4.7.06

Esto no tiene nombre



Como si se hubiera muerto un vecino viejo y abandonado... como si una flor marchita hubiera quedado escondida en algún intersticio sin barrer... la idea quedó sembrada, invisible, imperceptible y empezó a oler mal con el tiempo.

Algo huele mal y enterrarlo no es una opción. Al menos no sin antes hacer el estudio forense de la idea que me acechaba; como mi gata cuando se esconde tras una esquina de la casa y me brinca sorpresivamente en los pies. La idea acaba de clavarme sus uñas.

Todo surgió mientras hablaba con mi artista. Él tiene su Penélope esperándolo. Yo nunca quise serlo. Igual no puedo. Yo promulgo que la vida es para vivirla y eso excluye esperarla... la vida no se espera porque puede no llegar nunca. La vida ¿se busca? ¿se construye? ¿se dibuja?

Pero entonces saltó la idea, como cae la crema dental en la blusa negra recién planchada, o como una cucaracha cuando hay invitados a comer. Justo cuando parecía que todo estaba en orden, en medio de días soleados, la certidumbre de mis pasos futuros me despierta y me pregunta ¿estás segura?

Pienso en Penélope, suspendida, esperando una promesa, soñando con su regreso. Pienso en Atalanta y no puedo imaginar las manzanas. Será más fácil, dentro de cinco años decir que todo sucedió porque así lo decidí... será más fácil pero el engaño no alcanzará para llenarme.

Ya lo había predicho el señor T: si vas por ese camino, no habrá casita con ventanas verdes, cerquitas blancas, manteles limpios ni dibujos de niño pegados en la refri. Y yo dije ¿qué importa? ¿Quién dijo que yo quería eso? Y fue entonces, cuando la idea se quedó como una semilla, el invierno la regó y el pintor hoy, sin querer dijo: ¿y esta plantita de qué es?

“¡No puedo creer que te guste tener esa Penélope! ¡Cualquiera puede hacer eso!” -quise decirle- “¡Difícil es ser una mujer de verdad y arriesgarse!” -tampoco dije- “¡Difícil es salirse del molde y salir a buscar la vida en lugar de esperar a que te toque la puerta y estés durmiendo o pasando aspiradora y no escuchés!” Y entonces la vocecita de la idea dijo (calladita porque me tiene miedo): y vos ¿por qué elegiste el camino difícil?


5 comentarios:

Anónimo dijo...

- Y por qué no?

(Dice por ahí, por ahí una de mis vocecitas)

Andrómeda dijo...

Yo creo en esperar, creo en hacer siempre lo mismo y lo mismo y lo mismo sólo por quedarse ahí, a ver cuándo llega lo que tiene que llegar, a ver qué es lo que tiene que llegar. Yo creo en Penélope y en Sísifo y en todos los mitos desesperanzados. La espera a veces, más que comodina, es una actitud morbosa, y para algunos está bien, es válido y no es tan fácil como parece. Así como para los que actúan a veces llega la desesperación y quisieran mejor ya detenerse a no hacer nada más, a los que esperamos también nos llega y pensamos "ya, a la chingada, ya me voy", pero no lo hacemos, porque los que esperamos tenemos que esperar y las que actúan y vivien, como tú, eso es lo que hacen, eso es lo que tienen que hacer. Es cosa de personajes y los personajes son destinos. Y ya, no me gusta dejar comments largos y, en general, no me gustan dejar comments, pero tu post es de esos que superan el respetuoso silencio y provocan un, no menos respetuoso aunque sí sin mucho caso, escándalo de blablas. Qué lindo a veces lo innombrado, lo innombrable. Shh.

Solentiname dijo...

Porque los únicos peces que nadan con la corriente son los peces muertos, mi querida sirena, por eso.

Cianuro dijo...

yo creo que las dudas son super utiles, ya sea para fortalecer nuestras creencias, o para ayudarnos a cambiarlas!!... pero en fin, creo que lo importante es que si llega un Penelopo tambien le des el chancecito...

Humo en tus ojos dijo...

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Hace días ando queriendo llegar aquí por ESTE post........
porque...
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Uno puede planear, dibujar, abrazar, buscar. Pero hay cosas que solo llegan si uno las espera. Espera y paciencia, no necesariamente implican una actitud pasiva que todo-lo-acepta.
Cualquiera que sea el plan (corto o largo plazo) nunca es estático... y como este post hay que preguntarse cada cierto tiempo si todavía querés ese plan (de brete, de aspiraciones profesionales, de relaciones). Y si sí, pues 'el que se mete aguanta'. Si no... pues la única que sale herida por 'casarse' con lo 'incasable' es una misma. Difícil no es tanto salirse del molde como decidirse a que sea cual sea la opción, molde o no, pasarla bien sin torturarte con el jueguito mental de qué habría pasado si...