22.1.07

Cosas que me hinchan un poquito el hígado

Hace tiempo quería yo filosofar acerca de tan valioso y profundo tema... y hoy es cuando porque debo escribir un post rápidamente para demostrar que yo soy yo o que Sirena es Sirena.

No es que considere yo despreciable ni mucho menos el oficio de servir mesas, ser bartender o cantinero (ese oficio, la verdad es que espero realizarlo algún día... igual que el de taxista... ¡debe ser maravilloso dar consultas de tres minutos entregando un buen whisky o llevando a alguien a terminar con su novia... ¿o no?). Bueno... digo yo... Ningún oficio me parece despreciable pero tampoco me parece alguno la gran cosa. Creerse lo más más por ser el gran ejecutivo, o corredor de bolsa, o modelo, actriz, pulpero, vendedora de tacos... Entonces hay algo que no entiendo:

¿De dónde le sale tanta actitud altanera a las azafatas y azafatos de los aviones? O sea... servir refrescos, papitas transgénicas y pasteles añejos (ejem.... sí, viajo en clase económica) ¿será motivo de tanto orgullo? No he visto nunca mientras mis pies están en tierra, que alguien que sirve comida se pasee por su lugar de trabajo caminando como modelo un pie delante del otro, mirándonos a todos por encima del hombro y con actitud de reina de belleza... ni que lo fueran tanto... Y ¿a mí qué me puede importar? Pues nada... es que se me ocurre pensar en esas cosas a veces.

Tal vez pueda preguntar aquí:

10 comentarios:

Humo en tus ojos dijo...

¿será que de tanto andar x los aires a la gente se le sube todo a la cabeza?
Porque sí, para seguir filosofando sobre esto tan trascendental... de repente pareciera que algunos se sienten dueños del avión (como mínimo)

Sergio dijo...

Son terribles, máxime las peliteñidas y los señoritos. Sin sugerir nada más de lo que esto significa. Hay de todo en los aviones del señor.

Sirena dijo...

Me llena de regocijo querido lector y querida lectora que a ustedes también les llene de curiosidad científica abordar estos temas tan relevantes para el bienestar del mundo. Gracias por sus valiosos aportes.

El poodle que nunca estuvo dijo...

Simplemente son odiosas y coquetas!!! y además sienten que deben serlo por ser ... bellas???
Medir mas de 1.70 no te hace necesariamente bella... además a la única que he tratado "pies en tierra" no la soporto....
Deberíamos hacer un foro mundial para detener estas cosas o un protocolo!!

Quimera dijo...

Perdonen la disonancia y la disidencia... pero yo adoro a las azafatas (los "azafatos" me tienen sin cuidado), adoro la coreografía de sus manos cuando muestran las puertas de salida, adoro su cuello largo que se estira todavía más con su andar altivo... ellas representan prácticamente lo único que me distrae de mi crónica fobia a los aviones y las adoré todavía más después de que vi "Todas las Azafatas van al cielo", una película argentina que anda por ahí volando... ni muy alto ni muy bajo.

Julio Córdoba dijo...

Sirena:

Le pregunté a un amigo que está por jubilarse y por razones laborales viajó mucho. Según él en tiempos que había menos competencia en la aviación las aerolíneas exigían estándares estéticos "muy altos" (sea lo que sea que eso signifique) a sus aeromozas. En aquella época viajar era para gente de muchos recursos y la clase económica era como la primera de ahora. La gente viajaba con ropa muy muy formal, traje entero y las doñas con abrigos de zorro y toda la cosa, y más de un caballero platudo terminaba conquistando a la azafata. Si un chavalo se casaba con la azafata era todo un hit!!!!!

