11.10.06

Esto no es un homenaje

Hace un tiempo, Ixiptla y yo conversábamos sobre esa generación de señores y señoras costarricenses que aún escriben en los periódicos, que son brillantes, que han estado en la política pero no son despreciables políticos, que ahora son analistas de la situación del país y a quienes consultábamos siempre como se consulta a los abuelos. Nos preguntábamos dónde están esos futuros y futuras Hilda Chen-Apuy, esos Alberto Cañas, esos Enrique Obregón, ese Rodrigo Madrigal Nieto... y nos lamentábamos pensando que cuando ellos mueran, algo de patria va a morir porque algunas de esas personas han sido el bastón que en los momentos difíciles, sostienen nuestro país aunque sea con palabras sabias.

Hoy, según me cuenta un correo de mi hermana –no sé cómo adivinó que esa noticia no quería leerla del periódico- murió don Rodrigo.

Don Rodrigo era de esos caballeros que ya no existen. De esos señores que se conocen la historia de un país, con todo y sus chismes intimísimos y la contaba porque había estado ahí... Don Rodrigo era todo amabilidad y dulzura. Don Rodrigo era –y si alguien dice lo contrario que no me cuente para no saber nunca- de esas personas intachables.

Y no quiero decir que fue canciller y no sé ni qué otras cosas que van a decir los periódicos de mañana. Ningún periódico va a decir que don Rodrigo es el verdadero gestor de una paz en Centroamérica, ni va a decir nadie que don Rodrigo siempre estaba dispuesto a sentarse a tomar un café con quien quisiera escucharle. Yo sólo sé que hemos perdido a un Señor de los de verdad, de los que ya casi no quedan y que eso me llena el alma de una tristeza inexplicable. Que alguien vaya al entierro a ver si encuentra entre la concurrencia, a la nueva generación de Rodrigos, Hildas, Enriques, Albertos, Alicias, Joaquínes, Cármenes...

10 comentarios:

djtopo dijo...

y porque buscar en otros?, y no en nosotros?, ponernos la mano en el corazón, y tratar por todos lo medios, ser esa persona que cambie al pais, quitarnos esa mediocridad de nuestra cabeza, y construir un futuro (o mas bien presente) digno, y dejarnos de pendejadas y esperar a que otros hagan las cosas por nosotros?

eaton dijo...

estoy de acuerdo con topo busquen en el espejo son los que siguen...

klept0 dijo...

Mi espejo sólo me devuelve el reflejo de una india dormida. -_-

Sirena dijo...

Naaahhh yo estoy hablando de las ligas mayores... pero igual yo hago lo que puedo y no me importa decir que no llego a esos niveles.

julia dijo...

Yo no lo conocí personalmente. Sólo lo escuché por tele y una que otra conferencia, pero siempre me dio una impresión muy grata este señor.
Va el enlace de esto para mi blog, donde puse un post sobre él también.

Gran Fornicador dijo...

Yo quería tomarme un café con Don Rodrigo, pero como a todas las cosas en la vida misma, creo que llegué demasiado tarde.

analu dijo...

Yo en cambio le voy a pasar estos links a un amigo muy querido, nieto de don Rodrigo... hijo de don Eugenio Pignataro, que está pasando por ese momento tan duro de perder dos personas tan importantes en tan poco tiempo.

Estoy segura que leer estas cosas probablemente ayude en algo.

Saludos.

Enrikín dijo...

hola Sirena

hace tiempo q no pasaba a visitar tu blog.
Como siempre, inspiradora.


Saludos desde Chile.

Casiopea dijo...

Nunca he conocido a un Don Rodrigo...pero hacer vountariado en un asilo, puede ser lo más cercano a conocer la historia del pueblo por quienes la vivieron...

Humo en tus ojos dijo...

Yo también tengo un glupcito en la garganta... y pensé en contarte, pero después te explico porqué razón insospechada... (y si me das permiso, también le pasaría esto a alguien, unito nada más).