6.10.06

Un 7 de octubre

Estoy sentada en la sala de un aeropuerto y de pronto la fecha me hace mirar en el pasado. Si tuviera más tiempo revisaría los archivos de este blog para mirarme de lejos; aunque es probable que empezara a llorar, nada más porque recuerdo cuánto dolía y la huella siempre queda en el alma, aunque ya sea sólo polvo de lo que fue.

Si voy hacia atrás, unos 366 días, veo una mujer derrotada, desgarrada, destruida. Si veo con los ojos de la mirada ajena, miro otras cosas: desempleada, “sin ambiciones” por preferir una casita en el campo que un condominio en zonas rosas, demandante, demasiado exigente, demasiado fuerte, demasiado política.

Si vuelvo a mi mirada, lo que miro es una mujer que decidió renunciar a su trabajo, porque para ella es más importante estar satisfecha que poder comprar cosas y pagar gimnasios. Miro a alguien a quien le daba temor buscar trabajo porque nunca le ha gustado vender su tiempo a otros y en eso, es cuidadosa. Hace un año, esa mujer estaba rodeada por unos brazos que le daban caricias y estaba escuchando palabras huecas que inocentemente le decía alguien que las creía también. A veces mentimos sin saber que mentimos, eso lo sé. Hace un año, esos brazos dejaron a una mujer que los amaba y la mujer, que era yo, quedó por algún tiempo desvalida, creyendo que llegaba el fin del mundo.

Hoy, la otra mujer que soy, camina bajo esa misma piel que aquellas manos acariciaron alguna vez. Ahora está sentada en la sala de espera de un aeropuerto, mirando hacia atrás en el tiempo y preguntándose dónde estaría si no se hubieran ido las palabras que mentían sin saber que mentían. Seguramente no estaría aquí, viviendo dulces experiencias, trabajando haciendo cosas muy hermosas, comprometida mucho más con la vida y la política, con que es posible construir otro mundo y otras realidades. Seguramente no sería esta que soy: la que dice tranquilamente “no tengo penas que callar pero me tomo igual un trago y digo salud con la sonrisa en los labios”.


Brindo. Nada más. Si tuviera más tiempo, este post estaría mejor escrito, pero se va mi avión hacia mi país preferido y ahora, no tengo tiempo.

12 comentarios:

Humo en tus ojos dijo...

Pues salú por los 365 días y las alas para el país favorito

eaton dijo...

Ya vas de regreso? las palabras vacias siempre duran poco ese tiempo no llegaria, pero este si salud

Sergi-Domenech Ferrer i Vernau dijo...

Interesantísimo su blog. Saludos.

Gran Fornicador dijo...

La cosa del pasado es que se ve diferente cada vez que lo miramos.
A veces una casita en el campo es todo lo que se necesita.

julia dijo...

Bella!!!!

Anónimo dijo...

Que bueno es ver leer posts como este, le devuelven a uno la esperanza escapadiza y además le dejan esa sensación de satisfacción por alguien que aunque no conozco y no se como es, se que se siente feliz y que siente que se ha superado a sí misma.

Salud por esa nueva Sirena!

klept0 dijo...

Es un post aparentemente dulce, pero duro en su interior, me gusta no obstante el espíritu de superación que en el se siente.

Ö_Ö

Ana dijo...

Sonreí... sonreí mucho porque acabo de escribir algo parecido a lo que escribiste vos, al mandar un correo a una amiga. Me ví hace un año y me ví hoy y me di cuenta de lo que soy y lo feliz que estoy.
Y ahora estoy el doble de feliz... por vos y por mí misma, por leernos siempre (no sólo en el blog) y todo lo que eso implica.
Un abrazo gigante Sirena querida, se te extraña muchísimo.

Anónimo dijo...

Espero, en un año, poder decir cosas tan bonitas de mí, al menos tan fuertes y enteras. Por aquí todo a medio gas, me siento un poco paralizada pero me anima leerte ;-) Besoos!

alefux dijo...

366 días que has sabido aprovechar, nada pasó en vano y ahora más que nunca, allí sentada, esperando, lo aprecias aún más.

Trompetista de Falopio dijo...

Se me crispó la piel. Oiga, confiese ¿cuál es ese país preferido? Un abrazo y un brindis desde lejanos lares.

Sirena dijo...

Humo: Salud!!!! Ya nos tomaremos unas copitas con las historias.
Eaton: Aún no... ya casi.
Sergi: ¡Gracias! Bienvenido.
Tirso: Esa casita en el campo... ESA casita es la que necesitamos. Te deseo que la encuentres. Un abrazo.
Julia: ¿la casita en el campo? je je
Caro: Gracias... y seguramente me conocés mejor que otros que me ven todos los días.
Klepto: Captaste bien. Saludos a vos.
Anita: Voy a ir a leer. No he tenido tiempo pero hoy creo que sí. Un beso enorme. Bueno, ya te dije en el mail.
Denise: Holaaaaaaaa.... he pensado ene scribirte y nada... Espero que aumente el gas y que te llenés de energía. Tranquila. Poco a poco.
Ale: ¿Cómo has estado? Se han aprovechado...
Livi: El Salvador es mi país preferido de la región. Cuando conozca el tuyo, seguro me voy a enamorar y brindaremos juntas compañera.