20.7.06

Cuando duele el alma yo sé bien cómo aliviarla... o consolarla



Hay un completo divorcio entre mi estado de ánimo y mi estado corporal. No lo soporto. Mi cuello no se mueve, mi espalda tiene piedras por músculos, me duele cuando trago, me duele levantarme, me duele acostarme, me duele manejar... Quisiera tener espejos laterales al caminar, para poder ver qué hay detrás sin tener que mover toda la cintura como una torpe muñeca.

Y entonces todos dicen: estás estresada... y yo digo que no. Y entonces me preguntan:
¿No será porque ya casi viene tu mamá de visita? Y yo, por más que pienso que será –como siempre- una fuente de tensión y de escenas que siempre pienso como algo del pasado, sé que aún no ha llegado y que no me siento tensa por eso.
¿No será por la noticia de que se casa tu ex? Y yo sonrío y sé que nada de eso me importa, que nunca quise eso para mí y que me da lo mismo o menos...
¿No será por la tesis? Y pienso que más bien, en estos días ya había tomado el hilo de escribir y me preparaba con ilusión para seguir poniendo letras y letras a ese sueño...
¿No será el trabajo? ¿No será Palestina? ¿No será Líbano? ¿No será que estás triste? Y yo no encuentro nada...

Me detengo a buscar y rebuscar aquí adentro... y no encuentro nada. Rebusco y busco tratando de no inventar motivos para estar triste (la mente juega sucio si le damos mucha bola) y me pregunto si será porque me hace falta y no aparece... si será porque el desencuentro es el final. Pero siento que no es para tanto... no tiene sentido alguno... si es el final pues, no habrá muertos que lamentar, no pasa nada. Paso de largo y me pregunto si será entonces porque alguien está mal y me escribió y contesté y talvez te lo dije todo enredado... si será que se sintió más agobiado y existe un muro ahora o se cortó la espiral... pero no es para tanto, igual dolía el cuello desde mucho antes... No es nada de eso.

Repaso el fin de semana y aunque hay escenas donde quise ser software y poder hacer “deshacer” (cuando di un billete de diez mil y el bartender me porfió que era de cinco = copa de vino 6500 pesos o cuando me hicieron un parte de tránsito) yo la pasé muy bien...

Y es tan extraño... tan extraño tener ganas de bailar oyendo “religión song” y que mi cuerpo no me deje. Es tan extraño pensar ¿será que debo llorar? Y no encontrar razones...

Ahora me siento traicionada por mi cuerpo y ya estoy al borde. Ya me dieron masaje, ya tomé pastillas, ya me puse parches, ya salí con mis amigas, ya dormí suficiente... Nada funciona. Y yo soy buenísima amiga de mi psique, con ella siempre puedo conversar pero no puedo negociar con mi cuerpo, no lo comprendo. Hoy es un desconocido que me transporta y lo hace en una carcacha.

5 comentarios:

Solentiname dijo...

sana sana colita de rana. Hay que seguir buscando y buscando.

Cianuro dijo...

yo insisto.. fue esa posicion yogosa de "Garza Metropolitana Saludando al Sol Poniente" lo que te puso mal.. jajaja.. pero tranquilidad.. ya pasara... por lo menos ya hiciste un inventario para excluir posibles fuentes de estres.. eso es muy bueno!!!

NuEz dijo...

De qué vas sirena?
Qué te pasa?
Quién te pego?

Humo en tus ojos dijo...

Cianuro dejá de echarle las culpas a las garzas urbanas que saludan al sol! Te voy a poner a vos a hacerlas para componerte!
Sirenita: Mucho sanita sanita!!!! Espero que el puerto te lo haya sacado!!!!

Sirena dijo...

Sole: Ya lo encontré... tal vez no la fuente del dolor pero sí algo que molesta.

Venenoso: yo sí creo que fue eso...

NuEz: No me ha pegado nadie ¿o acaso me pegaste vos?

Humo: ya estoy bien del cuello. Gracias