30.9.06

Al olvido invito yo


Recomendar películas, restaurantes, lugares, personas es siempre complicado. Cada quien se imagina lo que quiere y cada quien describe como vio o sintió o comió y una vez más se instaura el malentendido de las subjetividades que es lo hermoso de la vida pero a la vez lo que la hace tan complicada.

Entrar aquí es devolverse en el tiempo. Imaginate un bar pequeño, dentro de una casa vieja de adobe con portones color corinto... es que hasta los colores son nuevos cuando vamos por las calles desconocidas. De pronto, en un cuartito hay una barra y detrás de ella, atiende una señora de unos setenta años. Hay una mesa no más y entonces te dirigís hacia la otra habitación.

Las paredes son amarillas, aunque casi no se ven, porque están tapizadas por afiches de Pedro Infante, Vicente Fernández, recortes de periódico con la cara de Angélica María, Roberto Carlos, un póster del Real Madrid, una santa cena con estrellas de Hollywood, fotos de Marilyn Monroe y encima de todo eso, unas fotos de escenas urbanas de México. Es evidente que Mauricio Acevedo –el fotógrafo mexicano que expone sus fotos aquí- eligió el lugar porque le recuerda a su tierra. Entonces, encima de algunas fotos que no podés ver, Mauricio ha expuesto fotos de skinheads, punketos, “teiboleras” mexicanas en escenas grotescas, motocicletos vestidos de negro, etcétera. Lo ha tapado todo excepto a los padres de su patria mencionados anteriormente. Faltó decir que no tapó a Javier Solís con su traje de charro en posición matadora.

También hay una rocola con música ranchera, guatemalteca típica, éxitos ochenteros, “La Copa Rota” en la versión de José Feliciano... y entonces tomás cada quetzal que sobra de haber pagado las chelas en litro y te ponés a escuchar toda la rocola. Has empezado por poner a sonar “Los Mandados” porque celebrás sobre todo esa parte que dice: “... los golpes que a mí me dio, se los cobré a sus paisanos”. Y además, sonás varias veces y cantás esas veces, “la Copa Rota” recordando a Calamaro y al resto que se viene con recordar a Calamaro y pensás una vez más en cruzar la frontera hasta que sentís de pronto que ya cruzaste y estás ahí.

Y de pronto estás rodeándote de un mexicano, dos italianos, un hondureño, dos ticas, dos guatemaltecos, tres guatemaltecas, el hijo de la bartender de setenta años, la bartender y su amiga, quien mira la novela en la televisión sin escuchar nada pero entendiendo todo. Y a veces, la bartender te dice que esa canción de Irma Serrano es su favorita de todas las que hay en la rocola. Y te seguís tomando tu aguardiente quetzalteca, a la que llaman “indita” y que te empieza a marear pero no importa.

Por un momento, todo tiene sentido en El Olvido: Ciudad de Guatemala, zona 1. Avenida Centroamérica “B” 13-25.




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28.9.06

¿Y si copiamos?

Después de la privatización del servicio de correos, el edificio quedó abandonado casi en su totalidad. Así pasó algún tiempo y en sus pasillos, sus habitaciones y su azotea solamente quedaban viejas cartas que nunca llegaron a su destino. ¡Qué tristeza deben haber sentido aquellas cartas sin oficio! Las cartas nacen para ser entregadas y leídas y para que sus hojas se mojen a veces por las lágrimas. No nacen para quedarse enmohecidas en cuartos oscuros y repletos de soledad.

Pero un día, a alguien se le ocurrió usar uno de esos espacios y abrir una oficina. Poco a poco, otras personas se fueron uniendo al movimiento y al final se ocupó el edificio. Ahora, el antiguo edificio de correos es el Centro Cultural Metropolitano de la Ciudad de Guatemala. Muchas, muchísimas organizaciones culturales tienen ahí su oficina y cuentan con espacio para ensayar, guardar vestuarios y dar lecciones.

