23.12.06

Es un pájaro, es un avión... es un quetzal


No me quejo ni anticipo catástrofes. Es sólo que me di cuenta que no he pasado tanto tiempo conviviendo con quienes a veces he estado meses y meses, a excepción de alguien con quien viví más de un año. Eso es todo y no es poco. No es lo mismo y tampopco es para tanto.

Hay un espacio pequeñito en mi clóset que está esperando visitas. Hay un cepillo de dientes de más en mis estantes. Hay un avión. Hay regalos. Hay vacaciones. Hay muchos planes. Hay dudas tontas, como si come mucha carne o si será muy vago. Habrá un espacio menos en la cama. Hay miedo, expectativa, emoción. Hay certezas de sus cosas profundas y absoluta ignorancia de sus hábitos. Lo conozco suficiente para traerlo a casa y a la vez lo insuficiente para no recordar si fuma o no. Hay ganas. Hay espera. Seguramente no habrá tiempo de escribir. En ese caso, que pasen bien, felices fiestas. Ya vendré a revisar mi lista de incumplimientos del año nuevo que se hizo viejo.



No pude decirle lo que quería. Tal vez en el momento no quería, pero había pensado que ahora debía decirlo. Ya después, cuando se case, no habrá lugar para comentarios del tipo “cuando éramos novios, cuando vivíamos juntos...”. No dije nada porque al fin y al cabo, estamos tan lejos de aquel tiempo cuando él salvó mi vida, que ya no parece tener cabida dar las gracias. Y sin embargo, yo hubiera querido dárselas. Tal vez no me atrevo para no recordar quién era yo y quién era él y lo que éramos. Yo estaba al borde del abismo y él estaba en tierra firme sosteniéndome. Yo entonces encontré un lugar seguro donde estar y ahí permanecí mientras la tela de araña cubría todo mi cuerpo. Todo fue un letargo tan necesario que cuando ya no estaba al borde de caerme al precipicio yo igual no podía soltar su mano. Por el bien de los dos él la soltó y así me salvó dos veces, una vez de caerme y la otra de convertirme en una estatua. Ya podía caminar de nuevo sola, ya no lo necesitaba y él tampoco me necesitaba a mí. Entonces me soltó y se fue y aunque al principio dar los pasos era una tarea difícil, poco a poco todo fue marchando bien. Por eso es tan difícil tal vez, darle las gracias por todo y desearle muchas cosas buenas en su nueva vida. Debe ser porque hablar de eso implicaría recordar lo que un dia fui. Tal vez despierta en los dos nuestros peores temores de cuántas cosas podemos llegar a ser o podemos dejar de ser y cuánto estamos dispuestos a renunciar a nosotros mismos por estar con un otro.

Darle las gracias ahora es abrir puertas y dudas.




16.12.06

Cuando cambie de tiempo verbal


Miro a un anciano cruzando la calle. Corre, a su manera, despacito. Hace que corre, como si se viera obligado a hacer la mímica para justificar que un carro no lo arrolle. Es tal vez el mismo juego que hacemos todos cuando andamos de peatones. Cruzamos las calles con miedo, casi con culpa por estorbarle a los automóviles en su paso frenético. Cruzamos la calle en un acto de fe. Cualquier día, uno de esos trastornados, de esos que se transforman en monstruos cuando suben a esa máquina extensión de su cuerpo y de su personalidad, nos pasa por encima y nos borra. Pero siempre confiamos y desconfiamos. El anciano cruza despacio, a como puede. Yo me entristezco pensando qué puto mundo en que vivimos. Él camina como pidiendo disculpas y es probable que nosotros sintamos que nos las debe.

Ella y él están en la caja del supermercado. Pasan pañales para adulto, toallas sanitarias, protectores diarios, comida, otras cosas. A mí lo que me llama a mirar son los pañales. Él pone las cosas muy despacio. Saca poco a poco los atunes, las sopas. Todo sucede como en cámara lenta. Yo poco a poco me convierto en alguien que espera con calma a que termine. Pienso de nuevo en lo difícil de ser viejito en este puto mundo en que vivimos. Pienso hasta cuándo quiero llegar, en cuál cantidad de años quiero despedirme.

