23.6.07

"ojalá que tú... sigas mordiendo mi lengua"

Desde ayer, mi messenger dice (de nuevo) “bigmouth strikes again”, como esa canción de The Smiths que alguna vez Tirso dijo que se parecía a mí (bah, no es para tanto pero siempre hemos sido dramáticos).

Ya sé, lo he dicho muchas veces. Este lugar es testigo fiel de mis contradicciones, pero usualmente me gustan mis contradicciones. Esta no.

El ser bocona, el ser tan sincera al extremo me ha acarreado más de un problema. No me gustan los problemas, me gusta problematizar (que no es lo mismo), encontrarle los peros a las cosas, por esa misma necedad perfeccionista que ahora padezco. Todo forma parte de un mismo complejo: hablo de más porque trato de llenar el vacío, ese vacío imposible de colmar que es el malentendido. Me repito si digo que odio los malentendidos y que siempre estoy metida en ellos. Lo que no he dicho es que por tratar de disipar las dudas - como si el maldito lenguaje realmente sirviera para decirlo todo- soy como una maquila de textos y discursos doblemente enredados y confusos. ¡Me lleva puta! ¿Que no es lo mismo que hago ahora? ¿Qué putas hago tratando de explicar con palabras que las palabras no alcanzan para decir lo que es complejo?

El punto, el punto de nuevo es que quiero cerrar la boca. Quiero ser capaz de dejar algo a la imaginación, al malentendido, a la duda. Quiero dejar de tratar de obturar el vacío. Maldición con Lacan, la hiancia y el significante. Quiero dejar el deseo circular sin explicármelo todo, sin exponerme por completo. Quisiera cerrar la boca, estoy cansada de explicar, de suponer, de tratar de comprender razones.

Y entonces, se me ocurre que para esto de hablar de más, la poesía bien puede ser el antídoto terapéutico. Mis intentos dicen de más. La poesía en cambio se trata de dejar simplemente el aroma de una idea. Quien la lee cree haber entendido algo, quien la escribe cree haber transmitido algo pero al final no importa que esos dos “algo” sean iguales. La vida es corta para seguir perdiendo el tiempo en entendernos y darnos a entender. El día que escriba poesías ambigüas como puertas, tal vez habré cambiado de síntoma. Hoy, sólo he logrado enojarme mucho conmigo.

6 comentarios:

Denise dijo...

Jiji... perdón, no me río de vos... si no de esa maldita costumbre de querer sistematizar, esquematizar y aclararlo todo.

Sirena dijo...

Hmmmm espero que lo digás por vos jajajaja porque esto es como cuando una misma se atreve a decirse tonta pero no soporta que otra persona se lo diga...

Denise dijo...

Jajaja... sí, es por mí. :-)

Humo en tus ojos dijo...

si es como imagino que es ... por esa canción, que siga la lengua tironeada, sobre todo por la poesía y por la terapia de la ambigüedad (¡menos mal!!! ¡hay tantas conversaciones tan ammbiguas y hermosas pendientes en el mundo!!!)

meleobro dijo...

pues si nena... pensar menos, sentir más...

hay cosillas que uno las entiende mejor cuando no las entiende realmente...

Sirena dijo...

Humo: ¿terapia de la ambigüedad? ¡Eso es terapia de choque! Conversaciones pendientes... pues mejor espera reportes oficiales que aún no tenemos por aquí...

amigo-del-nombre-impronunciable: me gusta que me digás nena... suena tan machista que sólo podría aceptarlo de una de tus personalidades... y el consejo, te lo agradezco mucho ¿cómo es que me lo aprendo?