19.11.06

Me quedó dando vueltas la idea del cómplice (háganse ustedes el favor de seguir ese enlace y leerse todo el blog), sobre todo por el comentario que cuenta esta escena (de este, lamentablemente no hay archivos).

Recordé cuando vino Rubén Blades e hizo un concierto en San José luego de ganar el grammy por el disco que grabó con el Sexteto de Jazz Latino y Éditus (tanto detalle es sólo para dar el merecido crédito al Sexteto, que tan invisibilizado quedó por “azares” del destino farandulero).


La escena es la siguiente:

Rubén luce un sombrero blanco y canta “Patria”

y yo, que estoy bailando, de pronto me veo envuelta en una gigante bandera panameña bailando con un desconocido, dando vueltas, en pequeños pasitos. Pasan unos segundos y él se va. Y quedo yo, ante la mirada asombrada de mis amigas con la sensación de haber estado por un ratito, soñando en la avenida segunda.

Del recuerdo lamento haber olvidado su mirada. Eso mágico que hace que un anónimo se convierta en persona.





Por cierto, el 26 de octubre cumplí dos años de ser sirena. Ha sido hermoso encontrar en este mar, a mis queridos y queridas cómplices.

13 comentarios:

C dijo...

Un cómplice es casi siempre una compañera o un compañero de juego. Este juego puede consistir en actividades muy serias o muy triviales. Sin embargo, es siempre vital y divertido.

Sirena dijo...

Pues yo cuando digo cómplices me refiero a personas trascendentales, no a las triviales que también he encontrado y que al fin y al cabo, también son cómplices un poco. Empezando por no romper con mi anonimato si me ven en la calle por ejemplo.

Anónimo dijo...

La descripción del baile, es genial. La escena por sí sola tenía la complicidad necesaria...

Y es que sí, el cómplice definitivamente no puede ser cualquiera.

Gran Fornicador dijo...

Yo no sé que decir, pero me gustaría decir algo.

Sirena dijo...

Tirso querido, no era aquí ¿verdad? Y no te preocupés por no decir. Se dice cuando se puede.

Hola Jaqui: el recuerdo es muy lindo. Ya te imaginaste.

C dijo...
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C dijo...

Aclaración. Quería decir que con un cómplice no importa lo que uno haga. El cómplice es siempre "trascendental", como vos decís, pero la actividad puede ser tanto intentar luchar por el cambio, escribir peticiones al congreso, o recoger firmas en la calle como tomarse un café, ver una película o bailar cuando se oye en vivo a Rubén Blades o a Tito Puente y uno siempre siente el placer, tiene la alegría o el entusiasmo de jugar con su cómplice.

Buitre Desahuciado dijo...

Interesante lo del cómplice. Nunca antes lo había pensado en serio, pero ahora que lo decís tengo una amiga que lo es (eh! sí tengo una complice).

Y sí te ayudan demasiado a querer con más ganas esta vida tan rara.

analu dijo...

Dos años? que cómico, pensé que tenías más tiempo que yo en este mundo bloggero.


Yo tengo alguno que otro cómplice... y me alegran demasiado la vida... pero muchísimo!!!

Enrikín dijo...

Hola Sirena de dos océanos...

fue un acierto encontrar tu blog, espero q tb. nos sigas visitando.

un gran abrazo desde chilito, el país del fin del mundo...

Anónimo dijo...

De fijo, si no hay complice, finalmente te convertís en el tuyo propio, complice de tus pensamientos, de tus acciones. Te das cuenta que hasta conversás con vos misma, pedís permiso para actuar, una vez que lo tenés, aprendés a guardar el secreto.
No se si llegaré a ser tu complice alguna vez, pero te acabo de etiquetar como tal para mi.

klept0 dijo...

Felicidades por esos dos años en el océano blogueril, y tu anécdota me ha encantado, como podrás imaginar, tanto por la canción, como por el cantante y la bandera.

Definitivamente un cómplice puede ser cualquiera que en el momento oportuno conecta contigo, por las circunstancias, luego el tiempo les definirá en longevidad.

Ö_Ö

Humo en tus ojos dijo...

Como ves, he llegado tarde tarde a postear, pero no a los mares de la complicidad :D
¿cuándo le hacemos un cumpleaños al mar?