31.7.06

1816.77



Entonces, vos y yo andábamos descalzos. El tiempo transcurría despacito, con calma y buena letra, con el tiempo del monte y del jaguar cauteloso.

Era cierto que entonces, los pasos no eran cinco sino una sola huella. Y era cierto que entonces, el ombligo de la luna se extendía hasta mi patio, donde sembraba el maíz y te esperaba.

Dicen que vos y yo, en ese tiempo, decidimos no esperar. Caminábamos días y noches y días y noches y días y más noches con soles y sin soles. Caminamos con calma y con paciencia hasta que un día recogimos muy juntos el maíz de nuestras siembras.

Para que nadie nos viera íbamos solos, muy de mañana, a cosechar. Nos escondíamos de todos para hablarnos al oído y para dejar que me rozaras la cintura. Nos gustaba conocernos con las manos y medirnos nuestros pies tan descalzos.

Nos gustaba sentir que no existían las distancias. Nos gustaba mirarnos a los ojos para saber que eras mío y yo era tuya.








Ahora
hemos dejado perdido el color de la piel
y ya no caminamos

27.7.06

También mortalidades

Banco de Sangre decía en la ventanilla. Entro al salón y veo que la gente está sentada en pupitres. La señorita que atiende, de manera poco amable me dice que no puedo llenar el formulario en su escritorio. Me mira con cara de desprecio, la verdad. Entonces salgo y me siento en mi pupitre para llenar el formulario que trata de averiguar los pormenores de mi vida sexual y salubre de los últimos años. Me sorprende que aún, en el 2006, se siga considerando que los homosexuales tienen mayores posibilidades de contraer el VIH que las demás personas. No sé cómo serán las cifras pero igual me parece indignante que me pregunten si he tenido relaciones sexuales con alguien del mismo sexo y que la respuesta afirmativa signifique que mi sangre no serviría. Una cosa es ser promiscuo y otra ser homosexual.

Pero entonces, mientras peleaba mentalmente e imaginaba otra escena de activismo interruptus (todas esas cartas, peticiones, recursos de amparo, protestas que en mi mente imagino y casi nunca llego a realizar) me entró de pronto la angustia. ¿Qué pasa si tengo Sida y me lo dicen aquí, sin la menor amabilidad? (ya sé que no es SIDA, es VIH pero así lo pensé). Me imaginaba a esta dependiente poco amable diciendo “ay muchacha... usted no puede donar porque ¡es que seguro usted se metió quién sabe con quién!”. La angustia, de veras, se apoderó de mí y yo seguía conversando conmigo acerca de que era poco probable, pero nunca imposible; que todos podemos tener el VIH sin saberlo y andamos por ahí muy tranquilos... De pronto oigo mi nombre y por la ventanilla me dicen: “es que hay un problema...” (hmmm maldición, pensaba yo) “es que está baja en glóbulos rojos” (ufffff momentáneo) “y no puede donar así”... Siguió entonces el episodio donde yo exijo que se me explique qué es eso y qué pasa ahora y donde siguió el joven recetándome hígado, frijoles, espinacas y no sé ni qué más... Salí de ahí, con la misma angustia y sin respuesta... y decidí irme a hacer la prueba de una vez.

Estaba lista el mismo día... y no fue cobardía, lo juro, pero no fui ayer... Esta mañana fui a recogerla pensando cómo tanto ajetreo, tanto alistar maletas para mañana, tantas carreras por el cumple de Humo, por la operación de Ana, por la reunión de hoy, por el trabajo de la U... podía quedarse suspendido a partir de unas palabras escritas en un papel, que hemos aprendido a concebir como una sentencia de muerte. Yo tengo claro que ser VIH positivo no significa la muerte, ni la ruina, ni el fin del mundo... pero era casi irreal pensar cómo una noticia puede cambiarte todo en un instante, más que un embarazo, más que un despido, más que la muerte de un ser amado... Es casi irreal cómo andamos cada día por la vida olvidando nuestra propia mortalidad...

Hace unos días pensé en dos cosas que no tienen sentido si las pensamos profundamente: cuando estamos apurados manejamos más rápido... eso no tiene sentido... y cuando cogemos-follamos-comosea con alguien, no pensamos si esa persona podría ser padre de un posible hijo (ya no digamos si está enfermo)... Si nos preguntáramos eso con cada persona nueva, seguramente la lista sería de dos o tres y si asumiéramos que riesgo siempre hay, siempre.... Confiamos cada día, al salir de la casa, que nada va a pasarnos y por dicha lo hacemos, lo otro es la agorafobia... pero es evidente que a veces se nos va la mano.

En fin... fui a recogerla y no hubo escena de abrir el sobre (los resultados estaban sin cerrar), sentarme en el carro a leerlos (los vi de un solo tirón como quien dice “al mal paso darle prisa”) y entonces ¡Yo ya sé las buenas noticias!:


¿Vas a ir a hacértela? La prueba en un laboratorio privado cuesta 8 mil colones. La entregan el mismo día. Yo la hice en Labiclín, tel. 2335545

Yo ya sé

26.7.06

Perve 1.0


¡Así es el mundo que yo me como!


