27.3.07

qati't

A veces, yo misma digo que todo tiempo pasado fue mejor. Cuando lo digo, no me refiero a mi tiempo personal, al tiempo que me ha tocado vivir, sino a la historia, a lo que era el ser humano y a lo que es ahora. Tenemos esta idea idealizada del pasado... que no es real a menos que nos devolvamos mucho más atrás, cuando sabíamos compartir, cuando no había “mío” ni “tuyo” sino “nuestro”.

Hoy no pienso que todo en el pasado fue mejor. No todo al menos, porque hay lugares donde esa historia no es pasado, es presente y cotidianidad. Además, lo que hoy sucede y quiero contar aquí, no hubiera sido posible hace unos años, cuando a un indígena lo asesinaban sin que supiera nadie, como el árbol que cae dentro del bosque; cuando los indígenas no se atrevían a levantar la voz ni la cabeza por un fatalismo instaurado entre sus huesos. Esto no ha dejado de suceder, los siguen matando, los siguen destruyendo, los seguimos negando y les tomamos fotos como a un paisaje exótico, pero sus voces son cada vez más fuertes y sus miradas, cada vez más penetrantes y valientes. Hoy los indígenas de de Ab´ya Yala (como llamaban los indígenas Kuna a este continente antes que llegara alguien a llamarlo América) son sujeto político, han salido a respirar y a gritar de nuevo.

Desde ayer y hasta este viernes, en Iximche’ Ismimulew, Techan, Guatemala (conocido como Tecpán, Chimaltenango); en el Centro Ceremonial Iximché, antigua capital del reino maya Kakchikel, se desarrolla la III Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala. Son más de 2000 representantes llegados desde “Argentina, Bolivia, Perú, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Chile, Colombia, México, Estados Unidos, Canadá, Guatemala, Ecuador, Brasil, Panamá, Venezuela, Uruguay, Paraguay. Esto es, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego” (ALAI)

Los pueblos de América exigen y quieren cambio, necesitan la integración y volver al camino del equilibrio entre las personas y la naturaleza (...) Nos han manejado con leyes, que nos obligan a aprender en las universidades, pero estas son excluyentes y han llevado a un desequilibrio total, han generado pobreza, sequías, diluvios y herido de muerte a la madre tierra, la naturaleza” (Palabras de David Choquewanka, Canciller de Bolivia).



A mí me emociona saberlo, me hubiera gustado estar ahí, me encantaría hacer un encuentro de culturas de América latina. Me gustaría aprender por qué nosotros nos estamos matando y cómo ellos se están protegiendo.

Y lo que sueño, es que algún día seamos un “nosotros”, y la tierra sea qati't.



La foto es de Marc Becker