de todo, soy un modelo 76 sin parachoques, sin bolsas de aire, sin extintores de incendio, sin retrovisor derecho y con el central quebrado; soy un 76 descontinuado. Si le entendí bien a Humo, yo soy la prueba de autor y no hubo serie.

Bajo del avión, con los ojos ya secos y el alma engrandecida. Con los brazos cansados de traer lo que pude: es evidente que no pude traerlo todo. Y como no podía quedarme, quise traérme el cielo: sillita pintada con gatitos, declaratoria de cocinera en huelga, ajedrez con campesinos como reyes y peones, jícaros de Cinquera, libros de Ignacio y el padre Alas, culebras de madera, cervezas que no he probado, bolso de manta, gallina pintada y servilletero; ángel de coco, el de la justicia, sobrero de hilo comprado en Suchitoto (y perdido en el aeropuerto), tiritas rojas y afiches de Romero, discos piratas (socializados dirían) y un dvd para dar clases. De algunas cosas voy a desprenderme sin dolor (me encanta dar regalos, ese también es defecto de fábrica pero ese no duele) y algunas otras serán en adelante parte de mis objetos, como recuerdo de un viaje que transformará mi vida.

Bajo del avión con el alma engrandecida, con la certeza de haber mudado piel, de haber cruzado las fronteras de mis vidas pasadas. Hasta hace un ratito no había más que milagros, que sonrisas, no había más. Pero entonces el defecto de fábrica retuerce mi sueño y me devuelve de un tirón. Como no tengo retrovisor se me olvidó ver el pasado y como no tengo parachoques y no me fijé en el camino, no te vi. No vi que te iba a extrañar, no vi que podía doler y choqué. Y como no tengo bolsas que protejan mi pecho, se abrió una herida fresca y me sangra. Tal vez usé un mal repuesto y aún no estoy reparada.

Y tengo miedo.


... en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día mas tumultuosos


A don amor no le pesan los años y yo no supe si le pesan los muertos. Ta
mpoco supe si le pesan sus hijos e hijas que murieron luchando en las montañas o en los comandos urbanos. Sé que le pesa el quinto, el que no pudo más y un día de supuesta paz decidió conseguirla para él mismo con el fusil que antes mataba al enemigo. Ese le pesa.

Don amor cuenta uno a uno los detalles del principio, de cuando jesucristo bajó a la tierra y les ofreció su reino en esta vida. Cuenta de la ilusión de descubrir que hay un pecado estructural y cuenta muchos pueblos recibiendo las verdades. Cuenta los niños que leían la biblia y encontraba que hay un mundo que a ellos pertenece. Cuenta sonrisas, esperanzas de un mundo nuevo en construcción.

Pero la muerte perseguía y los demonios consumían la tierra. Los demonios no quisieron soltarle la soga al pueblo y los mataban, infundían el terror y torturaban y mutilaban y se burlaban, se enriquecían con los cadáveres y ellos sí, ellos sí comían chiquitos, ellos sí.

Así que no había otra opción -cuenta don amor- como no habrá otra opción si todo sigue como ahora. No había más opción que los fusiles, que la guerrilla liberadora.


No había, porque no hay nadie que deba ver cómo matan a su gente, a su muchacha valiente, a su Rutilio, a su Romero, a su vecino, a su mujer y a sus cipotes y pueda quedarse en el asombro. Nadie debía y nadie deberá. La lucha sigue, sigue, sigue, sigue, sigue, sigue, sigue...





Dos horas y media nos habló don amor. lo grabamos. si son valientes. pidan su copia y escuchen. duele. hay que ser valiente.