El Bosco, 1504. El Jardín de las Delicias Terrenales,
panel central.
Museo del Prado, Madrid.


Mis estructuras 1 2

25.7.06

¡Volví, amigos humanos amantes de los gatos!

Yo no quise irme... lo que pasa es que vi la puerta abierta, esa grandota que nunca se abre para mí y vi de cerca los bichitos de luces rojas que a veces miro desde la azotea y quise ver el mundo de nuevo... Entonces me escapé el jueves al atardecer y me fui a dar vueltas por el barrio... Los bichitos son gigantes, seguro no son los mismos porque los que veía desde arriba eran pequeñitos... esos de abajo me dieron miedo pero aprendí a andarles de lejos... a esos y a los perros...

Después quise volver pero la puerta estaba cerrada y más tarde se me salió lo guanacasteca y me fui a aventurar... me acordé que yo soy de La Cruz de Guanacaste, esa tierra morena que trae el maiz en sus entrañas y trae el grito del campesino que va sembrando las semillas... el grito que hoy es de hambre y de sed...

Pero hoy me vio mi tío A. y me trajo a casa. Le dijo a la Sirena que andaba por las calles... yo creí que iba a regañarme pero estaba muy contenta de verme... Ahora no la dejo irse a la oficina a trabajar porque estoy maullando y sentándome en su regazo mientras escribe y creo que ella quiere quedarse aquí para chinearme y seguir preguntándome "¿Dónde estabas gata? ¿Por qué me dejaste así? ¿Qué comiste? ¡Estás toda sucia!"

Dice Sirena que las tías le trajeron mis cartas. Yo no sabía que iba a volver, por eso no le escribí eso.

24.7.06

cuando te pierdo



TRES



No hubo ninguna espera de tres horas. No hubo escala. No hubo vuelo. No vio su cara salir por aquella puerta cuando uno a uno salían los pasajeros y ya el reloj gigante marcaba más de las cinco y diez.

Salieron el piloto y las azafatas, llevando de la mano los únicos dos niños que alguien tuvo la osadía de traer a este país. Salieron también los hombres encorbatados con cara de funcionarios de la ONU... pero alguien no salió. Alguien no venía en ese vuelo.

En eso él tuvo razón: el lugar elegido tenía que dejarlos a ambos sintiendo ¿qué estamos haciendo aquí? Y al menos ella sentía eso ahora. Sentía frío aunque el calor infernal atacaba por todos los costados. Sentía frío como aquella vez en que su padre le había dicho que se iba, que los quería aunque era imposible soportar un día más en esa casa. Era como ese frío que la atrapaba de niña, cuando en las noches esperaba a su mamá llorando junto a la ventana, porque pensaba que ella tampoco volvería. Sentía frío como otras veces, cuando él decía que lo esperara, que todo iba a estar bien cuando volviera, que hablarían y volverían a reencontrarse entre sus letras y aparecía algo mejor que hacer, algo en la otra vida. Sentía frío. Como otras veces. Muchas veces.

Primero fue un mosaico rojo el que cambió de color. Se oscureció un poco y compartió aquella lágrima con el mosaico amarillo. Ella tenía tanta pena. Tenía tanta que eran dos: pena que duele y pena que da vergüenza. Tanta pena sentía que no podía levantarse. Pensaba en cuánto pesarían las maletas ahora que había tanto pesar en sus espaldas. Pensaba que si no se movía no existía, y que si nadie miraba sus mejillas enrojecidas por el llanto podría esperar aquí hasta que el mundo estallara. Alzó sus ojos y entonces vio un policía que le clavaba los suyos y se acercaba. Fue entonces cuando recordó dónde estaba y qué podía pasarle a una mujer estando sola en este país. ¿Por qué seré tan necia? Decía para ella misma... pero no había caído en cuenta todavía de sus palabras. Se refería ahora a esa rotunda negativa suya para aprender francés, no a las razones para estar en esta isla. Cuando pensó realmente en eso, se dio cuenta de la pésima broma que ella misma se hizo: “las razones para estar en esta isla... ¿la isla que soy o la isla en la que estoy sentada?” y sólo eso logró hacerla sonreír. Siempre sucede. Cuando la vida escribe cuentos crueles con los significantes, ella no puede hacer más que reírse y pensar que al fin y al cabo Lacan sirvió de algo.

El policía le preguntó algo en francés y ella no comprendía... y era tan gracioso todo que no podía evitar reír. Reía porque no comprendía el idioma, y porque no entendía esa ausencia. Reía porque no comprendía la cobardía y sobre todo no comprendía su propio romanticismo siglopasado. No entendía nada aunque sabía que esta apuesta no era la última. Sintió de pronto, que todo estaba claro y supo entonces que estaba hecha de fibra para hacer canastas. Que no era suave al tacto, ni delicada; No era algodón ni era de seda. Que de su fibra y muchas canastas había hecho vida para cargar muchas entregas. Muchas canastas, muchas pasiones, muchas semillas, muchos sabores. Vio que esa ella, rugosa fibra, lleva sus pies descalzos, porque es más fácil subir montañas de esa manera. Sabía que siempre, eternamente, podrá escalar montañas y cruzará fronteras. En cambio él -pensaba ella- tal vez esté mejor ahí, entre sus sábanas contando muchas rayitas en el techo.

