16.4.07

un abrazo, si no termina, se convierte en prisión


No hay nada más tentador que la “endogamia intelectual”. Esta sensación de estar en un charco común, donde las discusiones no se acompañan de miradas que juzgan, critican y remuerden. Porque no es cómodo hablar, hablar y hablar; argumentar siempre en esos lugares donde los códigos son otros, donde la transgresión se tacha de locura y donde el orden establecido debe ser siempre mantenido a costa del silencio complaciente. Por eso es tentador ese espacio de comprensión mutua donde los otros piensan tan parecido a nosotros, que podemos llamarnos grupo, red o comunidad.

Si lo pienso un poco más, eso es lo que me gusta de aquí, de este espacio, de esta pequeña red de la que ustedes -los que leen- forman parte. Es algo más que una “endogamia espiritual”, aunque de alguna manera, quienes vienen lo hacen porque algo les conecta por dentro, hasta ese lugar llamado alma donde están nuestros tesoros y nuestras mierdas. Es más, porque si voy a otros lugares, es porque encuentro en ellos algo que me permite reconocerme ahí o me da espacio para pensarme a mí frente a eso otro que leo y me confronta con otras realidades. Al fin y al cabo, siempre pasa por mí y mi apreciación pero este espacio virtual a veces es más respetuoso que el otro. No lo sé.

En estos días tuve otro espacio así, en el espacio que usualmente llamamos real y ya, de plano, prefiero llamar presencial. Un espacio donde estábamos de acuerdo en lo más fundamental de las posiciones, en la intención, en lo que nos mueve y emociona. Fue rico y refrescante. Como un baño de aguas claras que sirven cada cierto tiempo para cargarnos de energía y pensar, que en realidad sí somos como salmones nadando contra corriente pero cuando somos varios, la corriente a veces no sabe si iba hacia un lado o hacia el otro. Confundimos, por un momento el orden y creamos opciones en ese momento de desorden donde arriba es abajo y la muerte se transforma en vida, el cielo está en la tierra.

Lo importante en fin, es que esa experiencia nos permite seguir siendo salmones. Lo importante es no quedarse en la “endogamia intelectual” sino crear diminutos caos en los distintos órdenes donde circulamos. Si nos quedamos abrazados en la mutua comprensión, nos sentimos en casa pero no hacemos gran cosa.


Regresé. ¿Están?


6 comentarios:

Victor EM dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Solentiname dijo...

presente

Victor EM dijo...

;O)

Buitre Desahuciado dijo...

Así es.

PD: hace rato no llegaba, porque no me acerqué a la blogósfera en casi diez días

Denise dijo...

Sí, aquí.
Pero es que la endogamia es calientita, cómoda, tersa y abraza. La confrontación (y eso que me gusta confrontar) puede ser menos acogedora.
Y sí, estos espacios suelen ser más respetuosos, yo creo que por más "virtual" que sea, resulta que tiene un elemento que el espacio presencial no tiene, y es la permanencia. Cualquier cosa que digás de frente desaparece, cualquier cosa que escribás aquí, permanece.

Julia Ardón dijo...

allí donde estés, allí donde vayás:
"arriba es abajo y la muerte se transforma en vida, el cielo está en la tierra."

hermoso. No lo perderás si lo llevás dentro tuyo. Pasa que cuando lo encontrás te comenzás a encontrar con gente que vibra en la misma dimensión...

A veces no vale la pena discutir....sólo escuchar, observar, y darte cuenta que lo tuyo es otro lugar, más bonito...por cierto.