15.1.07

The Best of Me

Pocas veces pensaba en él. Pocas y cada vez se iban haciendo menos profundas. De los recuerdos vívidos quedaban pocos y si no hacía un esfuerzo, sólo miraba días de sol y caminos. Muchos caminos recorridos en días soleados racionando los cambios de canciones. Ella inventó las reglas: sólo podían pedirse 10 cambios, 30 cambios, 15 “esa no me gusta” dependiendo de la distancia a recorrer. Ponían el Ipod en orden aleatorio y se peleaban de mentiras si a alguno le gustaba una que al otro no. La verdad, era por pura quisquillosa que es: él tiene el mejor gusto musical que ella haya encontrado.

Ahora, ella puede escuchar lo que llenaba ese Ipod. Dice que no pasa nada aunque, a decir verdad, mientras escribe que nada pasa, una lágrima asoma. ¿De dónde puede provenir sino de la nostalgia? No si es que el tiempo es tan cruel pero tan cruel, que nos borra unos recuerdos y favorece otros. De su infancia por ejemplo, ella sólo recuerda cosas feas... y eso no puede haber sido así ¿no? En medio de esos recuerdos horribles sucedían hermosos días... a ver, es pura matemática. Si ella tiene unos diez recuerdos feos de su infancia y no recuerda nada más, debe ser porque los demás miles de días transcurrían sin tragedias, sin regaños, sin lamentables escenas. ¿En qué estaba? Ah sí, pero con él pasa todo lo contrario. El tiempo le recuerda sólo los días soleados, los caminos y el soundtrack: las canciones que eran para meterle al acelerador, las que eran para escuchar en la playa, las que cantaban a dúo, las que él tocaba, las que bailaron en un salón de pueblo, las que conoció agradecida, las que se topó hoy y ahora escucha y generan entonces este escrito. El tiempo cruel no le recuerda intermedios ni matices... de días soleados pasa a las noches negras sin estrellas. Esas mismas que ella detesta y él adora.

En fin. Que si escuchamos música se despiertan todos juntos los recuerdos y fantasías. Como esa de cuando un día ella lo encuentre a él de la mano de la mujer más tonta que haya existido en el mundo y ella esté finalmente convencida de que nunca hubiera querido llenar esos zapatos rosados con lacitos de niña bien. Y bueno, sí... tal vez el amor se muere pero ¿se mueren los celos? ¿Dejan de arder?



10 comentarios:

Sirena dijo...

De la canción yo no sé si es realmente Jeff Buckley... a veces parece, a veces no y definitivamente su voz maravillosa no se muestra... de pronto es un impostor... pero la canción es linda ¿no?

Solentiname dijo...

yo creo que uno nunca realmente deja de querer a alguien a quien realmente quiso. Nunca deja de sentir esa nostalgia por lo que pudo haber sido. De él, de la infancia, de cualquier cosa.Me ha llegao, sirena,

Sergio dijo...

Nunca, siempre arderán... siempre...

Anónimo dijo...

Cuando las canciones dejen de recordar caminos, miradas, aromas y demás tal vez es que se perdió un poco lo que era uno en aquel entonces... A veces creo que es la única forma.
La canción: hermosa!
Abrazos posmodernos Sirena, que ya hacen falta los de verdad!

Anónimo dijo...

Los celos no desaparecen....quizás se transforman...como toda esa energía que tenemos dentro.

Anónimo dijo...

mmm, no se! yo creo que lo que arde realmente no son los celos, los celos se esfuman cuando se esfuma el amor, pero como el amor no se va, pues los celos se quedan.

Lo que sí pasa es que el amor se trasforma y así, los celos son distintos.

Yo creo Sirena, que al final, dan celos internos de creer que perdí una batalla y que de alguna manera, las cosas están sin que yo esté por ahí.

Pero es ilusión! Por que uno sí está, solo parece que no.

Sirena dijo...

¿de qué hablas Haz???? ¿Que el amor no se va? ¡No me des malas noticias! ¿Perder batallas? ¿Las cosas están sin que esté yo por ahí? Buahhhhhhhhhhh... Pues sí valiente, así es ¡no son celos, es el ego herido! Eso te lo acepto pero no acepto que el amor no se va... si no se hubiera ido yo estaría muerta ya de dolor.

Jaqui: ¿verdad que no?

Ana: Sí, yo no quiero que mueran las sensaciones ligadas a las canciones... sólo me pareció curioso y lo quise contar.

Sergio: siempre arderán malditos celos... ja ja ja

Sole: Ya sé que te ha llegao, lo sabía desde antes. Creo que tenés razón pero querer así, en pequeñito, en poquitos.

Sirena: No es Jeff Buckley, eso es un hecho... ¿por qué no le cambiás el nombre a la pieza? Bueno, un día de estos pongo a Jeff de veras pa´que le oigan su verdadera voz.

Anónimo dijo...

Yo creo que sí se puede olvidar por completo algunas cosas, pero se puede ser selectivo para no olvidar muchas otras. Los celos... creo que tenés mucha razón con lo del ego herido, pero esos cuesta mucho que se esfumen!

Saludos!

Karina dijo...

El amor no se va, se transforma en muchos otros sentimientos; nostalgia, ira, indiferecia... pero sigue vivo mientras las canciones lo traigan de vuelta una y otra y otra vez

Humo en tus ojos dijo...

Son inflamables. Los celos y los egos heridos. Alzan fuego con alguna chispita que ande por ahí suelta buscándolos. Supongo que algunos (de mis) recuerdos también.