El policía aún la miraba y ella sólo alcanzó a tomar esas maletas y caminar al mostrador. Quería con toda su desidia, dejar un maleta atrás donde cargaba muchos regalos, pero no quiso que la tacharan de terrorista. ¿Volvería a casa derrotada? ¿Se quedaría? Quedarse no era una opción. Volver tampoco. Habló en inglés y pidió un pasaje para viajar al día siguiente a Santo Domingo. Entonces recordó su Ipod, se puso los audífonos y quitó la pausa justo para escuchar: “ima vez te digo que sí... igual somos amigos, porque para enemigos hay un montón de gente, corriente”.


DOS


UNO

23.7.06

Down radical

No tengo ganas de escribir pero tengo a unos cuatro lectores preocupados. No debo preocuparlos así, lo sé, pero a veces me dan ataques quejumbrosos. Gracias de veras por dejarme mensajitos de cariño:

La gata no regresó. He pensado en las opciones y de todas prefiero la de un robo. Tal vez alguien la vio afuera tan bonita como es y se enamoró de ella y se la llevó para cuidarla. Ahora mismo ella está en una cama y le están haciendo cariñitos. Espero que le den de comer bien y que le pongan collares y pulseras para que juegue. Los lapiceros le encantan, que le den unos cuantos y le perdonen los rayones del piso. Tal vez en la nueva casa no haya una fea y molesta gata vecina que le pegue. Espero que esté bien aunque la extraño.

Estoy viva (evidentemente). El viaje de trabajo fue hermoso.

Mi cuello es de nuevo un cuello y mi cuerpo ya no es una carcacha maltrecha. Gracias a los masajes de mi santero personal, mi cuerpo va recuperando su movilidad. Ya no tengo dolor.

20.7.06

Algo anda mal con este viaje. Son las 11.20 p.m. y no quiero hacer mi maletín. Mi gata no aparece desde la tarde, la he buscado por todas partes. Me duele todo, ya casi tengo razones para llorar y tengo algo así como un mal presentimiento. Si el domingo aparezco y todo bien, seguramente borraré este post.

Cuando duele el alma yo sé bien cómo aliviarla... o consolarla



Hay un completo divorcio entre mi estado de ánimo y mi estado corporal. No lo soporto. Mi cuello no se mueve, mi espalda tiene piedras por músculos, me duele cuando trago, me duele levantarme, me duele acostarme, me duele manejar... Quisiera tener espejos laterales al caminar, para poder ver qué hay detrás sin tener que mover toda la cintura como una torpe muñeca.

Y entonces todos dicen: estás estresada... y yo digo que no. Y entonces me preguntan:
¿No será porque ya casi viene tu mamá de visita? Y yo, por más que pienso que será –como siempre- una fuente de tensión y de escenas que siempre pienso como algo del pasado, sé que aún no ha llegado y que no me siento tensa por eso.
¿No será por la noticia de que se casa tu ex? Y yo sonrío y sé que nada de eso me importa, que nunca quise eso para mí y que me da lo mismo o menos...
¿No será por la tesis? Y pienso que más bien, en estos días ya había tomado el hilo de escribir y me preparaba con ilusión para seguir poniendo letras y letras a ese sueño...
¿No será el trabajo? ¿No será Palestina? ¿No será Líbano? ¿No será que estás triste? Y yo no encuentro nada...

Me detengo a buscar y rebuscar aquí adentro... y no encuentro nada. Rebusco y busco tratando de no inventar motivos para estar triste (la mente juega sucio si le damos mucha bola) y me pregunto si será porque me hace falta y no aparece... si será porque el desencuentro es el final. Pero siento que no es para tanto... no tiene sentido alguno... si es el final pues, no habrá muertos que lamentar, no pasa nada. Paso de largo y me pregunto si será entonces porque alguien está mal y me escribió y contesté y talvez te lo dije todo enredado... si será que se sintió más agobiado y existe un muro ahora o se cortó la espiral... pero no es para tanto, igual dolía el cuello desde mucho antes... No es nada de eso.

Repaso el fin de semana y aunque hay escenas donde quise ser software y poder hacer “deshacer” (cuando di un billete de diez mil y el bartender me porfió que era de cinco = copa de vino 6500 pesos o cuando me hicieron un parte de tránsito) yo la pasé muy bien...

Y es tan extraño... tan extraño tener ganas de bailar oyendo “religión song” y que mi cuerpo no me deje. Es tan extraño pensar ¿será que debo llorar? Y no encontrar razones...

Ahora me siento traicionada por mi cuerpo y ya estoy al borde. Ya me dieron masaje, ya tomé pastillas, ya me puse parches, ya salí con mis amigas, ya dormí suficiente... Nada funciona. Y yo soy buenísima amiga de mi psique, con ella siempre puedo conversar pero no puedo negociar con mi cuerpo, no lo comprendo. Hoy es un desconocido que me transporta y lo hace en una carcacha.

19.7.06

¡Que nunca mueran los carteros!



El cartero

Una de las noches de la cueva soplaba un fuerte viento y llovía.