Ella está desde hace diez años sin poder caminar. Desde que él murió ya nada volvió a ser igual: ni la casa con su jardín lleno de margaritas, ni la pizarra donde jugamos de escuelita, ni la gran mesa donde servía a sus invitados, ni sus maravillosos brownies salidos de su cuaderno familiar, ni los discos de acetato, ni las vajillas que les dieron el día de la boda, ni la oficina de él con su sillón. El sábado cumplió 96 aunque ya no recuerda el año en que nació. Ya casi no recuerda nada. Igual estaba feliz con la fiesta, comiendo queque, helados y viendo a su familia. Entre todos los invitados sumábamos como 1000 años y éramos apenas 8 ó 10. En esos momentos pienso que vale la pena igual seguir, a pesar de enfermedades y años. Pero igual, cuando la veo en la cama. Cuando no le comprendo qué me dice. Cuando imagino cómo será no poder leer, escuchar música, conversar, discutir, enterarse del mundo afuera, enamorarse de nuevo, cantar y reír; no termino de entender qué la motiva a seguir. Tal vez no sabe que este es un puto mundo. Tal vez no lo sea.

A ella no le pesan los años. No sé si le pesan la verdad, no parece. Tampoco parece que haber perdido la vista, le pese demasiado. Para eso, llega él a leerle y a ayudarle a seguir en sus luchas. Igual que llega ella a escribir sus memorias, que esperamos, salgan pronto a contarse en las librerías y los cafés. ¡Cuántas memorias! Es algo así como saber vivir y saber rememorar.

La vejez -se supone- debería ser un momento en que volvés a ver hacia atrás y sonreís. Por eso cada paso del ahora debería ser jugoso. Hay un momento en la vida en que de alguna manera -ojalá no muy cruel y llena de amargura- nos hacemos un arqueo, una auditoría de lo que hicimos, dijimos o nos guardamos. Tal vez de eso depende tener una vejez dulce. Tal vez de eso se trata ser nieta: preguntar por el pasado, aunque las mismas historias se repitan mil veces. De pronto, estas visitas que algunos hacen una sóla vez al año, pueden llenarse de recuerdos, preguntas y de decirle a esos viejitos y viejitas: “¿ustedes cómo se conocieron?, ¿cuántos novios tuvo usted?, ¿cómo era su trabajo?, ¿dónde iba usted de vacaciones?”. Yo eso puedo hacerlo con ella, pero nunca pude hacerlo con la otra.





Cuando uno es joven puede decir como dice Drexler: "Y todo tiempo pasado es peor, no hay tiempo perdido peor, que el perdido en añorar". Pero hay un momento en que eso no es fácil de decir. Así que ¡a lo que vinimos! Hagamos buenos recuerdos.


Aquellos tiempos

Jorge Drexler

Era el tiempo del cambio,
el tiempo de la estampida,
el tiempo de la salida,
el tiempo de esta canción.

Era el tiempo de ver
el tiempo de otra manera,
y yo no sabía que era
el tiempo del corazón.

Era el tiempo
de cada cosa a su tiempo,
en tiempo de bossa,
o de candomblear.

Por esos tiempos yo andaba
siempre corto de tiempo
y nunca encontraba tiempo
en ningún lugar.

Cabe decir que es tiempo
de rememorar
los viejos tiempos,
aquella ciudad…
Aunque no se más
que para decir
que de tiempo en tiempo
conviene recordar:

Que todo tiempo pasado es peor,
no hay tiempo perdido peor,
que el perdido en añorar.

Era Mayo
del 68,
pero en Montevideo
del 83.

Era el tiempo
de la apertura,
tiempo de dictaduras
derrumbándose.

Eran tiempos
de revolcones,
manifestaciones:
yo empecé a fumar.

Y cuando fumaba
el tiempo pasaba más lento
y yo me sentaba
a verlo pasar,
a verlo pasar…

Cabe decir que es tiempo
de rememorar
aquellos tiempos,
la facultad…
Aunque no sea más
que para saber,
que el tiempo no suele
dar marcha atrás.

Y todo tiempo pasado es peor,
no hay tiempo perdido peor,
que el perdido en añorar.

PD: Un día, cuando sea valiente, voy a hacer huelga de hambre hasta que venga Drexler a cantarme al oído. Si funciona, seguiría Calamaro pero en México (para compartirlo).


15.12.06

¡Que no panda el cúnico!