26.3.06

Postmodernidad II (o el nunca salimos de la modernidad)

Hoy recordé una noticia que hablaba de que “el rechazo social provoca exactamente la misma reacción en el cerebro que el dolor físico”. Me pareció interesante en el momento, porque ataca directamente a esos imbéciles emocionales que no entienden cuando decimos que nos duele lo que dijeron o lo que hicieron, o que escuchar el testimonio de la guerra nos duele de verdad y nos carga y nos enferma si no lo asimilamos a solas antes de dormir. Pero no voy a hablar de eso todavía, no estoy lista para escribir algunas cosas que he encontrado en mi viaje y llevaré en mi maleta-alma para siempre…

Lo que me hizo recordar la noticia, es que el rechazo que los voluntarios sintieron y que fue registrado, no fue un rechazo de un ser humano hacia ellos, sino de un “juego de computador diseñado para que los hiciera sentirse excluidos”. Así que ando pensando y realmente lo creo: este asunto de la virtualidad no existe en realidad, o más bien en REALIDAD existe. No importa si son letras, no importa si no se sabe quién está detrás de un teclado y no importa si te dicen mentiras… esperando un correo que no llega yo siento exactamente lo mismo que si esperara una llamada que no llega. Lo mismo que cuando he esperado una voz al día siguiente de un encuentro y nunca timbra el teléfono y no aparece el personaje ese día y no aparece nunca más.

No hay virtualidad posible porque los seres humanos no hacemos la diferencia, nuestro cerebro no hace diferencia. Nuestro cerebro registra lo mismo y duele lo mismo y se emociona lo mismo y se encariña lo mismo. Por eso es que no podemos escudarnos tras un teclado… contra sentirse conectado con alguien no hay más cura posible que no contactarse jamás.

Desde ahora dejaré de preguntarme si será ser demasiado extraño tener amigos “virtuales” y dar serenatas “virtuales” y amanecer “virtualmente” acompañada. Mi alma no sabe la diferencia y la verdad, nada en mí sabe diferenciar. Por ahora sabrán que quien entra a este lugar, entra a una parte de mí. Quien no quiera ser parte, puede visitar otros destinos.


23.3.06

8 exitosas razones para vender el ICE

1. Porque nos encantaría recibir la oferta de pagar a ¢121 el minuto de celular entre las 6 y las 10 a.m. y entre las 2 a las 4 p.m… Es un éxito de precio ¿no?

2. Porque si tomáramos el Plan Finde ese excelente precio sería ¡todo el día!!!

3. Porque sólo nos cobrarían a partir de que nos respondan la llamada… increíble ¿no?

4. Porque así como nos encanta recibir correos spam, nos encantaría recibir spam en el teléfono.

5. Porque sería lindísimo tener que usar prepago para evitar pagar $150 a fin de mes por descuidados…

6. Porque nuestro presupuesto perfectamente alcanzaría para pagar $90 por el recibo telefónico residencial mensual usando el servicio moderadamente y sin llamar al extranjero.

7. Porque como nos gusta mucho caminar, pero nos gusta mucho, mucho, nos encantaría buscar teléfonos públicos para la tarjeta de la compañía específica o comprar muchas tarjetas diferentes.

8. Porque debe ser maravilloso que se vaya la señal y saber que por cada “aló, me escuchás, aló” nos cobren por lo bajo cinco centavos de dólar.

¿Verdad que sí dan muchas ganas de vender el ICE? ¡Seremos todos muy felices… para todos es bueno!

Por si no se entiende, este post está escrito en el estilo que nuestro gran filósofo latinoamericano Chespirito llamaba: "sentido figurado", o sea, en chota.

22.3.06

Muchas maneras de vencer

Ninguna quiso decir nada… yo sólo entré y sentí en mi espalda muchos kilos de dolor, muchas noches de angustia, mucha esperanza mezclada con increíble maldad.

Eran demonios…

Micrófonos, grabadoras, transmisores… rodeados de algo que simula ser piedras. Simula pero a la vez es real, como reales son las ropas llenas de sangre pintada con acrílico, llenas de huecos de balas en las piernas… eso no es una recreación, porque las recreaciones pueden ser recuerdos vivos.

Entrar a la cueva es entrar al pasado, cargado de fusiles, lleno de sangre, lleno de estrellas rojas. Entrar ahí y escuchar las voces clandestinas que acompañaron la lucha, que denunciaron lo atroz, que arriesgaron todo, es como tocar el miedo y sin embargo, llenarse de esperanza.