La Municipalidad de la ciudad, no tardó en darse cuenta del potencial del edificio tomado, y entonces lo convirtió en el Centro y ahora se dan lecciones a bajo costo para todas las edades. Por unos Q. 25 al mes (un poquito más del costo de dos cervezas) los niños y niñas pueden escoger si estudian danza, ballet, escultura, violín, teatro, etcétera. Y sus papás mientras esperan, pueden recibir clases también.

foto: www.centrohistorico.net

De estas organizaciones, la que conozco más se Caja Lúdica. Está conformada por jóvenes que se dedican a hacer espectáculos de malabares, música en vivo, danza, zancos y acrobacias pero además trabajan con niños en comunidades fuera de la ciudad. Esto es parte de su Proyecto Taller Permanente de Formación y de Sensibilización Artística Cultural, desarrollado con una metodología “enfocada al conocimiento y cambio de las condiciones actuales de existencia espiritual de los jóvenes y las comunidades” (cajaludica.org à ¡no la enlazo porque me descubren pero vayan a ver su sitio!!!).


Yo, todo el tiempo, sólo envidiaba y envidiaba. Pensaba que no tenemos algo así en Costa Rica y que hace falta que los artistas se bajen de sus pedestales. No creo que la famosa Aduana llegue a ser algo como este Centro Cultural, porque el elitismo ha perfumado casi todos nuestros espacios. Ojalá me equivoque.

Si van a Guatemala vayan a ver este lugar y caminen por sus pasillos. Hay pocas sensaciones tan hermosas como mirar por las ventanas y ver algunas manos aprendiendo a hacer maravillas.


Este domingo, la Prensa Libre de Guate escribió algo sobre el Centro.



26.9.06

Soy como el pájaro en jaula
Preso y hundido en tu amor
Aunque la jaula sea de oro
No deja de ser prisión
(Cuco Sánchez)

No lo soñé, así sucedió. Volé sobre un lago en las alas de un zanate. Esos pájaros negros catalogados como buenos–para-nada, violentos, malévolos e inútiles. Sus plumas me hacían cosquillas y a pesar de lo que piensen, todo en el lago era paz. Bueno, a veces era paz, a veces pasión, a veces risa, a veces miedo.

El miedo es porque yo no soy zanate. A mí me hicieron creer que yo debía buscarme un yigüirro, o un pájaro de dulces cantos y hermosas plumas. De más está decir que en mis cielos, los zanates no son bien vistos ni apreciados. De más está decir que yo no ando con zanates. Es sólo que en el fondo, es un quetzal disfrazado, pero eso nadie más que yo lo puede ver. Quisieron hacerme creer que mi destino estaba al lado de un yigüirro, pero yo no creo en ningún destino y entonces comencé a ver debajo del plumaje que engaña.

24.9.06

Pretexto



Yo creo y estoy convencida, que los medios de información deben ser claros en su tendencia ideológica y decir sin tapujos a quién le van y para dónde escriben. A veces, en La Jornada son tan valientes que me asustan y me pregunto si se les va la mano... pero eso -creo- es sólo un vestigio de ser lectora habituada a las lecturas del otro bando, a las de siempre. A esos, se les va la mano todo el tiempo y no nos damos cuenta porque es el discurso dominante, el que no notamos, el "natural".

La verdad, la verdad, es que estoy que no quepo de contenta y en el momento en que leí el comentario de mi compañera Trompetista, casi, casi termino con mi anonimato para llamar a todo el mundo y decirles: "¡salí citada en La Jornada!!!!!!" pero me contuve y se los cuento sólo a ustedes: "¡salí citada en La Jornadaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!". Así es. No me hablen, ahora sí soy de la farándula. ¡Ja! (broma dirigida a ciertos lectores y lectoras que con sus comentarios supuestamente críticos dejan al descubierto sus necesidades más íntimas).

Bah. La Jornada no merece esas bromas. Ya no sé qué decir. Quienes la leen entenderán de qué tamaño es mi sonrisa de hoy.

Mexican@s querid@s: ¿me guardaron una copia? ¿revisaron basureros, puestos de revistas, bancas de parques, barberías, carnicerías, etcétera?

21.9.06

Acérquense

Estoy cerca y lejos. Estoy cerca de México, de mi querido NuEz, de mi amiguísimo Simón, de mi compañera la Trompetista, de las ausencias de Tirso, de las ideas alocadas del Tapetito querido... y a todos quisiera ir a verlos y sentarme con cada uno y La Una a hablar y hablar y hablar de todo.