Las ráfagas de aire que penetraban por la entrada jugaban con las llamas de las velas y los corazones latían con fuerza. Los ojos se dirigieron a la entrada esperando, y los corazones latieron incluso con más fuerza.

Uno de ellos susurró:

—Dicen que la noche de este año es sagrada.

Los corazones se dirigieron hacia la entrada con toda la fuer­za que poseían. Un silbido llegó hasta ellos de lejos y todos dieron un salto. En aquel momento, entró el cartero con su uniforme y su cartera, empapado hasta los huesos. Con calma, le dio una carta a cada mano extendida y se marchó sin decir palabra. Todos se apre­suraron a abrir los sobres y a mirar las cartas a la luz de las velas.

Y se encontraron con que eran hojas blancas de papel, sin nada escrito en ellas.

Abd Rabbih exclamó:

—Los pacientes tendrán su recompensa.

Abd Rabbih al-Taih, contra el hastío
Por Naguib Mahfuz


17.7.06

"a los ojos de los adultos, las manchas negras alineadas en los libros se convertían en palabras"

Decía Hache hace algún tiempo, que: Es curioso pensar que la existencia se convierte poco a poco en listas... listas de chunches, listas de gente, listas de compras, de cosas que hacer, de lugares, de momentos... no les parece?” (por cierto, más de un chunche sin razón se fue con el estallido de la compu... la compu los trajo y la compu se los llevó).

Creo que tiene razón. Lista de amantes, lista del súper, lista de cosas por hacer... lista de libros. En esa última pensé hoy cuando leí aquí y recordé la conversa de anoche con N. que estaba “entre copas y boteias”... Escuchábamos los dos un capítulo de Cortázar aquí y leímos juntos de lejos, la carta de la Maga a Rocamadour y casi lloramos...

Lista de libros y de resentimientos –decía yo- cuando Livi describe esa maravillosa sensación de descubrir que una letra tras otra letra forma palabra y que esa palabra tras otra palabra forma una frase y que así todo va adquiriendo sentido. Esa sensación de ser niña y leer como si los libros fueran golosinas. Resentimiento porque, por alguna extraña razón, a mis papás no se les ocurría comprarme libros. Los libros eran para mi hermano y eran de ciencia ficción que a mí no me gustaban. Me dieron Mujercitas y tampoco me gustaba. Yo leía y leía mil veces las poesías de “Barquitos de Papel” que no eran exactamente joyas, aunque eran bonitas (las treinta primeras veces) y a nadie se le ocurría comprarme libros y a mí no se me ocurría pedirlos.

Así que un día de tantos, yo tomé un libro de los de mami: “Los Mandarines” de Simone de Beauvoir... y yo preguntaba así: “mami... ¿qué es ser chauvinista?... mami ¿Qué son bolcheviques?” y ella no sabía cómo explicarme complicaciones como esas y tampoco quería decir “estos son los malos y estos son los buenos”. Pero tampoco me compraron libros, así que yo esperé y un día de no sé cuándo, tomé Los Mandarines y ya entendía... y entonces pude leerme el libro que al final me hizo llorar por abandono... yo no quería dejar de saber cómo era Ana, qué le pasaba, cómo pensaba. Yo no quería dejar de ir a esas fiestas parisinas, de cortinas rojas, de grandes señoras tontas adineradas a quienes los intelectuales visitaban de vez en cuando para comer y tomar vino de a gratis. Yo no quería que terminara y entonces seguí leyendo a Simone... y a Sartre y a Camus y a Kafka... “¿Por qué usted sólo lee a los locos?” decía el vendedor de los libros usados... quizás el mismo que me vendió El Gran Meaulnes que ahora busqué y no encontré entre mis estantes...

El Gran Meaulnes lo leí porque Simone “me había contado” en sus Memorias de una Joven Formal, que ese libro le había cambiado la vida, que fue el libro que marcó a toda una generación de niños franceses que terminaron siendo hermosos soñadores-pesimistas-irreverentes-inconformes como ella y ellos. Y aquí entre nos, yo sospeché que -como a mí- le había gustado más ese personaje misterioso que aparece en medio del libro y no regresa jamás... ese comemierda terriblemente interesante que simplemente un día se escapa y desaparece (y yo me pregunto de dónde salen los modelitos de los hombres que me trastornan).

Y así yo me enfrasqué en un círculo de amigos que leían más de lo que comían... hablaban más enredado que Lacan (bueno... no exageremos) y me inventaban mis propias noches rayuelescas... Éramos todos como Magas y Horacios y Gregorovious trasnochando... burlándonos de los burócratas cuando nos tomaba la mañana por sorpresa en la calle y ellos ya iban al trabajo y nosotros a comprar el pan para seguir soñando. Los libros eran el alma. Los libros eran. Los libros. Y anoche yo buscaba el capítulo en mi libro de papel y N. me dijo: “jojo, si tienes internet”. Y yo creo que no es lo mismo. Nunca lo será.