En estos días me pregunto dónde estoy. Dónde estoy yo en medio de tantas ocupaciones, reuniones, preocupaciones por asuntos ajenos, por personas extrañas, por acciones concretas. Dónde estoy yo en medio de estas horas y minutos que se hacen pequeños y sin embargo no son suficientemente efímeros para que llegue ya la fecha deseada. Dónde estoy yo si ya no puedo escribir aquí, en el lugar donde soy más lo que soy que en otras partes. Dónde he estado desde hace días, dónde estoy yo entre esos posts políticos que dicen mucho de todo menos de mí y cómo me siento. Dónde estaré en estos días y dónde iré a estar en los que vienen, con quienes vienen, con quien estará por tres semanas juntoa mí.

No quiero más. Ya quiero regresar y centrarme, descansar, pensar, cantar y regar las plantas de mi casa. Quiero dejar de ir a bancos, a filas, a comprar regalos, a no tener tiempo de envolverlos. Quiero parar de trabajar a deshoras, de remendar errores de otros. Quiero regresar a lavar ropa, a cocinar con tiempo, a hablar con mis amigos sin contar las horas. Quiero vacaciones. Me estoy volviendo nada, me estoy perdiendo yo en esta maraña de cosas que me importan muy poco y de otras que me importan mucho.





PD: La imagen es un grabado de JJFez


14.12.06

Me traje esto pegado en el zapato... mientras corría como loca trabajando

Abía una vez... -

Por Miguel Ángel Chinchilla

Abía una vez (¿o fueron dos veces o quizá tres?) una H que como era muda nadie la escuchaba y a lo mejor por ello decidió suicidarse lanzándose en aquella sopa de letras con cebolla y perejil. Nadie entonces puso atención al “O” del poeta que sin la H más bien parecía un cero a la izquierda. La ojas de los árboles se volvieron mustias y el orror sin saber de ortografía continuaba orrorizando noche y día; el umo, las oras, ablar, acer, no volvieron a tener jamás el mismo significado, los ondureños culparon a los salvadoreños, los alcones enloquecidos derribaron edificios mientras la ormiga por la cigarra era engullida, las ipotecas de la deuda eterna no se cobraron, el igado dejo de ser tan visceral, los ombres se volvieron embras y viceversa, la onestidad, la onradez y la umildad abían perdido sentido desde acía mucho tiempo, Omero no sólo quedó ciego sino también mudo, oy se convirtió en antier, el uevo quiso repetir la gracejada de generalmente pero terminó estrellado, Saddam Ussein por la falta de H ya no fue aorcado y finalmente George Bus quiso abrir una empresa de transporte en el infierno pero no se lo permitieron y como castigo lo enviaron exiliado a una fábrica de alaridos donde ogaño comparte verdugo con Pinocet.

chinchilla miguel ángel
o tal vez
cincilla miguel ángel



Me lo traje mientras andaba por aquí (si revisan el sitio, lléguenle a las fotos hermosísimas de la galería y otros lados).



12.12.06

Sísifeando por el mundo

Yo antes pensaba que el peor trabajo del mundo era ser operadora de compañía de taxis; estar todo el día diciendo “uno que me colabore en el centro, de La Última Copa 100 sur, puerta negra junto al borracho acostado...” y escuchar de vuelta todas las “expresiones de cariño” que suenan como: “rshreinita... si mi amorshrsrsh, ¿a qué hora sale negrita?, sí linda, sí mi corazómmmm”.

Después conocí trabajos peores, mucho peores... sin embargo, hay algunos trabajos que pagan sueldos inimaginables, te hacen una persona famosa, te dan poder y sin embargo pueden ser de lo más ingratos.

Por ejemplo: Kofi Annan dejará su puesto como secretario general de la ONU el 11 de enero, pero ya dio su discurso de despedida. En el discurso dijo algunas cosillas que se tenía guardadas, pero ni ahora que ya va de salida, puede decir lo que realmente piensa... Y la gente reclama, pide como pedirle al niño... y yo sin embargo creo que hizo un buen trabajo. ¿Cómo fortalecer la ONU si están en contra los cabrones gringos? De pronto, si fuera otro secretario, ya esa organización hubiera desparecido y ni nos enteramos. Habrá que ver si el próximo es un valiente o si es un vendido. Ese trabajo debe ser el peor del mundo para alguien con conciencia y corazón. Yo creo que fue terrible para Annan.