Estar en este país es contagiarse de rabia y contagiarse de amor y contagiarse de fe. Mierda la historia que le sigue dando palo a este pueblo. Mierda estos malditos que le siguen robando y se revuelcan en tierras que les sobran.


Para leer
Para ver
Para conservar

17.3.06

Y si sale el plan de vuelo, la maleta vendrá llena de besos a la antigüa, de libros de Martín-Baró, de fotos de el pueblo más valiente del mundo, de recuerdos hermosos y de unas ganas enormes de volver y quedarse allá... Hay algo de definitorio y mucho de incierto en este viaje... y ha sido mucha la espera para pisar sus entrañas y sus calles... y valdrá la pena.

16.3.06

Recolectando Lítost (7)


Y entonces yo, después de tantas veces que he tenido ganas de hacerlo, me decido y le digo a este señor que se parquea en el espacio para discapacitados: “No parece muy discapacitado que digamos” (entiéndase, con tono de voz así de vieja regañona que cree que ganó una partida). Y entonces el señor con todas sus piernas, brazos y demás partes capacitantes del cuerpo me responde: “¿vio a mi señora cómo está?” y entonces veo: un embarazo así, como de 8 meses con 29 días... de más está decir que las disculpas no pudieron borrar el mal sabor...

Pero otro día yo, dejando mi burbuja parqueada en la calle, le pregunto a un señor: “¿es usted el que está cuidando?” y él me responde –algo ofendido- “noooooo” y yo, pensé primero en pedirle una disculpa (ya se me está gastando la cuota anual de los perdones) y después pensé ¿por qué será que nos ofende que alguien nos confunda con vendedor de tienda, con cuidacarros, con empleada? ¿Es que acaso son trabajos menos honrosos que ser gerente de banco? ¿Es que acaso una corbata, las medias panty o el apellido nos hacen más? Así que no, a este simplemente no le pedí disculpas, porque entonces hubiera gastado una más en el cuidacarros, por hacerle sentir que hacer su trabajo es ofensivo.

Y cargo más lítost... porque ahora he puesto en mi carro una calcomanía que dice: “Ticos y Nicas somos hermanos” y cuando fui a lavar mi burbujita donde siempre... sentí unas ganas terribles de saber si a mi hermano nicaragüense le parecía algo cínico... quise saber si debía quitar la frase que más que real es un deseo y quise saber si él entendía que yo valoro lo que hace y que algún día yo quisiera ver a Centroamérica andando a un mismo paso hacia adelante. Quise saber pero no pregunté... aunque hoy sentí por qué no voy a quitarla de mi carro: hoy mi papá, en son de chota me dijo “seráj voj puej” y yo le dije “pues sí, soy yo”.

¿Qué diablos es Lítost?

15.3.06

Mentirse uno

Si lo ves, fíjate bien. Cuando a Pedro alguien le habla del pasado se le ilumina su cara y se pone triunfante: “nunca he llorado... yo triunfé en el amor”. Y si le dan bola no hay quien lo pare: maravilla tras maravilla él cuenta toda su felicidad y les cuenta su amor como un sueño dorado... no hay rencor en sus palabras, nada dice de aquel doloroso adiós.

Y sí, con ese adiós... cuando ella se fue se le apagó su sonrisa. Desde que ella se fue, parece que hubiera empacado la vida entre sus chunches porque ahora Pedro vaga desalmado por la casa, entre las sábanas, entre el insomnio. Pero nada de esto dice Pedro en las mesas de tragos... nada de esto se ve cuando su mente hace los ojos para atrás como queriendo cazar mariposas y recuerdos.

Pero lo sabe el espejo. Llegar a casa, ver tantas cosas y a la vez no ver nada... sólo el espejo le ve apagada su sonrisa, como si el alma se cansara de fingir y se escapara cuando cruza la puerta: “ya te serví un ratito, dice su alma... ahora te las arreglas solo... mañana volvemos a montar el teatrito”. Y bueno sí, un alma cínica dirán y puede ser, tal vez su alma se ha cansado de dar mensajes entre los sueños y se ha cansado de estar maltrecha dentro de él.