Estoy cerca y lejos de mis amigos en la casa, en esa casa grande y extendida donde a veces me pierdo. Cerca si están aquí en el virtualismo, lejos si no aparecen, si no me escriben, si no sé nada de ellos ni de ellas.

Estoy cerca, muy cerca de un alma del pasado, de esas que la vida nos pone a cada rato de frente y no podemos dejar atrás porque son parte del adentro que somos. Un alma que me hizo doler, y a quien perdoné siempre todo, sin rencor. Un alma que ahora causa dolor a otras personas y no puedo perdonar por eso. Un alma a quien dije que no vería y ahora me limito a incumplir esa promesa: tengo que saber si está bien o está mal, si necesita algo o si puedo de una vez por todas cortar con él.

Estoy cerca de un pelo negro que me mira y me asusta. Que me pregunta ¿qué pasaría si vivieras aquí? Y a quien contesto que no vale la pena pensar lo que no es. Un pelo negro con piel morena que me explica su mundo y yo no entiendo nada y me aburro. Pero a la vez, me quedo fascinada en sus ojos negros y en sus abrazos y entonces no me importa si entiendo o no su mundo, su apatía por la política, su necesidad de andar constantemente con un escudo puesto para evitar que los golpes le lleguen al corazón. Es mucha historia, pienso yo, es otro pueblo y es otra cultura, por más que sea mi hermano. Y yo tengo ese impulso maldito a abrirle el alma de par en par, a entrar en su casa donde nadie ha llegado y luego pienso qué pasará después, si yo me voy y si él queda así, sin escudo y a merced de los vientos. Igual no puedo evitarlo y veo en sus ojos negros que para él esto no terminará cuando mi avión se vaya. Yo de mi parte, no estoy tan segura de sentir lo mismo aunque tal vez deba esperar la escena del aeropuerto para escuchar a mis adentros y saber si me voy dejando un rastro permanente de mí y llevándome un rastro permanente de él.

20.9.06

Maiz blanco es el mío


Tenemos cuatro colores de piel, como los cuatro colores del maíz: rojo, negro, blanco y amarillo. El rojo es el color del amanecer, del nacimiento de la vida, de la sangre; el negro es el color de la noche, la oscuridad, la vejez; ¿los demás? Busquen aquí.

Estábamos en una mesa de tragos y él y ella hablaban en Mam, uno de los idiomas indígenas de los 26 que existen en Guatemala. Él dice que algunos antropólogos creen que el Mam es el idioma proto-maya, porque es el único que no comprenden los demás pueblos que hablan otros idiomas. Un K´iche´ y un Kaqchikel cuando hablan se entienden y con otros idiomas tienen cosas en común, mientras que el Mam no lo habla ni lo comprende alguien que no sea del pueblo Mam. ¿Se dice idiomas o lenguas? -pregunté y él contestó que decir lenguas o dialectos es una falta de respeto; que son idiomas porque tienen su estructura, su fonética, su forma de escribirse.

Los Mam están en México y Guatemala. Allá, en Oaxaca y Chiapas, aquí en Huehuetenango, que en Mam se dice Chnab´ju. Es la tierra de la música, tierra de las marimbas se llama y cuenta Mal que hay una naciente de agua, debajo de una milpa, donde si una se asoma puede escuchar una marimba hacer música con las gotas que caen.

¿Por qué sólo las mujeres conservan el vestido tradicional? -pregunto con algo de miedo de ser irrespetuosa. Mal responde que se ha perdido algo en el camino, que las mujeres antes de casarse tejían el vestido de quien sería su marido. Él, responde otras cosas más complicadas. Dice que la cultura occidental antes planteaba que la mujer debía quedarse en casa mientras el hombre salía a estudiar y a formarse para el futuro. Invertir en los estudios de la mujer se consideraba un desperdicio porque ella no iba a salir a trabajar, ella iba a cuidar de la casa y de los hijos. Entonces -me explica- la única manera en que un indígena podía salir a estudiar, encontrar un trabajo, tener un lugar en la sociedad como la conocemos, era renunciando a su forma de vestir y confundiéndose con todos los demás. Ahora, ya no volverían atrás porque esta ropa es más barata (las indígenas aquí pueden andar hasta 3 mil quetzales encima si sacaran cuentas de sus ropas) y significaría más trabajo para las mujeres, que son las que cosen y tejen los vestidos. Sin embargo, es la mujer quien sigue siendo entonces la cuna de la cultura y la identidad mayas y su papel es fundamental.