Después descubrí a Sábato, ese caballero oscuro bautizado con el nombre de un muerto... y fui a buscarlo entre las calles de París para sentir que iba yo sobre sus pasos que lo llevaban cada día al Instituto Pasteur donde un día se decidió por la penumbra y abandonó para siempre la ciencia. Y yo caminé por esas calles y de pronto escuché los niños jugando en una escuela muy vieja... e imaginé que cada día, antes de ir al trabajo, eso escuchaba Sábato... y que esas mismas voces habían estado ahí por muchos años, reproduciéndose y multiplicando el tiempo en repeticiones únicas cada vez. Repitiendo como yo (creo que ya había contado esa historia).

Y de pronto hubo un bache. De pronto, mi biblioteca se volvió anoréxica. Se volvió como una anciana cuando ve hacia su pasado y se dice a sí misma: “qué tiempos aquellos más hermosos”... Hace mucho que no se despierta la pasión. Hace mucho que no me enamoro de un libro. Tal vez sólo pasó cuando choqué con Bukowski por azar y sí, es cierto... ese amor no fue hace tanto tiempo... Lo que pasa es que tengo la maldita estructura de sentir que llego tarde siempre a todo... Como esto de hacer lista resentida de los libros que nunca me compraron, o cuando comencé a pensar que la vida no me alcanza para leer todo lo que quisiera...

El suyo


Y después dicen que el blog no es terapéutico. Pasé de echar las culpas hacia otro lado a asumir mi cuota. El problema es que la culpas ahora van a la tesis. De hecho, para ir a hacer eso terminamos aquí.
La nostalgia infantil ataca:




Histe 1.0

¡Yo como y como mundo y nada que me lleno!



¿Qué es eso tan rico que estás comiendo?
Se ve mejor que lo que como yo, dame, dame de eso,
dame porfa...


Mis estructuras 1

15.7.06

Interrumpimos la racha de optimismo y felicidad.


Interrumpimos la racha de optimismo y felicidad. El mundo no da para esos recreos y recesos. Me cago en todo, esa es la verdad.

Para los lectores quisquillosos: no soy rusa, ni chechena, ni palestina, ni libanesa, ni israelí, ni gringa... nunca he vivido en ninguno de esos países y tampoco soy analista internacional. Si piensan que debo cumplir ese tipo de requisitos para escribir, mejor no lean y busquen otra fuente informativa más “objetiva”.

Hace unos días, AP reportaba: “El hombre más buscado de Rusia, el líder rebelde checheno Chamil Basayev, murió en una operación nocturna efectuada por fuerzas especiales”. Murió suena mejor que fue asesinado ¿no? Basayev recibió “un merecido castigo por su campaña de asesinatos” declaran los rusos. La noticia inmediatamente hace un recuento de la masacre de Beslan, organizada por Basayev, donde murieron más de 300 personas. ¡Claro! Asesinar se vale si se asesina a un asesino... pero mejor no pongamos esa fea palabra... digamos que “murió en una operación nocturna”.

Basayev era un terrorista radical intransigente. Con Basayev no había negociación posible y es probable que en medio de su lucha, haya perdido por completo la idea de su objetivo inicial. Sucede en las luchas armadas. Al final la lucha se convierte en un fin en sí misma. Pero... resulta que a Maschadov también lo asesinaron los rusos y Maschadov era presidente de Chechenia -electo por el pueblo que había preferido a éste líder que a Basajev- aunque estaba en la clandestinidad. Cuando Rusia incumplió los acuerdos de autonomía, Maschadov volvió a la vida clandestina y reinició su lucha independentista. La última vez que Maschadov habló a la prensa proclamó un alto al fuego de su parte, para ver si lograba “hacer entrar en razón al liderazgo ruso” Pero el liderazgo ruso no usa la razón o la usa de manera perversa. Lo equiparó con Basajev (cuando en realidad era un “moderado” y no aprobó nunca los atentados sangrientos contra civiles que éste realizó) y lo mandó a asesinar el año pasado. Con esta maniobra, los rusos se aseguraron que eliminaban al único interlocutor con quien era posible negociar, el único con la “calidad moral” que los asesinos de estado dicen requerir, y dejó en manos de Basajev la lucha independentista chechena. Ahora sí estaba todo organizado: era un terrorista de lo peor el que manejaba a los rebeldes chechenos.

Cuando digo “moderado” no ignoro que Maschadov sí aprobó y planificó el asesinato de Kadirov, quien era representante del Kremlin en Chechenia. Los rebeldes colocaron una bomba en su palco en el estadio. Para algunos es terrorismo, para otros es justicia. Kadirov dirigía –ahora lo hace su hijo- los escuadrones de la muerte en Chechenia. Pero eso es permitido porque es ruso. Eso no es terrorismo. Lo otro sí.

¿Tienen los rebeldes chechenos la razón? Pues no sé. Chechenia era una república autónoma de la URSS. Proclamó su independencia en 1991. Su presidente Dudayev y su parlamento así lo decidieron pero los rusos no lo aceptaron e invadieron en el 94, perdiendo la contienda y viéndose obligados a negociar la paz. Pero ese no es el estilo ruso... el estilo ruso fue enviar un misil al teléfono celular de Dudayev, con ayuda de la tecnología de inteligencia estadounidense. Así lo asesinaron. Fue hasta 1997 cuando se pudo arreglar otro acuerdo, que de nuevo fue incumplido por Rusia y el resto es en lo que estamos.

