26.10.06

Vino con paracaídas al mar

No hay nada como una visita desafortunada, con maletas y todo, para recordarme que la vida algunas veces es cínica y me mira desde arriba mientras mueve sus hilos perversos...


"¿Qué voy a hacer por la noche?" -se preguntaba Sirena, mirando el atardecer que enrojecía esas montañas que todos los días adornan la ventana de su habitación. "¿Qué voy a leer?" -decía más precisamente, pues en su escritorio nuevo tiene libros nuevos y viejos para escribir su tesis de licenciatura. "¿Dónde me pongo a leer? ¿En la sala junto a mi alfombra nueva? ¿en el cuarto con su nueva distribución?" pensaba al mejor estilo de aquella ratoncita del cuento que se encontró una moneda y no sabía qué comprar de entre tantas cosas hermosas disponibles. En eso sonó el teléfono. Era la madre sirena, quien dijo tenebrosamente: "Sire, te estoy llamado desde tu mar, estoy aquí".

Entonces la noche se vino de un trazo, de esos que se hacen con pincel gordo y con pintura de aceite, borrando todos los tonos intermedios; la tierra se movió y Sirena comenzó a gritar exasperada: "Pero ¿usted está loca? ¿Por qué vino sin avisar? ¿quién la recogió en el aeropuerto? ¿Dónde está?" y la madre sirena, en un delirio paranoico -(la narradora omnisciente no cree exagerar con el diagnóstico)- dice que vino porque tiene que arreglar los asuntos que dejó sin concluir y que no avisó porque no le dio la gana y que está donde un familiar.

Después de escuchar esto, Sirena comenzó a fingir cual esfinge digna e indignada, estar muy ofendida. Eso le dijo a ella, pero yo que la conozco muy bien, comprendo e indiscretamente hago de conocimiento público, que lo que está es furiosa de que venga a arrebatarle su felicidad, a amenazar con destrozar su jardincito de nuevo. Sirena está asustada por la salud mental de la Sirena madre y por las consecuencias que este episodio tipo novela mexicana pueda tener en la suya propia. Sobre todo, porque las malas noticias nunca viene solitas: la visita inesperada ha amenazado con venir a quedarse en la cuevita submarina al mejor estilo buzo paracaidista. Sire, afortunada como es, respiró fuertemente, se estiró en su silla, comenzó a escuchar música y llamó a dos amigas ambulancias que ahora viven a dos puertas y a una de distancia y luego me dijo: "mejor avisamos que estaremos al borde de la crisis y que de pronto todos los planes han cambiado. Hasta nuevo aviso, estaremos otra vez, en el año pasado".

9 comentarios:

klept0 dijo...

Yo me enteré hace casi ya seis años de que mi abuela materna había cruzado el charco para estarse un par de meses, porque cuando llevaba aquí una semana en el hotel no se le ocurrió otra cosa que ir al consulado a preguntar por nosotros (su familia).
Y hace escasos dos días que me han comunicado que mi abuela paterna por temas que ahora no vienen al caso viene de visita por 3 cortos meses, y como soy la única que dispone de habitación de invitados, pues eso, tres meses.

Dentro de poco escribiré sobre la sensación de ser huérfana de abuela y de adopción forzada.

Y luego flipamos con los concursos a lo Big Brother...o_O

Humo en tus ojos dijo...

mmm...
Un abracito, y otro grandote... desde el ahora y desde el año que sigue.
A más puertas de distancia, aquí estamos.

horny tapetazo dijo...

Mmmmmh... esa alfombrita nueva... ggrrrrr.

Solentiname dijo...

Si amenaza con tormentas, a armarse de paraguas. Y nada de regresiones! ;)

Cianuro dijo...

fuerza.... que no te quite la paz... y que no sea muy larga la visita!!!!!!!

Ana dijo...

Como la Humo, mil abrazos para vos, que aquí estamos!

Anónimo dijo...

Todo pasa, así que ahorita cuando se de cuenta ya la mama sirena se va a haber ido de vuelta para el mar de ella.
Solo queda armarse un poquito de paciencia...

Anónimo dijo...

8-O

Buena suerte con eso!

klept0 dijo...

Ya 'tá, escrito y enlazada... ^_´

Ö_Ö