Por eso, cuando hablamos de género y esas categorías nuestras, ellos no entienden. En su cosmovisión mujer y hombre son complementarios y no se pide nada al corazón del Padre Cielo sin pedirlo al corazón de la Madre Tierra, no se le habla al Q´ij (sol) sin hablarle a la Xaw (luna)... y yo, desconfiada que soy, me pregunto si en la práctica eso es tan lindo como suena. Y ahora me pregunto si tengo derecho a ver con mis ojos sin ponerme en los de ellos y ellas. Mal es una mujer hermosa, educada, realizada, inteligente y viste sus ropas tradicionales. Su hermano es un hombre encantador, el más Tzalajbil que yo conozco, inteligente, comprometido, lleno de amor. ¿Algo tendría que ser diferente por ser más “equitativo”?

El K´iche´y el Mam comparten dos palabras: Nan (mamá o señora) y Tat (papá o señor). Y yo me quedo con mi frase favorita: Wajbila Tija (te quiero).

18.9.06

Tu pelo negro

Hoy tengo un poco de miedo de verte llegar con tu pelo negro, tus brazos morenos y tus tres días de amor. Me explico. Lo que me da miedo es el día siguiente a esos tres días, y el siguiente del siguiente y así.

Y peor miedo me da que no sea así y que me lleve el calor adentro y que te espere y me esperés y nos quedemos con ganas. ¿Qué haríamos entonces? ¿Cómo haremos aviones de papeles y letras?

Como ves, o no ves porque no te lo digo, tengo un miedo que quema. Voy a tratar de dejarlo en la maleta bajo llave esos tres días que vayamos de paseo.

16.9.06

Más que el punto ciego cuando voy por la autopista,
me da miedo el punto ciego cuando voy por la vida.







(Cambio de carril. Ya veremos si hay choque)

15.9.06

...es lo que lleva en el alma todo aquel cuando se aleja..."

Yo antes cantaba el himno el 14 de septiembre. Y no digo en la escuela, ya de adolescente (o sea, hasta hace poquito, que la adolescencia en nuestra época tarda hasta que la cajera del supermercado te dice: “¿cómo está señora?”).

Antes lo cantaba sin falta, sin preguntarme nunca si eso serviría de algo.

Lo cantaba con el pecho encendido, respirando mal, como se debe hacer cuando se canta el himno (levantando los hombros, llenando de aire el pecho en lugar del diafragma). Lo cantaba y al día siguiente iba a ver los desfiles y contaba cuánta gente vestía camisetas de Mickey Mouse y God Bless America, sólo para que se me hinchara el hígado.

Hoy, como el año pasado y el antepasado, me he quedado en la casa. Ayer, estuve cerca del desfile de faroles nada más porque andaba a esas horas en la calle evadiendo las presas e intentando regresar a la oficina. Y no canté el himno y dije que ya no lo canto pero no supe responder al ¿por qué? Y en eso estoy ahora, respondiéndome.

La patria tiene que ver con esta tierra, con estos pies que caminaron descalzos en aquellos potreros santaneños donde crecieron –no mucho- hasta caber en un zapato 36. Pero mi patria no se celebra hoy, mi patria se celebra cuando voto en las elecciones, cuando viajo y se ríen porque arrrrraschro las errrrrres, cuando defiendo lo que creo, cuando voy a una marcha . Porque se joda quien se joda, la calle es el lugar donde algunos hacemos patria, sobre todo los que no tenemos los números de teléfono de los diputados. Yo no puedo hacer como hace el gran señorote adinerado, que nada más llama y le jala las orejas hasta al presidente (ja... al de ahora ese jalón debe dolerle más por aquello de las dimensiones). Nosotros –a veces, no siempre lo creo justificado- tenemos que salir a la calle a levantar las voces defendiendo nuestra patria (que no es la misma que la del gran señorote mencionado) y a algunos no les gusta y a otros sí.