Y tendríamos que hablar de Hezbolá en Líbano, de Palestina y el brazo armado de Hamas; de Bush pidiendo que se condene a esas organizaciones e impidiendo que la resolución de la ONU condene los ataques israelíes. Todo depende del cristal con que se mire dice la sabiduría popular. Todo depende de cuánto me convenga, dice BullSHit.

Hace unos días, el New York Times publicó un artículo que preguntaba por qué los palestinos siguen lanzando cohetes caseros desde Gaza, si saben que es casi imposible que causen daño a los israelíes; si saben que más bien sirven para justificar ataques militares de Israel. “Sabemos que no podemos lograr la equidad militar, pero cuando una persona sufre un enorme dolor tiene que responder de alguna manera. Esta es la forma en que nos defendemos. Es cómo le decimos al mundo que estamos aquí” fue lo que dijo un legislador palestino.

Y esto es lo que dijo un estudiante: "¿Por qué debemos ser nosotros los únicos que viven con miedo? Con estos cohetes, los Israelíes sienten miedo también. Tendremos que vivir juntos en paz, o vivir juntos en medio del miedo”.

Hoy dicen los periódicos que no hay más farsa. El proceso de paz en Oriente Medio ha fracasado (¿ah sí? ¿de veras? ¡No si no nos habíamos dado cuenta!). Así es la Liga Árabe... retardada en reaccionar: "Hemos decidido de forma unánime que el proceso de paz en Oriente Medio ha fracasado, como fracasaron todos los esfuerzos de los mediadores (en favor de la pacificación). Ya no queremos ni comités ni 'Cuarteto (...) Decidimos comenzar de nuevo desde el principio y remitir todo el asunto (conflicto) al Consejo de Seguridad de la ONU. El Consejo debe estudiar este asunto que estaba en manos de un patrocinador que ha abandonado su neutralidad", declaró Amor Musa, secretario general de la Liga.

Y seguiría todo el día... pero ya se enredaron mis ideas. La idea era decir que yo no soy pacifista, que creo que algunas veces la resistencia armada es la única posibilidad cuando el mundo entero te da la espalda. ¿Eso significa que hay asesinatos válidos? Pues –aunque me duele aceptarlo- es la respuesta lógica desde mi posición ¿no? Y creo que hay demasiada hipocresía al condenar un sólo eslabón de la cadena. ¿Y el terrorismo de estado? “Bien gracias, vigoroso y “alentadito” por Israel, los gringos... por la pendejada de la ONU, por el petróleo...”

Yo no sé que siente un terrorista, no sé qué siente cuando mata. No sé cuál es el límite entre resistencia armada y terrorismo. La muerte de civiles según dicen. “Ninguna muerte se justifica” dicen algunos. Yo, desde aquí, no estoy tan segura, los civiles son inocentes, los militares no. No es algo que pensaba hace años, es algo que pienso ahora. Me da igual que tiren piedras y estén en desacuerdo.

13.7.06

No podría ser de otra manera



Ese día... cuando me arranques los botones con la boca, cuando te hable al oído y te estremezcas... cuando te ponga mi mano en el pecho, cuando la tuya se pasee por mi cintura... igual quisiera detenernos un momento para que hagamos un Inventario de Tristezas.



Inventario de tristezas
(Jorge Debravo)

Sobre esta mesa sin mantel ni luna,
podemos calcular nuestras tristezas.
tú llevas los apuntes, tú las pesas,
las rotulas, después, una por una.

Luego recogeremos, cada uno
las suyas, en montones separados.
Así sabremos sin dudar, si alguno
tenía penas de sobra en los costados.

Y luego -si tú quieres- las juntamos
en un solo montón sobre la mesa.
Las colocamos bien, las entregamos
a la ley sin soborno de la pesa.

Después nos repartimos, como hermanos,
cada uno la mitad de la tristeza.

12.7.06

Nota para mí misma





Hay registro de mucha tristeza en este blog. Lo justo es que deje un registro de que hace días siento una absoluta e inmensa felicidad (en mi caso, esto implica la felicidad posible imperfecta como es) y que siento que de nuevo, no le falta nada a mi vida. Ahora viene el miedo de echarlo a perder diciéndolo, como apuntar con el dedo a un arcoiris (según dicen, desaparece).

9.7.06

puede haber paz en el desorden


A vos que estás leyendo sin decirlo...
sería mejor decirlo aquí, donde este espacio vive.
Nunca allá donde nosotros vivimos.


Estaba concentrada. Adelantaba antecedentes para la tesis. El retiro académico funcionaba. Letras y letras se iban acomodando en categorías. Me levanté para hacerme un café y la casa me sedujo con sus puertas centenarias.

Primero atacó el orden, la costumbre, todas esas ideas incrustadas de cómo debe ser una cocina. Pensé en cajas donde guardaría tanto chunche* innecesario. Después un cuadrito me hizo sonreír y pensé que los adornos sí pueden ir en la cocina: ése es el des-lugar del cuadrito, de los picheles en desuso, de las botellas que guardó él por lindas, porque no puede botar nada, porque la chochera por ahí se le sale y a mí me hace espejo provocándome risa de mí misma.

Así fue como la casa me sedujo.

