22.1.07

En clave de Sol



Yo pienso más bien que la vida es un espiral y todos vamos en el mismo. Por eso algunas veces, pensamos que alguien va junto a nosotros caminando pero después nos damos cuenta que va a la par pero detrás. No sé si queda claro. Quiero tratar de explicar, que si a alguien aún le falta mucho para llegar donde camino yo puede de pronto parecer como que está a mi lado... Es ese momento confuso, cuando la vuelta más pequeña del espiral casi se encuentra con la vuelta más grande. Lo que pasa es que no vemos esa distancia, o nos hacemos los ciegos, sordos, locos, comprensivos, negociadores y todo eso que hacemos cuando sabemos que en el fondo esa persona no va siguiendo el mismo compás.

Es como si fuera la misma canción pero él va en la segunda estrofa y yo ya he cantado el coro tres veces. Suena bien, claro, porque está en el mismo tono y hasta la letra parece tener sentido pero tarde o temprano nos damos cuenta que aunque la vida es la misma canción, si vamos traslapando compases, acordes... al llegar al puente, terminan por salir las disonancias y a veces, nos duelen los oídos (en el peor de los casos, nos duele el corazón).

No hay que perder la esperanza. Puede haber alguien que vaya cantando al unísono... dicen las novelas que eso existe... seguramente algunos canten dúos perfectos.

Yo creo sin embargo, que en compañeros de vida puede haber alguien que va un poco más adelante, en ese punto exacto donde se forma un canone (esas canciones en contrapunto que alguien comienza después, y otro comienza después del de después y todos forman una linda receta de sonidos). En el canone la clave es el intervalo. Eso quiere decir que aunque alguien quiera, no debe adelantarse a su tiempo, sino aceptar que va detrás y que ese es el equilibrio. Igual, el otro debe aceptar que va adelante sin atrasarse ni desesperar. No es cuestión de edades cronológicas, es una cuestión de tiempos, compases y métricas. También es una cuestión de atreverse a cambiar de tonos. Es que si andamos por la vida siempre en el mismo tono, las notas se nos acaban. Pero si nos pasamos de menor a mayor por ejemplo, hay otras notas nuevas que podemos usar. No es necesario hacer composiciones complicadas para sacar dulces melodías.

Todo esto para decirte, que un círculo está cerrado, pero no están cerrados los espirales ni las canciones, aunque a veces parezca. Por eso te discuto lo del círculo.

14 comentarios:

Sergio dijo...

También tienes razón en algo, las disonancias en las canciones siempre serán admitidas. No por simple negociación, si no por ese algo más que existe y que es difícil de explicar.

Por otro lado, yo no pierdo la esperanza, ni digo tampoco que no pueda volverme a meter en círculos donde ya estuve, porque como decía, unos pueden explotar en circulitos y otros pueden pegarse al radio, y claro, hay que sacarlos de donde estén, eso también es parte de la convivencia de los círculos. Y por lo que digo, ahí están, pero no pueden mortificar al centro, al punto fijo, porque si no el círculo mismo de la vida explota o se cierra, y eso es muerte.

Y más creería yo que dentro de los círculos hay espirales y canciones, el círculo es el perfecto, lo que hay dentro de él no tanto, salvo el centro, el punto fijo que permite determinar todo lo demás.

Que sé yo, filosofías de la vida.

Anónimo dijo...

mejor vea la película "Pi"

Saludos.

Sirena dijo...

Sergio: El centro es lo fundamental, eso sí, porque es donde debemos mantenernos a pesar de los fuertes vientos. Era sólo un intento de darte otra perspectiva pero ya vi que te quedaste con la tuya ;-) Un abrazo.

Damián: Ya vi esa película ¿y?

Sergio dijo...

Sirena: Y bien recibida, creo compartirla también.Definitivamente apoyo lo que escribiste.

Anónimo dijo...

Me ha encantado el post. También me suena a que se aplica para los propios momentos personales, a veces la vida personal va en la segunda estrofa mientras que la profesional está apenas calentando la voz. Y bueno, te hago caso, todo es cuestión de esperar a que el canone suene bonito, o a cambiar, como decís.

Anónimo dijo...

Las cosas al unísono no siempre son las mejores. A veces cosas como un canone le dan un toque de vida a un ir monótono. Resultando así en una combinación de sonidos que producen nuevos matices y perspectivas que tal vez y sólo tal vez no habían sido contempladas y que de no ser por ese canone tampoco uno nunca las hubiera tomado en cuenta.
Mientras se mantenga un centro a donde sentir esa seguridad y estabilidad del circulo...
Creo que leyendo todo esto bién me quedo con mucho gusto, con la teoría del canone. Se me hace mucho más fácil de ver aplicada en la vida real.

Humo en tus ojos dijo...

Yo siempre me he sentido muy ignorante de la teoría musical. Pero me has dado ganas de cantar y cantar :D
Total que si en algun momento las cosas se desafinan no pasa nada, buscar como armonizar de nuevo, cueste lo que cueste.

Sirena dijo...

Hola Denise; me alegra que te haya gustado y me gusta esa ampliación que le das: claro que a veces los roles y todas esas que somos no vamos al mismo tiempo, la cosa es que armonicen entre ellas.
Caro: ¡Qué aburrido a veces el unísono! No sabe uno si escucha al otro o si se escucha a una misma...
Humo: Aich ¿cómo ignorante? Es lo mismo que en colores... No sé si entiendo bien lo de armonizar a la fuerza. La armonía es una y no se puede forzar ¿o sí? En todo caso, si se quiere variar pues ambos músicos deben estar de acuerdo, si no, se hace un despapaye (como diría el venenoso un deschayote, un destomate etcétera).

Solentiname dijo...

Tal vez hemos buscado en los lugares equivocados. Tal vez la clave de la armonía estaba siempre en la música.

el Mercader dijo...

Talvez... lo importante no son los tonos, si no las cuadraturas.

Sirena dijo...

Sole: ¿qué querés decir?

Mercader: Se le extrañaba en estos mares. Usted por andar mercadeando ya no venía a pescar. Y acerca de las cuadraturas... pues tiene usted razón, lo cual me hace preguntar: ¿cuál instrumento toca usted? (el usted es sólo porque suena bonito junto a "señor mercader")

Humo en tus ojos dijo...

Sire: es que una cosa es a la fuerza y obligado y otra cosa es con esfuerzo del que saca sonrisas aún en los peores intentos, no sé si me explico. Que yo pienso que no hay peor intento que el que no se hace (que si los músicos ya no se pueden poner de acuerdo tal vez es mejor buscar otros con quienes hacer los cantos armónicos, antes que no hacer más nada y antes que volverse aburridos y cantar monotónicos)

el Mercader dijo...

Hijole, sería algo así como el bombo. Si toca un solo, lleva buen ritmo y sabor; y bien acompañado, puede participar tanto de recitales de música clásica como acabar envuelto en el carnaval.

Haz de luz dijo...

Cierto! El círculo en si es una visión personal, es cuestion de perspectiva. Pero acá lo importante es que como siempre, me encanta como escribís...