18.2.07

¡que abran las ventanas y dejen pasar la luz!

Persuade a los que incitan a una sociedad de odio dividida por la lucha de clases y la segregación racial perdónalos señor”.


Mi amigo y yo nos miramos. Habíamos prometido no criticar, no pensar, no reflexionar las palabras del sacerdote. Estábamos ahí para un funeral, por dar apoyo a una amiga, por ella hacemos sacrificios. Lo que habíamos prometido, fue imposible de cumplir. Mi amigo es homosexual y hacía un esfuerzo enorme estando ahí, en esa casa donde no es bien recibido; donde le hablan de piedad, de amor, de comprensión pero le dicen patadas y lo expulsan cada vez que pueden. Yo, soy alérgica a la iglesia, a estos rituales y al discurso conservador. No pudimos obviar esa frase, a la cual, debían todos repetir “Dios muestra toda tu misericordia” o algo así. Un ataque de tos me dio coartada para salir corriendo y dejar de escuchar tanta mentira.

Siempre que voy a la iglesia salgo con la misma idea: es un delirio lo que sucede entre esas paredes, iluminadas a pleno día por unas cincuenta lámparas de bombillos de 100 vatios y con vitrales que tapan las ventanas para que no entre la luz. Fue delirante que le dijeran a una viuda -quien sólo debía esperar tres días para cumplir 50 años de casada- que ese día, el día de otro funeral (el del amor de su vida) era el más feliz para él porque vería al "Señor". Es delirante que mientras hablan de amor al prójimo y de compartir, su ceguera les permita creer que de la lucha de clases, lo que se debe acabar es la lucha, no las clases. Digamos que es locura y no simplemente maldad. Mejor no, yo digo que es maldad. La Gran Iglesia está llena de maldad y eso es lo que pregona.

Y digo la Gran Iglesia porque hay una pequeña iglesia -como la pastoral social Cáritas- que está llena de bondad. Es la gente que está dispuesta a trabajar sin pensar en traer almas al rebaño. Si hay amor en esa casa, el rebaño llega solo, hay que engañarlo cuando no hay. Hace unos días la misa me dejó mil sonrisas, cuando un niño pidió “que en este país los niños tengamos derecho a educación, a alimentarnos y a crecer sin miedo a decir la verdad”. Yo espero que haya más iglesias llenas de amor y con los pies enterrados en el barro. Yo espero que haya más sacerdotes que despierten, que piensen sin tragarse sermones jerárquicos. Yo espero que un buen día se despierten y salgan descalzos a la calle, sin su sotana y sin su chofer a ver si entienden la lucha de clases y se dejan de decir estupideces.

Y espero que quienes no son bienvenidos en las lujosas casas de cincuenta lámparas, salgan de ahí con la frente en alto y griten desde afuera por sus derechos, no que se callen y digan el “yo pecador”.


Mientras espero... hago mi parte y a veces, suceden cosas que me entristecen pero otras veces dios (¿?) me abraza con todo su amor.

La foto del mural está en la página de la Iglesia Católica de Costa Rica.
Supongo que está en este país.
Pongo el enlace, con suerte, viene alguien a leer y a responderme.

11 comentarios:

Sergio dijo...

Primero estés mejor de la gripe, segundo espero que al funeral solo hayas ido de compañía. Tercero, no te visualizo en una iglesia, que raro. Cuarto, hay muchas cosas en la viña del señor. Yo la última vez que fui, fue a un matrimonio, en que el sacerdote exhorto a la novia para que le sirviera literalmente a su esposo durante toda la vida.

Sergio dijo...

Me faltó un ¨que¨... que estes mejor de la gripe... jeje.

Buitre Desahuciado dijo...

A mí me pasó lo mismo hace cosa de cuatro años, no pudo dejar de putearme con el padrecito por lo que decía en medio funeral.

Mirá yo por eso creo, no, confío más en la Teología de la Liberación. Sí suena izquierdoso, y sí, tiendo pensar con la zurda.

William Eduarte dijo...

si
yo tambien odio las iglesias
gracias por las visitas
una abrazo

Hugo dijo...

En muchas cosas coincido contigo, en otras no, por ejemplo en lo que dices que a veces Dios te abraza. A mi no, mas bien me hace un corte de manga...jaja
Como te imaginarás, soy agnóstico, y cuando era más joven era más combativo..ahora lo dejo pasar.
Un beso

Sirena dijo...

Hugo... por eso hay unos signos de pregunta. Usualmente hubiera dicho que la vida me abraza pero me dio por pensar ¿y si eso que llamo vida es eso que llaman dios? En fin... ¡saludos!

William: "una abrazo" ¿podés hacer una poesía con esa una que abrazás y por qué esa una y o otra?

Buitre: ¡no me había dado cuenta de que sos izquierdoso! ¿o sí?

Sergito querido: ya estoy mejor, gracias. De lo demás pues, aveces hay que ir a la iglesia, a veces al hospital, a veces a los Estados Unidos... ¡así es la vida!

Trompetista de Falopio dijo...

No hay mayor anticristianismo que el practicado por la Iglesia Católica Romana y Apostólica. A veces me pregunto cuánto dinero y cuánto trabajo (mal pagado) se requirió para construir la majestuosa catedral de acá. También creo que hay otra "pequeña iglesia," a diferencia de la gente que despotrica contra el cristianismo, confundiendo la iglesia (cúpula eclesiástica en opulencia y ciego rebaño ) con el credo, o los grupos que en la praxia son fieles al credo.

Jaqui dijo...

Y es que la lógica no tiene cabida en el discurso de la Iglesia. Y no hablo de la fe, noooo, aún la fe me parece más lógica que sus "reglas"...esas que parece que se hicieran con un látigo en una mano, y un vibrador bajo la sotana.

Deberían aprender más de algunas de sus "sucursales" chiquiticas -y sin recursos como las grandotas- , como cáritas, que mencionás, que aunque parezca que se salgan del molde, son las que deberían aumentar,ç.

Haz de luz dijo...

Si, es una lástima que a través de la historia nos hayan enseñado que la "iglesia" es un montón de concreto y vidrio y metal. Es una lástima pensar que problabemente haya quienes piensen que el concepto de iglesia dentro de "uno mismo" es un absoluto fracaso metafórico.

David dijo...

Me parece que es un poco fuerte lo que pone de la Iglesia...si bien ha tenido sus épocas oscuras, mucho del mensaje es muy bueno...

Humo en tus ojos dijo...

Como te dije, a mí me costó aún más permanecer ahí... haberlo sabido telepáticamente y salimos a las graditas a ventilarnos.

A David: yo estaba en la primera fila y oí más claro que la sirena todas esas palabras. Fueron algo más que horrorosas y hay bastante poco que defender en ellas, que son las que motivaron este post.