Miré la puerta que ahora decora la sala. Miré la imagen de la virgen que protege a sus habitantes desde 1900. Miré la cámara vieja que está diciendo que antes él tomaba fotos y vi sus fotos en las paredes con sus montajes de prensas de tender ropa. Vi su ventana donde pone anuncios a la comunidad. Que se enteren que está en contra del TLC. Que se enteren por qué y de paso, que se siga la costumbre familiar de la tribuna informal en las ventanas.

Miré sombreros colgados, libros que van en el piso porque ese es su des-lugar; gatos con ojos de botones que miran gente que viene y va, se queda, lee y ¿Quién sabe? Tal vez escribe su tesis como yo sentada en este sillón que alguna historia de aventuras debe tener guardada pero se calla y no me da para imaginarla.

Miro ese arco enigmático y no hay vestigios de una idea acerca de su lugar de origen. Es el arco más extraño que yo haya visto, así como esta casa es la más bonita que he visto en años. Y pensar que es aquí donde un día mi vida volvió a tomar su rumbo. Pensar que fue aquí donde empecé a extrañarte, a despedirme por un tiempo de mi idea de quien-serás y a guardar por más tiempo la cajita con nombres.

Pienso cuántas historias guardará esta casa y cómo es la antítesis de esas otras donde de tanto orden, parece que no viviera nadie. Esta casa respira, vibra y crece con los años y él es su compañero preferido de todos los que han habitado sus días y sus noches.



* Chunche es una palabra comodín que sirve para designar cualquier objeto: “Tráeme ese chunche” puede decirse para pedir desde un mantel hasta un recipiente... y ¡se convierte en verbo! cuando decimos “chuncherequear” por ejemplo...



7.7.06

Orden en el caos (o el flujo de mis ideas mientras manejo mi carro)



¿De qué más me habré perdido por prejuiciosa? Puta, que a Sabina no lo escucho por misógino... pero ¡qué raro si me encanta Bukowski!
Pero es que Bukowski no es misógino, si él mismo acepta que era un hombre miserable... no se creía la gran cosota como Sabina... pero también me gusta Kundera y dicen que es bien misógino... yo no lo creo... si así somos las mujeres pero no nos gusta que nos retraten y lo digan...
pero ¿y Pedro Infante cuando sale del mero macho? Esas me encantan... pero es que esos son de antes... José Alfredo y las canciones machistas de mariachi... no se les puede culpar y en todo caso, pues algo hay de encantador... oh por dios... ¿seremos todavía algo cavernícolas? ¿Quién sabe? Porque no me gustan los nuevos cantantes de rancheras... ya como que están desfasados...
Y Sabina ¿por qué no? Creo que por una canción que dice algo de una mujer patética que me sonó a mí y me cayó malísimo... o seguro me recuerda algo o a alguien... seguro al escultor comemierda...
pero nunca oíamos Sabina, oíamos Fito y Fito me encanta aunque me cayó mal cuando lo conocimos y jugaba de súper estrella con guardaespaldas y cuando se burló de mí porque no me dio la gana pedirle autógrafo en persona y mandé a la O... y la mandé porque yo estaba muy feliz hablando horas con Guillermo Vadalá que es el mejor bajista que ha tenido Fito y que es un amor y además porque yo no quiero autógrafos de ningún cabrón ¿qué es una firma? Nada...
y en fin, Calamaro es un divino y yo me lo perdía por estúpida y ni siquiera sé cuál prejuicio era... digo yo que porque lo escuché muy poco y no ponía atención a las letras que son de lo mejor y que además son perfectamente apoyadas por las melodías y las intensidades con las que canta y que seguro era porque soy muy pinche y no compro discos nunca y entonces ahora puedo bajar mp3 y escuchar lo que me da la gana... Ah pero de Serú y de Fito sí
me compré todo y pagaba miles de colones al argentino usurero que los traía cuando no podíamos pedirlos directamente... creo que pagué tres veces cada disco... pero en fin... que por dicha y gracias a un amigo conocí a Calamaro y ya entendí por qué le gusta tantísimo...


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5.7.06

Encontré una flor a la hora del almuerzo



A veces, muy pocas, vale la pena leer La Nación:

"Como aquella muchacha que conocí en una ciudad andaluza -recorriendo estrechas callejuelas antiguas- con su traje mañanero semiajustado, zapatos de bajo tacón y un coqueto clavel en el pelo.

"Mira -me decía-, estira los brazos y tocarás las paredes de estas dos casas que se han enfrentado, sin disgustarse, durante cuatrocientos años".

Eran dos casas unidas, a lo alto, por un arco romano y, bajo el arco, nosotros, riendo atolondradamente. Es el recuerdo que ahora viene a mi encuentro de la mano de una risa que se desprende, bostezando inquieta, de un rinconcito sentimental" (Enrique Obregón)

Para leer más...


4.7.06

Esto no tiene nombre



Como si se hubiera muerto un vecino viejo y abandonado... como si una flor marchita hubiera quedado escondida en algún intersticio sin barrer... la idea quedó sembrada, invisible, imperceptible y empezó a oler mal con el tiempo.

