5.7.06

Encontré una flor a la hora del almuerzo



A veces, muy pocas, vale la pena leer La Nación:

"Como aquella muchacha que conocí en una ciudad andaluza -recorriendo estrechas callejuelas antiguas- con su traje mañanero semiajustado, zapatos de bajo tacón y un coqueto clavel en el pelo.

"Mira -me decía-, estira los brazos y tocarás las paredes de estas dos casas que se han enfrentado, sin disgustarse, durante cuatrocientos años".

Eran dos casas unidas, a lo alto, por un arco romano y, bajo el arco, nosotros, riendo atolondradamente. Es el recuerdo que ahora viene a mi encuentro de la mano de una risa que se desprende, bostezando inquieta, de un rinconcito sentimental" (Enrique Obregón)

Para leer más...


7 comentarios:

Solentiname dijo...

se les coló en La Nación... ;)

Paula dijo...

Hermoso!!!!!!!!!!!!!! y evocador...

alefux dijo...

una aguja en un pajar...

o una flor en un mierdero.. en fin... ambos aplican

Humo en tus ojos dijo...

:) pasa como una vez al mes (digo yo, que quiero ser optimista)... se les va una entre la tinta de gazapos y florecen sus palabras en ojitos atentos!

Sirena dijo...

Se les coló esta lectora también porque la verdad... me he propuesto no leer mucho semejante basurota...

Gran Fornicador dijo...

Está bueno. Me pone triste. A mi los textos de este tipo me ponen triste. Es que hay una ausencia gigante. Pero no es a eso que venimos a hablar (no es? siempre es a eso...), sino a leer bonitos textos de la nación, que me ponen triste...

Sirena dijo...

siempre es a eso queridídimo tristísimo... ¿irá a mejorar? o ¿nos acostumbraremos?