Bueno... los tiempos cambian y con la competencia, como puse antes, generó opciones (ojalá que el megaavión ahorita empiece a bretear porque eso va a ser como un ferry en el aire). Ahora hay vuelos "baraticos" que solo incluyen el uso del sanitario... pero, al parecer, algunos de los saloneros del aire todavía tienen rezagos de aquella época donde el whisky y vino de calidad casi que solo se conseguía a 30 mil pies (recordemos que en tiquicia había fuertísimos aranceles para los bienes "sutuorios" y por eso la gente iba a Panamá, San Andrés y Miami a conseguir de todo) porque en tierra -reitero que esto es lo que me cuentan- las bebidas "finas" sabían a miados de gato.

Para bien nuestro atrás quedó el glamour del aire y de mi parte le recomiendo a la gente que se suba "al aparato" bien comidito porque en clase económica "el gallo" que reparten (sí es que hay) es un simulacro alimenticio!!!!

Sirena dijo...

No si es que tengo lectores de lujo.... Gracias Julio, realmente te agradezco (en serio) tu explicación porque creo que es la razón para tan despampanante actitud. Ahora toca que alguien le explique a las nuevas azafatas y azafatos que esos eran otros tiempos y que ya, se dejen de tanta necedad... Y sí, el gallo de clase económica es más bien un insulto...

Poodle: ¿qué campaña mundial se te ocurre? ¿Será que nos dejan subir a los aviones con camisetas que digan "azafatas: bájense de esa nube"? (ya las imaginé... de pronto las hago y as pongo aquí)

Quimera: me alegra que sigás teniendo fantasías de aviones y azafatas... realmente nunca he tenido una de esas... y la película no la vi pero la incluiré en mi lista, en la cual, por cierto, no comentaste... Buscá si querés hacerme ese favor, un post de este mes que pide a los lectores sus recomendaciones ¿sí?

¡Gracias queridos y queridas por tomarse en serio mis ataques de bilis!

Humo en tus ojos dijo...

(que lindo tener el punto de vista de quimera)
Volví a este post porque necesito en algún lado descargar mi más reciente experiencia y ayer blogger no me dejaba comentar... ¿porqué se necesita buscar con lupa para encontrar el glamour de servir, ya no el gallo de clase económica, sino algo que se parece bastante a la foto de un meneito envuelta en papel alumnio y encima poner cara de lo mucho que necesitaba mi estómago de semejante aporte calórico?

julia dijo...

Y qué me decís de los de los counters, esos y esas también son pesadísimos....siempre me he preguntado ¿ por qué?

Julio Córdoba dijo...

Sirena:

Con todo gusto, muchas gracias a ti por permitirme participar.

Respecto a lo que dice Julia. Tengo una hipótesis. Todos sabemos que ser piloto comercial cuesta un ojo de la cara, un riñón y un pulmón. Los que no llegan ahí sienten algún tipo de ósmosis aérea del simple hecho de estar en el aeropuerto. Algo así como el enfermero que trata mal a todo el mundo porque se siente toda porque rejunta los algodones en el quirófano.

Bueno... volviendo al tema. Tengo un primo que lo más cerca que ha estado de un avión es cuando pasa a la par de la malla del Santamaría en el bus de Alajuela. El mae aplicó para una aerolínea y cuando fue a la entrevista volvió insoportable. Solo hablaba del boleto que le regalarían a fin de año y que podría entrar a áreas restringidas del aeropuerto.

Sin pretender establecer a mi primo como caso paradigmático creo que los juega'elocos en tierra de las aerolíneas son simplemente POLOS.

Recuerdo una amiga que exhibía al novio dizque piloto por todo lado. Casi que hasta en la playa andaba con el uniforme de la aerolínea. Resulta que una amiga investigó y el mae era counter ¿Muy feo?

Jugando de que yo pienso creo que los oficios y profesiones que tienen mercados protegidos, altas exigencias para practicarlos y que tienen amplia remuneración generan ese orgullo que menosprecia al prójimo. Ejemplo los médicos, pilotos comerciales y futbolistas. Los que no llegan a "ese nivel" sienten que están tan cerca que hasta pueden sentir las sinapsis del cerebro ajeno....