Y entonces Pedro repite una y otra vez la misma escena en su cabeza: “Voy a pedirte algo extraño” le había dicho, “si te acuerdas de mí no me menciones... y si quieren saber de tu pasado, por favor miente”... ¿Qué mienta? Había dicho ella, confundida, como pasaba siempre que él hablaba enredado... “sí, cuando andes con otro, y él quiera saber de tu pasado, di que vienes... no sé, de un mundo raro, que no sabes llorar, que no entiendes de amor y que nunca has amado”. Y quién sabe si ella le cumplió su pedido, pero Pedro, ese sí que ha aprendido a mentir.

Así lo dijo el genio José Alfredo:

12.3.06

El fin de Ixiptla

Nada como una noticia a quemarropa para quitarme la paz. Justo ayer, tranquilamente pensaba cuánto me gusta mi vida, la de ahora. Y no es que hoy no me guste, sólo que se ha complicado. La noticia abrió desde el fondo un malestar que aún no he podido explicarme y desde entonces he pasado del disimulo hasta la pensadera, he pasado por fingir demencia (bueno, la confusión es real) hasta fingir que me importa mucho el desenlace feliz de la historia ajena. Porque cuando el malestar aparece, yo no lo escondo ni lo barro bajo la alfombra. Si el malestar aparece –así me lo dice mi yo más leal- es por algo y hay que averiguar por qué. En eso estoy, pero el malestar no desaparece.
Hay tantas opciones posibles como causa (además de la certeza de que todo es multicausal) que incluyen la sensación de haber perdido a un amigo; la sensación de que nunca fue mi amigo; la sensación de que es una mala decisión; la sensación de que tal vez esa batalla debí ganarla yo (esto despierta entonces la duda de si realmente querría yo estar en ese lugar y es la opción más problemática de todas).Tal vez ese es el malestar, es una pérdida y será un duelo más por superar.
Creo que en efecto, el malestar es un reflejo de sentirme exiliada de esa historia que hasta el día de hoy fue para mí fundamental... Porque hay gente que ha marcado mi vida para siempre, que ha abierto en mí muchos paisajes que no hubiera descubierto sola. Hay gente que ha transformado mis visiones de mundo y de la vida, mis caminos posibles y mis habilidades escondidas. Y así ha sido Ixiptla, y ya no será jamás. Y después dicen que escribir no sirve para nada...


9.3.06

Divagando

Pensaba yo, que si cada vez que subiéramos al carro todas mañanas salieran mil letreros diciendo procedimientos de cómo actuar en caso de accidente, tal vez caminaríamos más. Será por eso tal vez que el seguro que compré incluye el traslado de mi cuerpo ¿Quién sabe cuánto se elevan las probabilidades de morir en un avión? Porque esos avisos, no importa cuántas veces los vea, siempre me hacen preguntarme: si esto es así… ¿Qué hago yo subida en este aparato? Pero eso pasa pronto y después simplemente lo disfruto… entonces me pongo a hablar (si voy acompañada) o leo (como en este caso) y sucede algo como esto:

De modo tal que esta visión a mí me resulta mucho más rica llegará el día en que los asientos tengan una banderita que dirá: “no me hable” o “puede hablarme” como en los rodizio con las banderas rojas o verdes que la de Althusser, en su momento. La visión de Althusser y algunos otros teóricos franceses suponía que qué pereza estar tan cerca de este mae estresado en realidad la práctica es nada más que aquello que una teoría permite ver, de modo tal que para Altusser la práctica esta es la hora perfecta para viajar porque desde aquí el atardecer es perfecto era un momento teórico. Esta es una visión limitada del fenómeno y una visión que termina limitando y empobreciendo la ciencia parece el mar o un desierto con una bruma roja y ¿qué hace un buey ahí parado en medio del mar de nubes? porque la práctica no es sólo el lugar donde uno lee con la teoría que tiene, life vest is under your seat (Pues claro, ahora entiendo por qué) además tiene que es el mejor atardecer que he visto, y esta gente, que viaja siempre se ha olvidado de ver por las ventanas saber que va a tener que encontrarse con eso que Eco llama “no expresable todavía en signos”, con eso oscuro que se escapa. Seguro así somos para todo, nos olvidamos de ver lo hermoso en cada instante.