Por eso, de nada sirve cantar el himno si mañana volvemos a lo mismo: tratar por todos los medios de obtener el beneficio propio sin pensar en el beneficio del resto e incluso sabiendo que el resto lo que obtiene es más hambre y más pobreza. Que se miren al espejo todo esos y esas que andan vendiendo la patria, el suelo, el hogar de todos y ayer con su mano en el pecho saludaron la bandera. Que no me digan a mí que tienen real convicción, que “para todos es bueno”. Mentiras, puras mentiras y que lo acepten de una vez, que cuando ellos dicen “todos” están hablando de su círculo de encopetados .

Patria es la tierra del campesino, patria es la casa propia del trabajador, patria es tener trabajo digno, patria es comer más que frijoles y arroz. Patria es que todos y todas podamos vivir en paz, podamos educarnos, podamos trabajar sólo 8 horas, podamos descansar y visitar nuestras playas sin que nos saquen por ser nacionales. Patria es poder imaginar un futuro donde quepamos todos y no se quede nadie en el camino. El himno nacional son puras palabrejas huecas y si mi patria es eso que soñé, mis pies están parados sobre puras hilachas de lo que antes fue una hermosa cobija que abrigaba.


Tal vez la distancia me de agujas e hilo para hacer remiendos
y poder cobijarme un poquito cuando venga la Tormenta Larga en las Calles. Dicen que será en diciembre.


Esta también es mi patria

14.9.06

CUATRO

De repente, como si despertara de un espantoso sueño, recordó cuál era su regla máxima: “la vida no decide por mí”. Y pensó entonces que esto era una broma de la vida, una lección de esas que no tienen ninguna importancia, como las fórmulas notables. Como una de tantas cosas que nos obligan a aprender sin que nos sirva de mucho. La vida se había encargado de colocarla allí, frente a ese mostrador, tomando una decisión. Estúpida consigna: “elija su destino” para llamar a esa terrenal acción de comprar un pasaje de avión.

Esta vez, la frase “elija su destino” había tomado otro sentido. Ni la vida, ni él con sus temores o desidias debían tener ese derecho. Y como siempre que terminaba alguna historia, ella lo supo claramente: cuando a una página le faltan palabras, no comprendemos de qué se trata y cuando no comprendemos de qué se trata comenzamos a imaginar aquellas piezas que completan el texto y cuando imaginamos siempre nos vamos más allá de los hechos. Y aunque ella sabe que es imposible decirlo todo, sabe también que es imposible detenerse. Busca y busca las palabras que llenen todo ese espacio en blanco que dejan tantos signos de pregunta. No importa que al final los espacios se llenen de manchas negras. No soporta los espacios en blanco, las palabras no dichas, las sílabas que se atrofian en la lengua y quedan escritas en residuos que luego hacen amargos los besos.

El destino elegido fue esa casa donde alguien esconde mariposas debajo de la cama, mientras piensa si se arrepiente o no. Seguramente, cuando ella llegue, va a arrepentirse. La canasta que antes llevaba frutas en dulce y caricias, ahora lleva agua salada que sale de unos ojos cansados. Pero todo se transforma y él siempre ha sabido convertir la lluvia en sonrisas sarcásticas.

TRES

DOS

UNO

11.9.06

Sana, sana, culito de rana ¿cuándo es mañana?

Yo no quería hablar de esto. El Cartero me lo prohíbe. De hecho lo logré en todo el día. Y había messengers que decían cosas y me contuve y traté de hacerme “la rusa”. -¿Por qué se dirá “hacerse el ruso? ¿Será un vestigio de la Guerra Fría? ¿Será una frase de James Bond?

Pero el otro día hablaba con el Sireno Padre, esa figura emblemática y caída pero cubierta de ternura ahí en el piso, donde está, y él me contaba cómo fue su 11/09/01. Yo le contaba cómo fue el mío y recordé mi primer terremoto. Fue un sábado de "semana santa". El día anterior yo había cumplido cuatro años y era de noche. Estábamos de paseo con varias familias amigas y de pronto la tierra se movió con furia. El agua de la piscina se desbordaba para acá y para allá, igual que el tanque de agua junto a un árbol. Había un estruendo extraño en el ambiente y todo el mundo corría. Yo, quedé inmóvil, sin saber qué hacer. ¿Por qué nadie me había explicado semejante cosa? ¿Cómo que la tierra puede moverse así? –pensaba yo con mis ojos negros desorbitados mientras me agarraba fuertemente de un tronco y de la mano de mi amiga rescatista fugaz. Yo no entendía nada, lo único que supe en ese duro momento es que había cosas de las cuales, mi mamá no podía defenderme.