Algo huele mal y enterrarlo no es una opción. Al menos no sin antes hacer el estudio forense de la idea que me acechaba; como mi gata cuando se esconde tras una esquina de la casa y me brinca sorpresivamente en los pies. La idea acaba de clavarme sus uñas.

Todo surgió mientras hablaba con mi artista. Él tiene su Penélope esperándolo. Yo nunca quise serlo. Igual no puedo. Yo promulgo que la vida es para vivirla y eso excluye esperarla... la vida no se espera porque puede no llegar nunca. La vida ¿se busca? ¿se construye? ¿se dibuja?

Pero entonces saltó la idea, como cae la crema dental en la blusa negra recién planchada, o como una cucaracha cuando hay invitados a comer. Justo cuando parecía que todo estaba en orden, en medio de días soleados, la certidumbre de mis pasos futuros me despierta y me pregunta ¿estás segura?

Pienso en Penélope, suspendida, esperando una promesa, soñando con su regreso. Pienso en Atalanta y no puedo imaginar las manzanas. Será más fácil, dentro de cinco años decir que todo sucedió porque así lo decidí... será más fácil pero el engaño no alcanzará para llenarme.

Ya lo había predicho el señor T: si vas por ese camino, no habrá casita con ventanas verdes, cerquitas blancas, manteles limpios ni dibujos de niño pegados en la refri. Y yo dije ¿qué importa? ¿Quién dijo que yo quería eso? Y fue entonces, cuando la idea se quedó como una semilla, el invierno la regó y el pintor hoy, sin querer dijo: ¿y esta plantita de qué es?

“¡No puedo creer que te guste tener esa Penélope! ¡Cualquiera puede hacer eso!” -quise decirle- “¡Difícil es ser una mujer de verdad y arriesgarse!” -tampoco dije- “¡Difícil es salirse del molde y salir a buscar la vida en lugar de esperar a que te toque la puerta y estés durmiendo o pasando aspiradora y no escuchés!” Y entonces la vocecita de la idea dijo (calladita porque me tiene miedo): y vos ¿por qué elegiste el camino difícil?


Tenemos una nueva sirena con nosotros. La hizo mi amiga Humo y está arriba, con cucharas en mano para sacarle las palabras a la gente... creo, porque lo de cocinar no me sale muy a gusto y eso de recetar medicinas tampoco. Es que se iba a llamar "Desencanto en Cucharadas" este blog. Pero ya no. Aunque sí. Está muy hermosa esa sirena.

3.7.06

Por suerte hay árboles de manguitos dulces


Hace semanas que siento frío cuando entro a este planeta... Me entristece enormemente cuando me echan a perder el paraíso, cuando me espantan bajo argumentos egoístas que dicen: “no sos bienvenida aquí”. Me sudan los ojos cuando me decepciono, aunque los anfitriones se disculpen de sus poco educados visitantes.

Este planeta es un juego y yo aquí a veces soy una niña, que piensa que todos somos buenos y que todos somos amigos y que en este jardín no hay tiquetes de entrada ni puestos de control. Y entonces “anónima” y con nombre, sacan sus uñas, marcan territorios al mejor estilo de instinto animal y rompen en mil pedazos los códigos de un hermoso jardín con árboles de algodón de azúcar. Les echan agua encima y se desploman en chorretes... quedan árboles con lágrimas de muchos colores y ya sólo las hormigas son felices aquí.

Pero las peores tormentas provienen de otras partes, porque “anónima” y con nombre no duelen. Otras cosas duelen y mucho. Y no sé qué decir ni cómo remediarlo. Tal vez viniendo menos. Tal vez no volviendo más a ciertas casas con rótulo de “mi casa no es tu casa”.

Para decirlo claro y de una vez; cuando la palabra “metiche” se aparezca al leer mis comentarios, pregúntense si no será más bien “cariño” o “confianza” y sírvanse dejar una nota de “devuelto al remitente” si no es bien recibida la entrega. Y para terminar: de esta sirena hay garantía al 100% de sinceridad, ningún comentario empático es de gratis ni surge de pose alguna.

Estoy harta de toparme egoísmos, malentendidos y fronteras en la vida real y en ésta. ¿Será que no podemos construir otros mundos? Yo sé que poDeMOs... pero no todos pueden.



El retrato de cuando me tiran de cabeza a la olla o encontré aquí.


2.7.06

mientras me tomo un café con piquete


Y bueno, sí... yo quiero saber qué pasa con las elecciones en México y como La Jornada ha estado fuera el día entero (¿muchos visitantes y pocas expectativas?) pues he recurrido a El Universal, donde entre el recuento de hechos, sale esta nota que para los lectores eschranjeros es -por lo menos- jocosa:

18:47 Confirma Marcelo Ebrard su boda con Mariagna Pratts el sábado 8 de julio. (Televisa)
(Ebrard es candidato a gobernar el D.F. pero lo que nos importa es que se va a casar con una bella muchacha que al parecer sale en las novelas y dicen que pinta y esculpe.)



Este post sale con miedo... y de lo serio no quiero decir nada porque capaz y me caen a los golpes. Pensé en autocensura pero no me dio la gana. En fin, están empatados y seguro nos enteraremos hasta el miércoles de los resultados.

1.7.06