Puede haber trabajos peores... la maquila por ejemplo, con compus o sin compus. Pero ¿habrá trabajo más frustrante que ser secretario general de la ONU? Yo no creo que haya algo peor que tener que negociar con un tipo que dice frases célebres como: “Sólo quiero que ustedes lo sepan, cuando hablamos de guerra, en realidad hablamos de paz” (George W. BullShit)

Concursen, fantaseen, berreen, hagan broma:
¿Qué está "pensando" Bush mientras toman esta foto?

10.12.06

Yo celebro

Corría agua a baldazos por todas partes... pensaba cómo me gusta ir a ese lugar a lavar el carro, no sólo por su buen precio. En ese lugar siempre trabajan los mismos, así que yo dejo el carro con llaves puestas y a veces me voy a ver chucherías al almacén cercano. Leía -en contra de todos mis principios- a Lacan. Lamentablemente soy responsable y sé que necesito leer sus escritos acerca de la familia... aunque deteste a Lacan, admito que a veces escribía útiles enredos de palabras. En eso, me distrajo el televisor con un anuncio navideño de canal 7 y después el usual “interrumpimos nuestra tansmisión para dar una noticia de última hora, el ex-dictador chileno Augusto Pinochet acaba de morir...”.









Sentí una mezcla de odio, de alegría y de ganas de llorar. No voy a negar que algunas lágrimas salieron, ahí, mientras dos compas nicaragüenses lavaban mi carro. Tal vez no fue el mejor lugar para recibir una noticia como esta, tal vez sí. Pensé -como pienso ahora- ¿cómo recibirían esta noticia los chilenos? Pensé en todas las víctimas, pensé en la impunidad y en que este asesino murió sin haber pagado aunque fuera una mínima parte de sus crímenes. Pensé si era momento de llorar de nuevo por toda esa gente, por esas familias desmembradas, por ese pueblo desmembrado que ha renacido levantando su voz. Pensé que es un día triste, pero a la vez, yo pienso celebrarlo. Hay un cabrón menos en el mundo, eso debe servirnos de algo. Y si asumimos nuestro papel de no dejar que se olvide nunca quiénes son los tiranos, los asesinos y quiénes han sido los mártires que cargamos, estas cosas que parecen derrotas, se convierten en árboles que crecen para dar sombra y dar frutos. Esta noche, ya, vamos a ir por nuestros vinos chilenos y nos pondremos nuestras ropas de fiesta.

Y pensé algo todavía más extraño. Me ví, dentro de algunos años, contándole un cuento a mi pequeña hija que aún no llegará y que yo no tenía claro que existía ya en mi cabeza. Me vi contándole la historia de un hombre malo, muy malo que mató a un señor bueno que quería dar canastas de flores con abrigo, techo y comida a la gente de un país llamado Chile. La historia completa no pude imaginarla, pero sí tengo clara la idea (te pido Sole, que me hagás el favor de escribir estos cuentos). A mi hija no voy a contarle historias de madrastras, manzanas envenenadas ni cenicientas. Para eso tenemos historias reales que no debemos nunca olvidar y que debemos transmitir a quienes llegan después para que nunca se borren sus nombres. Ahora recuerdo a los hijos de una amiga salvadoreña. Cuando en las marchas preguntan: “¿Quién mató a Monseñor Romero?” Ellos responden sin duda: “D`Aubuisson escuadronero”. Cuando a mi hija le pregunten quién era Pinochet, ella sabrá decir claramente que asesinó a un señor bueno llamado Salvador y que después de eso, le rompió el corazón a un país entero... pero también podrá decir que aún así, este hombre malo no puedo evitar que otra gente sembrara flores de nuevo y las pusiera en canastas. Y voy a contarle, si es que llega el momento, que la noche en que el hombre malo murió, en el mundo entero hicimos fiestas, fogatas y encuentros con lágrimas.


No lo vean ahí, viejecito y lastimero... Míren al cerdo como era por dentro:


7.12.06

¿Qué DIABLOS nos pasó a los ticos que nada nos CAUSA TANTA ALEGRÍA?