Y muchos años después –no diré cuántos- yo dormía y en mi sueño cantaba: “London bridge is falling down, falling down, falling down” y después me despertó el ruido del televisor. Estaba puesto en CNN, así que fue inmediato el asombro: había gente tirándose al vacío, salía humo, venía otro avión, se desplomaban edificios, había gritos, había odio y la silueta del diablo se formaba en el humo. No importa si dicen que era fantasía, era premonición.

Salí a la calle un poquito más tarde, con la tranquilidad ilusa de quien nunca cree que es día puede morir y tuve –como me pasa a veces- una visión apocalíptica: al cielo azul de mi bandera le faltaban pedazos, como “clusters” diría yo, como si fallara la “Matrix” y el programa te dejara ver que el cielo azul es sólo un espejismo o un holograma barato. Caminé con la certeza de un antes y un después y el frío entre los huesos pese al día de calor. Estaba muerta de miedo y cinco años después aún lo estoy. Son los últimos estertores del imperio, pero en su agonía han muerto ya miles y miles de personas y han muerto mil millones de esperanzas.


(Escúchense risas pregrabadas, como para romper la solemnidad)



10.9.06

Temporalmente suspendido


Todo mi tiempo libre estará dedicado a una cita que tengo con El Cartero y el Hijo de Satanás.

Gracias por su comprensión.

(24-09-06: Hmmm... no han hecho su tarea, no han leído a Bukowski)


8.9.06

05.08.79
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Lucas, su patrioterismo

No es por el lado de las efemérides, no se vaya a creer, ni Fangio o Monzón o esas cosas. De chico, claro, Firpo podía mucho mas que San Martín, y Justo Suárez que Sarmiento, pero después la vida le fue bajando la cresta a la historia militar y deportiva, vino un tiempo de desacralización y autocrítica, sólo aquí y allá quedaron pedacitos de escarapela y Febo asoma.

Le da risa cada vez que pesca algunos, que se pesca a sí mismo engallado y argentino basta la muerte, porque su argentinidad es por suerte otra cosa pero dentro de esa cosa sobrenadan a veces cachitos de laureles (sean eternos los) y entonces Lucas en pleno King's Road o malecón habanero, oye su voz entre voces de amigos diciendo cosas como que nadie sabe lo que es carne si no conoce el asado de tira criollo, ni dulce que valga el de leche ni cóctel comparable al Demaría que sirven en La Fragata (¿todavía, lector?) o en el Saint James (¿todavía, Susana?).

Como es natural, sus amigos reaccionan venezolana o guatemaltecamente indignados, y en los minutos que siguen hay un superpatrioterismo gastronómico o botánico o agropecuario o ciclista que te la debo. En esos casos Lucas procede como perro chico y deja que los grandes se hagan bolsa entre ellos, mientras él se sanciona mentalmente pero no tanto, a la final decime de dónde salen las mejores carteras de cocodrilo y los zapatos de piel de serpiente.

¿Lo pensé yo?..... a las 11:53 p.m. .... 5 comentarios......enlaces

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El Usuario anónimo dijo...

¿No te cansas de escribir estupideces pendejo Lucas? Nunca te van a publicar un libro, pendejo.

12:18 a.m.



Susana dijo...

Sí, Julio, así es y el cóctel sigue esperándote como siempre... ¿Cuándo vas a venir un rato? (destrozándote el anonimato una vez más me despido).

3:17 p.m.



Ernesto dijo...

Eso hiciste el otro día... rompiste el panal y después te quedaste en una esquina mientras hacíamos campeonatos de pan con pavo vs. milanesa, pico de gallo vs. chimichurri, carne urugaya vs. la mejorcarnedelmundoyasabéscuáles.

08:12 p.m.



Tu_ fan dijo...

¿Me preguntás a mí?
¿Y quién es esa tal Susana?

09:36 p.m.



El usuario anónimo dijo...

Hmm I love the idea behind this website, very unique.
»

11:56 PM



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Este post es de Lucas (de "Un Tal Lucas", Julio Cortázar). Jueguen a comentarle a él.

