10.12.06

Yo celebro

Corría agua a baldazos por todas partes... pensaba cómo me gusta ir a ese lugar a lavar el carro, no sólo por su buen precio. En ese lugar siempre trabajan los mismos, así que yo dejo el carro con llaves puestas y a veces me voy a ver chucherías al almacén cercano. Leía -en contra de todos mis principios- a Lacan. Lamentablemente soy responsable y sé que necesito leer sus escritos acerca de la familia... aunque deteste a Lacan, admito que a veces escribía útiles enredos de palabras. En eso, me distrajo el televisor con un anuncio navideño de canal 7 y después el usual “interrumpimos nuestra tansmisión para dar una noticia de última hora, el ex-dictador chileno Augusto Pinochet acaba de morir...”.









Sentí una mezcla de odio, de alegría y de ganas de llorar. No voy a negar que algunas lágrimas salieron, ahí, mientras dos compas nicaragüenses lavaban mi carro. Tal vez no fue el mejor lugar para recibir una noticia como esta, tal vez sí. Pensé -como pienso ahora- ¿cómo recibirían esta noticia los chilenos? Pensé en todas las víctimas, pensé en la impunidad y en que este asesino murió sin haber pagado aunque fuera una mínima parte de sus crímenes. Pensé si era momento de llorar de nuevo por toda esa gente, por esas familias desmembradas, por ese pueblo desmembrado que ha renacido levantando su voz. Pensé que es un día triste, pero a la vez, yo pienso celebrarlo. Hay un cabrón menos en el mundo, eso debe servirnos de algo. Y si asumimos nuestro papel de no dejar que se olvide nunca quiénes son los tiranos, los asesinos y quiénes han sido los mártires que cargamos, estas cosas que parecen derrotas, se convierten en árboles que crecen para dar sombra y dar frutos. Esta noche, ya, vamos a ir por nuestros vinos chilenos y nos pondremos nuestras ropas de fiesta.

Y pensé algo todavía más extraño. Me ví, dentro de algunos años, contándole un cuento a mi pequeña hija que aún no llegará y que yo no tenía claro que existía ya en mi cabeza. Me vi contándole la historia de un hombre malo, muy malo que mató a un señor bueno que quería dar canastas de flores con abrigo, techo y comida a la gente de un país llamado Chile. La historia completa no pude imaginarla, pero sí tengo clara la idea (te pido Sole, que me hagás el favor de escribir estos cuentos). A mi hija no voy a contarle historias de madrastras, manzanas envenenadas ni cenicientas. Para eso tenemos historias reales que no debemos nunca olvidar y que debemos transmitir a quienes llegan después para que nunca se borren sus nombres. Ahora recuerdo a los hijos de una amiga salvadoreña. Cuando en las marchas preguntan: “¿Quién mató a Monseñor Romero?” Ellos responden sin duda: “D`Aubuisson escuadronero”. Cuando a mi hija le pregunten quién era Pinochet, ella sabrá decir claramente que asesinó a un señor bueno llamado Salvador y que después de eso, le rompió el corazón a un país entero... pero también podrá decir que aún así, este hombre malo no puedo evitar que otra gente sembrara flores de nuevo y las pusiera en canastas. Y voy a contarle, si es que llega el momento, que la noche en que el hombre malo murió, en el mundo entero hicimos fiestas, fogatas y encuentros con lágrimas.


No lo vean ahí, viejecito y lastimero... Míren al cerdo como era por dentro:


11 comentarios:

Anónimo dijo...

Y como le vas a explicar cuando se tope con gente que crean en la novela del Salvador de America?

Anónimo dijo...

Yo me alegro mucho, me da rabia como a vos que no le hayan escupido su culpabilidad con todas las letras en la cara, pero al fin desapareció... al menos así ya no es una figura de lástima para nadie. Era un cerdo y espero que, sea lo que sea que pase después, le pase con mucha mucha mucha saña.

Que no descanse en paz.

Buitre Desahuciado dijo...

Que el Chile de la gente pueda descansar en paz. Pero que nunca olvide, que nunca se rinda.

Como dijo Denise (me parece terrible, fortísimo, pero él como tantos otros, se lo merece):

Que no descanse en paz.

Sirena dijo...

Los anónimos no saben leer, es un hecho.

Solentiname dijo...

Listo! Fijarse en el mail. Yo no me pude alegrar. Mi verdadera alegría hubiera estado en el juicio. pero lloré con la gente que lloró en santiago diciendo que los compañeros muertos y desaparecidos, que ellos, los torturados, habrían querido vivir para ver este día.

Trompetista de Falopio dijo...

Es lamentable que ese hijo de puta haya llegado impune a su vejez y a su muerte.

Anónimo dijo...

Muerto el cabrón. Que jamás viva el cabrón.

Que solamente vivan las fuerzas de un pueblo capaz de evitar injusticias. Y como lo dijo Allende en su último discurso..."La historia los juzgará"

Sirena dijo...

Acerca de la cárcel a mí me da lo mismo ¿acaso hay forma de pagar con cárcel lo que hizo Pinochet? La única manera de que sufriera algo parecido hubiera implicado que gente buena se ensuciara sus manos y eso no tiene sentido. Bien que murió y el mundo tiene un cerdo menos.

Humo en tus ojos dijo...

Salú por los vivos y por los nuevos árboles para que nos den fruta y sombra
(bujuju no sabía que tenía tanto que leer x aquí y decidí que mejor voy para la provence

Anónimo dijo...

No si se leer,yo comprendo sus sentimientos pero que el mundo entero festeja su muerte puede que no sea tan cierto o esta fuera de la realidad de chile al menos.

Digo despues de todo habia buen puño de gente en su funeral y hay cosas incomodas como:

- Es el primer dictador que entrega el poder luego de elecciones

- El chile de hoy o la "democracia socialista" utiliza la constitucion que se creo en su estadia en el poder casi sin modificacion.

Sirena dijo...

Anónimo: me refería a que no sabe leer que aquí los anónimos deben ponerse un nombre que los identifique, no importa el que sea. No me refería a que usted deba pensar como yo, nada de eso está entre los propósitos de este blog. En todo caso, se agradece que haya regresado y que se identifique como el mismo anónimo de antes... Por eso es que tenemos nombres, para que sepan quién escribe, aunque sean seudónimos.