1.6.06

Recolectando (8)

Laguna pide un Recolectando... y yo tengo problemas con complacer su petición. Recolectando nació en un bus y nunca más volvió a ser como nació... una lluvia de ideas desordenadas que surgían con cada frase que robaba de otros...

Recolectaba joyas que encontraba... pero nunca más encontré tantas joyas, porque voy manejando mi burbujita por la ciudad... es más difícil encontrar joyas si no escuchamos a los demás que cargan sus bolsas y sus niños, si no escuchamos al chofer mientras da los vueltos, si no miramos las parejas que no se quieren soltar ni dos segundos...

Así que recolectar se ha convertido en un post que hace un recuento extraño de mis días... y eso es lo que sale:

Estoy sentada frente a la Embajada de México sola. La cita es a las 11 pero a las 11:15 no hay nadie más que yo, con mi lazo rojo en solidaridad con Atenco. Llega un desconocido y se sienta. Inmediatamente pasa el carro de la DIS (Dirección de Inteligencia y Seguridad) sin placa, disimulando. Llegan unas ocho personas más y eso es todo. Sólo hablamos, pegamos cosas y contamos a la gente que pasa lo que sucedió en México y por qué estamos ahí.... no hacemos nada pero el policía parquea su patrulla y saca su cámara de video y nos toma todo el tiempo. Así que saco mi cámara y lo tomo a él... Para este momento, el mismo carro de la DIS ya había pasado varias veces más. Pienso: “qué triste mi país y qué triste lo que nos espera... hasta dónde ha llegado el control y hasta dónde llegarán los irrespetos a nuestras libertades... qué triste ser ese policía que filma sin saber para quién trabaja y qué triste ser el otro, el que quiere caer bien, el que se siente uno de nosotros sin saber que su uniforme lo hace ser uno de los otros... de los que nunca sabrán para quién trabajan (ellos creen que trabajan para sus hijos... eso creen)”.

Los milagros existen. Sí. Oh, sí. Son las 4:06 y yo apenas estoy sacando dinero del cajero. Tengo que ir donde mi hermana, buscar su plata y pasar al Banco a pagar nuestras tarjetas de crédito. Yo pienso: “Oh demonio dinero plástico, ¡cuánto tiempo pude resistir sin tus engaños!!!! Pero los viajes me hicieron presa de pedir fiado disfrazado de ser pudiente”. A las 5 tengo una cita en Barrio La Granja y a las 4:15 voy entrando en el banco. Mi plan es ir a hacer la media hora de “cambia de estación ahora... ahora quédate en su estación, busca tu pulso y a la cuenta....” y salir justo faltando diez para la cita... Y los milagros existen y el banco me da el 587 y apenas llego toca el 587... y voy y hago mi media hora de ejercicios y salgo y llego a las 5:05 y mi profesor no ha llegado aún. Creo, oh sí... creo en los milagros.

Y también los chanchullos existen... Por desgracia compré una blusa en Carrión hace unos días. Intenté cambiarla en San José y me dijeron que el código estaba mal, que debía ir donde la había comprado. Hoy hice eso... y en la tienda prefirieron creer que yo era capaz de traer una blusa comprada en otra tienda y querer “meterles un diez con hueco”... Y buscaba y buscaba y ninguna maldita blusa igual aparecía... pero yo estoy segura que mi falta de cordura no llega hasta ahí... así que armé un escandalillo y me dieron el famoso vale... Pensaba: “mierda... si yo nunca he comprado nada en esta tienda de mierda...” así que se los dije: “nunca compro en este lugar y nunca más voy a volver y mejor revisen su sistema de inventario porque aquí alguien está haciendo algunas jugadas”.

Ah, y aunque esto no cabe (de por sí esto no es un recolectando de verdad): hoy cambié –de nuevo- mi tema de tesis y por fin siento pasión por hacerla... por fin es algo tan alejado de la psicología, que me cae perfecto... por fin será una tesis que sirva de algo –digo yo- aunque me tarde más... (para los que llevan la cuenta, no, no cumpliré mi plazo propuesto en año nuevo). Por fin... y ahora ¡a tomar impulso!!!

2 comentarios:

laguna dijo...

:)

Denise dijo...

Tesis... palabra maldita en mi diccionario, tengo 15 días para terminarla: es decir, para sacarme 90 páginas de algún lado.

Policías con cámaras: ¿No es un poco el colmo? O más bien mucho el colmo... sí, que tristeza.