Y es así como terminan pasando cosas mágicas, como que el cocker spaniel zaguatín llegue justo a brincar en mi maleta y yo diga: “esto es lo que me faltaba” y el policía me escuche y yo comience a pensar si la policía en El Salvador todavía tortura y mata… y me imagine que justo a mí tenía que pasarme quedar arrestada en el aeropuerto… pero termine al final hablando amigablemente con el representante de la autoridad acerca de perros y gatos y personalidades… Por cierto, lo que leía con atención –aunque no parezca- es de Fiorini: Estructuras y Abordajes en Psicoterapia.

8.3.06

Yo, como soy berrinchosa a morir, no sé cómo reaccionar cuando me mandan mensajes de “Feliz Día de la Mujer”. Y ya el año pasado había hecho un manifiesto aquí sobre eso... (No se-a-pene). Pero hoy, en medio del trabajo (en el cual por suerte me pagan por hacer lo que me gusta) me di cuenta de que rebelarse contra esta celebración es simplemente un vestigio de niñita burguesa. Se me hace fácil decir: ¿Para qué necesitamos las mujeres un día especial? ¿Acaso somos débiles y necesitamos que nos den un día del calendario? ¿Acaso existe el día de los hombres? ¿Acaso sirve de algo tanta paja y tantos mensajitos de cuánto nos admiran? Pero todo eso puedo decirlo, porque soy una mujer en un país con cierto nivel de desarrollo, porque soy una mujer que sabe leer y escribir y usar esta cosa que se llama Internet, y hablar otros idiomas, y comer lo que quiero cuando quiero (y hasta darme el lujo de no comer carnes rojas... ¿así o más?) y porque nunca en la puta vida me ha tocado vivir una dura realidad, de esas que viven tantas mujeres en el mundo (y por supuesto tantos niños y hombres).
Así que hoy leyendo la historia de Claudina, simplemente me di cuenta de que a veces, soy bien idiota porque estoy muy cómoda donde estoy, porque no me tomo el tiempo de comprender al otro, de compadecerme (en el sentido de padecer-con), de alegrarme por los pequeños logros y de valorar que la humanidad ha hecho esfuerzos importantes, aunque no hayan sido suficiente.
Así que gracias a Claudina y gracias a las mujeres de mi vida. Gracias a mi mamá (a quien por estar tratando de cambiarla, no valoro lo suficiente por lo que es) y gracias a mis amigas. Gracias a todas esas mujeres que no conozco pero que cada día luchan por matar el hambre, por crecer y por dejar un legado en este mundo. ¡Feliz Día Mujeres del Mundo!

“Aprender, casi bordeando los 45 años de edad, es para Claudina casi un milagro. Recuerda que de niña, pastando llamas en la colina, solía ver con tristeza a los niños alejarse corriendo para llegar a la escuela. Cuántas veces quiso correr tras ellos en busca del saber”. Claudina, es hoy la presidenta de su centro de alfabetización, escuela que es parte de un proyecto del Programa Mundial de Alimentos en Bolivia: Alimentos por Capacitación: “En los centros rurales de alfabetización, las mujeres –ampliamente indígenas- aprenden a leer y escribir en lengua materna y castellano, además de aritmética básica. Para complementar sus conocimientos, estas mujeres reciben también lecciones sobre alimentación y nutrición; género, derechos y ciudadanía”. La noticia es esta