7.9.06

Inevitable

Ahora mismo me es difícil, pero sé que ayer cuando escuchaba, vibraba recordando falsedades; planes que nacieron para no cumplirse, palabras que llenamos de fuerza que no alcanza. Nada de eso importa, no reclamemos.

Yo a veces –como ahora- la pierdo, pero luego regresa. Es esa esperanza de llevarte al mar, a este mar que no está lleno de agua aunque lo parezca cuando brotan cataratas de mis ojos.

Llevarte sería traerte aquí, a recostar tu cabeza en mi cuerpo, a que me contés de nuevo esas historias. Llevarte sería sentir cómo temblás por el miedo y luego temblar junto a vos de tanta risa, de sentirnos absurdos, de abrazar fantasías. Llevarte sería tenerte aquí, con tu mano en la cintura diciendo: “has comido mucho ¿no?” y hacerte cara de enojada hasta que me pidás perdón y después disculpas por disculparte y entonces yo diga: “estoy molestando ¿no lo ves?”

5.9.06

Tal vez si escribo la palabra "sentido" muchas veces lo encuentre en algún lado

Preocuparse es pre-ocuparse, ocuparse antes de tiempo, llenarse de tensión sin haber empezado. Yo estoy pre-cansada, cansada de antemano por el cansancio que vendrá. Eso no tiene sentido. Y eso no importa, porque muchas cosas en la vida no tienen sentido.

Como el pleito de hoy con un taxista que tiró su carro encima del mío. Creo que me he vuelto loca por segundos en momentos como ese. Al final lo dejé pasar pero ya el daño estaba hecho: de pronto me vi, con el sentido totalmente perdido, como lo pierde a veces la vida.

Es que a veces se me olvida (ya parezco radio chocho*) que la vida es para disfrutarla, mientras se pueda. Y cuando no se puede, tendría que ser porque ese algo no-disfrutable en el momento nos llevará a un sentimiento mejor. Cada tortura o calvario, o un simple aburrimiento existencial podría ser sólo un pasaje hacia unos cuantos días de sol con azúcar. Podría serlo si le diéramos a la vida su sentido: vivir a toda costa con la sonrisa en los labios. Y no me refiero a la locura, al menos no a esa locura que hace que alguien esté hecho m... y sonría así como esquizoide diciendo “La Vida es Bella” (de hecho odio la película, es demasiado ilusa e irrespetuosa de la crudeza de la vida real y de la historia).

Y no es por optimismo. Lectores recurrentes ya sabrán que de eso no pusieron en mi fórmula mágica al nacer. Es más bien un exceso de pesimismo y tedio, lo que hace salir esas palabras a ver si me convenzo y me pongo una sonrisa en los labios y espero a que el viento fresco me acaricie la cara (con bufanda por aquello del resfrío). Ah, porque es que descubrí de pronto que cuando bailo, me resfrío. Aquel asunto del cuerpo traidor ataca de nuevo. Voy a domarlo, aunque sea lo último que haga. Y como dijo mi amigo consentido, con-sentido y sentido: “tras esta ridícula cita a Gárgamel, se me cierran los ojos”.

* Chocho quiere decir descompuesto, que no funciona, inservible, pa´l taller


La foto aquí

3.9.06

un explorador del alma humana sentado en un café.

Refrán

El sheij Abd Rabbih dijo una noche en la tertulia nocturna de la cueva:

—¡Qué bellas son las historias de amor! Al-lâh perdone al tiem­po que les da vida y les causa la muerte. Aquí

Man in the Middle

Por TAHAR BEN JELLOUN

Instalado en su mesa de siempre en su café de siempre en el Cairo, un rendezvous diario que sólo la enfermedad pudo cancelar, Naguib Mahfouz observó la multitud anónima recorriendo las calles de la ciudad con un ojo que era tolerante, humano, a veces irónico pero nunca malicioso. Él fue la voz y la memoria de esas vidas, complejas, pequeñas, grandiosas, magnificentes o modestas –desde los estudiantes que venían a consultarle hasta los meseros que le servían su café habitual.

