14.4.07

Está esperando...


El enfermero acercó una silla de ruedas a la puerta (quien salga debe estar grave) y un hombre joven, de menos de 30 años se acercó a la silla. Salió ella. Lloraba (debe ser que está en peligro de perder a su hijo). Sigue llorando y el enfermero le dice al hombre joven que hay que internarla. Él, mira a la mujer con ojos confundidos (¿qué pensarán los hombres de la maternidad? ¿Cómo puede una mujer explicarle qué siente, cómo siente y qué significa? ¿Qué puede saber él del sufrimiento de esta mujer con quien vive, con quien duerme, a quien seguramente ama?). Él se acerca y le da un beso en la frente, le dice que todo va a estar bien. Sus ojos se le ponen llorosos (creo que es de impotencia, de no poder aunque quiera, aliviarle el dolor a ella ni salvar a su hijo no nacido).

En la sala una muchacha también espera. Ella está sola. El padre de su hijo no aparece hace tres días. (¿Cómo es posible que una mujer deba pasar por esto sola? Tal vez un hombre no entienda mucho de esto pero al menos, si está con ella, la carga se lleva a medias ¿Cómo puede un hombre engendrar un hijo y después dejar abandonada a la mujer?).

El hombre joven regresa. Su mujer ya está internada. Él va llorando. (¿Dónde estarán ellos dentro de unos años? ¿Olvidará él que un día lloró en la espera de emergencias del Hospital de las Mujeres? ¿Se seguirán amando? ¿Por qué olvidamos cómo se siente el amor y dejamos que se gaste?).


8 comentarios:

Julia Ardón dijo...

mi hiciste llorar...
No puede haber desamor donde hubo amor...donde hubo amor tiene que mantenerse, aunque cambie...qué miopes y ciegas somos a veces...

Buitre Desahuciado dijo...

Hay muchas cosas que desgraciadamente se olvidan.

Hay muchas cosas que desgraciadamente no se olvidan.

Me ha encantado esta prosa y tus versos.

-Había escrito un comentario, que creo que al final no publiqué por error, y ya no recuerdo. Hay que meter los pies en todos, toditicos los charcos...

(Comentario con poco sentido, lo sé)

Humo en tus ojos dijo...

Cuando somos monos todo se nos olvida al rato. Cuando somos humanos nos damos cuenta y duele y amamos... y tal vez ninguna de las dos llega a gastarse nunca.

Sirena dijo...

Julia: ¿no creés que es demasiado optimismo? ¿No se acaba el amor? ¿qué remedio nos dejás entonces cuando hay desamor de la otra parte?

Buitre: Te extrañaba... ¿por qué no venías? Y sí, el comentario tiene sentido y era lo que esperaba... porque yo por más que trato, no puedo andar los zapatos secos...

Humo: A veces somos demasiado monos... y no podemos evitarlo.

Julia Ardón dijo...

Cambiar el modo de amar, sin apego...incondicionalmente...sí se puede, te lo juro...porque la ausencia de quien amás puede darse porque la otra persona no quiere verte o porque la otra persona se muera...y si aprendés a aceptar lo que sentís...de repente no duele amar...es desapegarse...cuesta, pero sí, se logra...y sigue siendo AMOR.

Julia Ardón dijo...

otra cosilla: esto del amor es personal...vos podés manejar lo tuyo...pero no podés hacer que nadie te ame...solo podés amar.

Jaqui dijo...

Sólo una vez he pasado por alguna sala de maternidad (ah no, 2, pero la segunda la visita fue cosa rápida) y bueno, la primera mi condición de partulenta, no de dejó ver más allá de mis contracciones....y aunque el papá de mi hijo no estuvo ahí, mi mamá pujo conmigo.....me abrazo, y abrazo a Fabio cuando nació. Ese amor, fue más que suficiente para mí.

Sirena dijo...

Gracias Jaqui: A veces se me olvida que hay amores más grandes. Un abrazo.

julia. Sigue siendo amor sin duda