Hoy en Guate se quema al diablo... A las seis de la tarde, en todas las puertas de las casas se hacen fogatas, se sacan todas las cosas que no queremos en la casa y se les prende fuego... "quemamos al diablo porque durante todo el año el cachudo se esconde entre las cosas viejas y trae la mala suerte a las casas. Por eso el siete de diciembre, cuando la Virgen lo venció, se quema basura para que regrese al infierno. Las familias que no hacen su fogarón con las cosas viejas de la casa, el diablo se queda viviendo allí" (En Antigua.com). No es ecológico, ya lo sé pero ¿por qué diablos en Costa Rica no tenemos estas costumbres? Ya sé que el ambiente y que las llantas viejas y todo eso... pero igual podríamos escribir en un papel todo lo que no queremos tener en casa y quemar eso simbolizando todo... Yo hoy, voy a quemar mi diablito, aunque no tenga una de estas para quemar:

En Nicaragua, hoy se celebra la Víspera de La Purisima, celebración religiosa en honor a la virgen. Hoy voy a ir a una de esas, porque en Costa Rica hay tantos nicaragüenses, que hacen sus celebraciones como si estuvieran allá... sólo que la de Granadilla Norte de Curridabat hoy será bi-nacional, como es esa comunidad. Entonces, tendremos gritos que dicen "¿Quién causa tanta alegría?" y se responde: "La concepción de María". Después, o antes, no lo sé, se quema pólvora, se come mucho, hay misa y muchas cosas.

Nuevamente me pregunto ¿por qué los ticos somos tan aburridos? ¿Qué diablos nos pasó que nada nos causa tanta alegría?

6.12.06

Clasificados: Tome uno

Yo evito ir de compras un 24 de diciembre en la noche. Tampoco me gusta ir un 31 de diciembre, ni un día de la madre. Me molesta que unos trabajen para que otros disfruten. Es demasiado evidente la brecha en esos días, aunque sé que existe todo el tiempo, a todas horas.

Ahora, trato de ir a la feria de productos orgánicos, aunque eso signifique empezar semana con dèficit de sueño. ¿Por qué voy a seguir comiendo pesticidas, transgénicos y otras desgracias sabiendo el daño que hacen? ¿Por qué voy a comprar naranjas de California bajo criterios estéticos de fàbrica en serie? ¿Bajo cuáles criterios vienen a decirnos que comer arroz transgénico no es malo para la salud? Nada que se llame Liberty Link 601 debe estar en mi plato. Arroz con marca que da envidia a las fábricas de Jeans... Me niego. Feria Orgánica: De la soda D`Castro en la rotonda de la Guacamaya, 400 noreste. Sábados 6 a.m. Para los que no están en San José, aquí hay direcciones de otras ferias.

Mi nueva ginecóloga forma parte de una asociación que da orientación, atención a bajo costo a quienes lo necesitan, hace visitas a Isla Venado y otras zonas alejadas, donde ella hizo 50 Paps en un día. Decidí ir porque quería apoyar ese trabajo. Me convencí cuando además de esa oportunidad, recibí la atención de alguien que explica todo, tiene paciencia y es dedicada. Hay muchos buenos médicos, eso es obvio, pero yo elegí ir donde alguien que no sólo es eso. Que se hagan millonarios los médicos si quieren... pero que entreguen al menos una parte de su coocimiento a la gente que requiere atención. Asociación Madreselva. San José, del BCR Paseo de los Estudiantes, 300 oeste. Tel: 222 21 26

Ya saben, detesto el Más por Menos. Ya lo odiaba antes que fuera de Walmart. Ahora lo aborrezco, a ése y a sus primitos Hipermenos, Pal`tigre etcétera. El problema es que los otros cierran muy temprano. O el problema es que yo debo planear mejor mis compras. No debería haber turnos que terminen a media noche, no si eso significa trabajar diez o más horas. Cualquier supermercado es mejor que uno donde me obligan a comprar productos de baja calidad, porque no hay de dónde escoger. Sabemal no es una opción, aunque sé que para alguna gente sólo para eso alcanza.

En mi edificio, ahora reciclamos. Yo los invito a que hagan la prueba. Una semana de clasificar la basura y ya no habrá vuelta atrás. Cuando tomamos conciencia de las cantidades de basura que producimos, pero a la vez, vemos que de todo eso la mayor parte se aprovecharía si la separáramos, no hay cáscara posible ¡Hay que hacerlo! Centro de Acopio de Bioland: Tres Ríos, cerca de Terramall. Tel: 279 11 11

Se busca

Cuando no hay tiempo para escribir, todo está desordenado aquí adentro. Hacer un horario ¿resolvería algo? No lo sé, no he tenido tiempo de hacerlo. Por aquí ando... "si ves a a mi tiempo perdido traelo, y que se traiga a mi tiempo libre con él".