Balzac decía que como la novela es la historia privada de las naciones, un novelista real debe ser capaz de escudriñar las profundidades de la sociedad. El señor Mahfouz cabe perfectamente en esta descripción. No se puede comprender a Egipto sin el señor Mahfouz –sin sus personajes, con los cuales todo lector, árabe o no, se puede identificar. En los días después de su muerte, muchos han notado cómo el señor Mahfouz ayudó a los lectores occidentales a entender el mundo árabe. Pero quizás es más importante, cómo ayudó al mundo árabe a entenderse a sí mismo.

Antes de Mahfouz, la novela como literatura –literatura como un mapa hacia el entendimiento- no era parte de la cultura árabe. De hecho, hasta el inicio del siglo XX, los árabes no escribían novelas, en gran medida porque la sociedad árabe no reconocía al individuo. Sólo en 1914, con “Zainab”, escrita por Hussein Haykal y publicada como una seire, se considera que apareció la primer novela realmente árabe.

Y no fue sino hasta los 1950´s y la publicación de “La Trilogía de El Cairo” de Mahfouz, que la novela árabe se constituyó como un género importante en la literatura. En la trilogía –“"Entre dos palacios", "Palacio del deseo" y "La azucarera”- Mahfouz describió la vida de tres generaciones de una familia que se plantó por un país haciendo una transición épica propia, desde la tradición hacia una tentativa de modernidad.

(…) Mahfouz probó todos los estilos de escritura, incluyendo las novelas experimentales. Esto le encantaba. Su lenguaje, clásico y conservador al inicio, se hizo más y más creativo, incorporando lo que escuchaba en su vecindario, del cual nunca salió. Él no viajó. Se dice que salió de El Cairo una vez o dos, no más. Él fue un viajero estático, un explorador del alma humana sentado en un café.

Se dice también que fue un novelista realista. Este no es el caso. El realismo no existe, porque la vida, especialmente en El Cairo, es en sí misma una ficción, inconmensurable, imposible de abarcar, donde el drama se codea con la comedia, donde las lágrimas corren desde la alegría o el dolor. Mahfouz no tenía que inventar situaciones ni personajes; era suficiente para él con observar la gente alrededor suyo.

(Extracto de un artículo de Tahar Ben Jelloun, traducido al inglés y publicado en el New York Times)

Corre por tu vida

Nunca he tolerado bien el desorden. El desorden en el cuarto siempre refleja el desorden psíquico en mí. Es algo así como no tener espacio para dar acomodo a tantas cosas o no tener energía para poner cada asunto inconcluso en su lugar. O tener demasiados encargos de la madre sirena que ya se fue, dejando a su paso demasiadas facturas que no debo pagar porque no son mías. O tener demasiada gente que quiere verme y que no sé si quiero ver, y muy poco tiempo para hacerlo.

El poco tiempo disponible hace que toda mi energía quiera centrarse en mí, en mis caprichos –como ir el martes, a pesar de esta gripe a ver a Guillermo Anderson- o en mis trámites, o en dormir y descansar, o en pensar en qué está pasando y por qué me cuesta escribir.


Cuando veo mi plan mensual –en hojas sueltas, porque del robo de mi agenda aún no me recupero- quiero salir despacio, calladita, de puntillas y perderme en las montañas ajenas. Olvidarme que extrañaré este cuarto por muchos días y dormiré en camas extrañas y frías por muchos días. Olvidarme que hay una que no estará tan fría pero puede tornarse en una jaula. Olvidarme que la tesis ha estado abandonada y que no hay tiempo para mirarla ni de reojo.


Quiero saber que todo va a estar bien aunque afuera todo esté mal. Quiero sentir que alguien escucha y comprende que no siempre puedo escucharle yo. Quiero que venga alguien a arreglar mi habitación. Que alguien diga algo que me ordene por dentro las mariposas, las calzadas, las soledades y los miedos. Quiero que alguien haga lo que hago yo tantas y tantas veces.

Foto: www.orangeblender.org


A mis catorce amables lectores y/o lectoras

Estando fuera, usando compus extrañas descubrí que el blog que yo veo ordenadito y suponemos que lindo, se ve espantoso si el monitor es muy pequeño... Se supone que las sirenas están alineadas arriba, que Aurelio está en la columna, con los enlaces y los pececitos de otros blogs y todo eso... no deberían estar abajo. ¿Por qué ustedes no me han avisado que ven un blog bien enredado?

¿Ahhhhh?