5.3.06

Asumiendo la castración virtual

Un día yo entre aquí desesperada y dejé un comentario totalmente lamentable pidiendo ayuda para encontrar un libro para mi tesis. Hoy, ya sé que si hubiera leído más nunca lo hubiera dejado, porque Derek estudia un doctorado en comunicación pero no sabe de la perspectiva de la Teoría General de Sistemas y la Alienación. Pero por suerte no leí más y pedí su ayuda y al poco tiempo Derek me había conseguido el libro en Alibris a un precio ridículo (sin mencionar que me llegó un libro viejito -como me gustan- y con historia incluida desde la biblioteca de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill). Y Derek desde entonces, se aparece por aquí aunque no entiende español... y entonces este post agradecido irá traducido a su correo.
Y así he podido como el otro día, escribirle a Jiménez Bustillo, un respetado español, para pedirle por favor los datos de un artículo suyo que leí en fotocopia (como somos del tercer mundo, a mí no me dio pena alguna decírselo tal cual: voy a citarlo en mi tesis y lo he leído sin respetarle sus derechos de autor...) y a él no le importó y me escribió lo que quería y todo bien.
Y bueno, yo puedo hablar con Mohammed, de quien ya hablé aquí y con quien hablo por escrito aunque él se desespera por mi falta de micrófono... porque cuando hablamos ya está cansado de escribir las maldiciones y las traiciones que pasan todos los días en Palestina y lo que quiere es irse a soñar con el hermoso día en que los ladrones les devuelvan sus tierras.
Y pude conocerlo a él, por medio de estas letras y pude así vivir momentos muy hermosos de mi vida, y otros menos y otros tristes pero bueno, ya se saben esa historia... Y pude enviarle a Hache, sonidos de tortillas palmeadas, de polvorientos campos de sabaneros y sonidos de la tierra que tanto extraña en mp3 de Héctor Zúñiga. Y puedo hablar con ustedes y pude conocer a Humo, y a Ana, y hacerme amiga del Pulpo (a quien ahora he convertido en compañero de causas) y puedo desahogarme, berrear, gruñir y levantarme y soñar, desesperarme de nuevo y sonreír al final. Y puedo hacer de reportera y cooperar con JD para sus planes de transformar de a poquiticos este país desinformado...
Y sí, mi vida virtual me ha permitido muchas cosas, pero hay cosas que no permite. Hay distancias que las letras no borran, y debe ser por eso que entre mis cantos preferidos hay pocos blogs de gente que no puedo conocer y abrazar. Porque por estos medios puedo hacer muchas cosas y puedo hablar con Simón y ayudarle a buscar tipografías y enviárselas... podemos hablar de México, de elecciones, de destinos, de que perdió el Puebla F.C., de vidasdemierda y vidasdedulce y de pejelagartos... de todas las cosas del mundo se puede hablar con estas letras... pero no hay forma alguna en que yo pueda acompañarlo en su noche aburrida de domingo. Léase: No puedo irme a tomar una cerveza (para mí sería vino) en algún lugar de Puebla para quitarle esa cara de aburrido y tampoco puedo acompañarlo a caminar. No podemos ver juntos “El Ángel Exterminador” para pensar si la vida es un encierro que no sabemos que es encierro. Y entonces la virtualidad me parece una desgracia. Y no me hablen de aviones. Esto sucede hoy, aquí y ahora. ¡Que me devuelvan la plata o me congelen hasta que exista la teletransportación!

("Weblogs can kiss my ass" tomada de: http://www.toothpastefordinner.com/)

4.3.06

I´ll wait by the backstage door


“No te vayás.... por favor” le decía a menudo, cada vez que ella tomaba impulso. Cada vez que la miraba guardar sus cosas en aquella maleta que un día había venido cargada de ilusiones. La misma maleta, donde Clara a veces guarda los secretos, cuando siente que no le caben más bajo la piel.

Porque es ahí donde él los entierra, es ahí donde el fantasma de la otra (aunque la otra en realidad es la única) aparece y desgarra. Y entonces ella sueña, suspira y es paciente, esperando las palabras que marquen cero en la cuenta regresiva o en la cuenta por pagarle a la vida. Y si no vienen nunca da igual –se dice resignada- porque lo sé y no necesito que lo diga.

Y es que a veces, el mundo de ellos dos es uno mismo, y a veces las dulzuras borran todo lo amargo. Hay días, en los que todo tiene olor a manzana... a gardenias nocturnas... Tal vez es algo así como cuidar de un cactus, espinoso, traicionero, con la única esperanza de verlo florecer. Y entonces, cuando pasa... cuando de noche abre sus ojos y lo encuentra a su lado, ella siente que todo vale la pena. Vale la pena esconderse, vale la pena curarle sus heridas sangrantes y detener su tiempo para que él la alcance en el camino. Vale la pena esconderle sus pecados, dejar que crea que ella no sabe que los tiene.

Pero otras veces el cosmos parece ir en su contra, y el pasado se adueña de su amor. Y Clara siente que mientras la única esté ahí, muy adentro, revolcándose en sus sueños... ella no puede hacer palanca, ni usar la pala. No hay espacio para sembrar sus flores en ese hueco muy hondo donde a veces él vive, como un gatito asustado y encorvado. “No te vayás” le dice y ella de nuevo cede, porque no puede irse y porque sabe, que pese a todo, si no fuera por su esfuerzo invisible, él tal vez no tendría luz en sus ojos. Él no le dice eso... pero ella lo sabe.

Y así lo dijo Fiona:


La foto es de Bruce Lynn.

2.3.06

Con los vientos del desierto

A vos, querido tío, te he tenido hoy entre mi mente variopinta, a pesar de que la muerte se supone que te tiene. Recuerdo que alguna vez, le escribiste a alguien algo parecido a: “has arruinado mi conducta romántica y eso es imperdonable”.... y hoy, que te recuerdo a vos con tus manos mágicas que hacían latir tantos marfiles recortados, me abandono a la alegría de que no se ha arruinado la mía.
Pues sí, resulta que las heridas no han llegado hasta ahí, hasta ese jardín de adentro, de adentrísimo, donde crecen suspiros y canciones, donde algodones de azúcar de todos los colores hacen juegos de luz con muchos soles... donde las lágrimas son abono para seguir creciendo, donde la fe aún existe y la esperanza es la reina. Y no importa que todo sea una mentira inocente, no importa que nunca suceda el loco plan, no importa cuándo, ni dónde ni quien sea... esta sirena es incurablemente romántica y está segura de ser la musa de mil poesías no nacidas. Y ya sé, eso me hará sufrir de nuevo... ¿y? ¿quiero otra opción?


1.3.06

Este era un post bien intencionado...


Me cuesta... me cuesta bastante hablar bien de Más x Menos. Me cuesta de hecho escribir este post... yo soy así, me choca que no vendan la marca de café que me gusta (por usureros), me choca que si quiero sal de ajo tengo que comprar sabemás o nada (y no la compro). Me choca que siempre haya cola sabemás en el enfriador pero “por casualidad” la coca cola de verdad se acabó (no, no se debe a que pongan una fila no más, no...) y me choca que le hayan dicho al de la mermelada que si no se las vendía para etiquetarla sabemás, entonces no le colocaban el producto. Para algunos esto no es monopolizar, se supone que así es la competencia... pero a mí me choca y bastante.
Por eso evito hasta donde pueda comprar ahí. Pero hoy me tocó ir y salí satisfecha. El supermercado está haciendo una campaña para que usemos bolsas de tela y no las de plástico, así que yo ya compré la mía. Lo pensé bastante no crean (¿voy a andar haciendo propaganda a esta gente? ¿voy a pagar mil pesos en lugar de traer el bolso de tela que ya tengo? ¿voy a caer en la trampa de la comercialización de la conciencia ecológica?) y al final, terminé comprándola. Y no es que crea que lo hacen únicamente porque se preocupan por el ambiente sino que estas iniciativas - nazcan del afán del que nazcan- pueden terminar generando cambios importantes. Yo me imagino por ejemplo la cara del empacador cuando yo llegue al Automercado o a Cristal y saque una bolsa del Más x Menos... y me imagino que la gente se preguntará si debería molestarle tanto plástico... es algo así como contagiarlos de culpa.
Así que ahora voy a andar mi bolsa de tela en el carro, a ver cuánta culpa puedo despertar por ahí... ¿Quién sabe? Tal vez podamos ahorrarle a la naturaleza 150 años de trabajo por cada bolsa. Y bueno, sí... vayan al Más x Menos y si tienen la tarjeta además obtendrán puntos porque cada vez que lleven la bolsa les dan algunos y yo qué sé... entren aquí, que ya les hice mucha bulla (aunque "reciclé" unos trapillos sucios pa´ variar).