22.7.07

¡La sartén por el mango!

De todas las partes de una casa, yo sería la cocina. Es donde pasan las grandes cosas, se toman las grandes decisiones, se cuecen planes, estrategias y sabores. Sería una cocina que incluya una mesa cómoda... porque en la cocina se pueden hacer grandes cosas y ricas cosas, no sólo con sartenes y ollas...

La cocina además tiene esa gaveta mágica donde está todo aunque no encontremos nada: las tijeras que cortan frases hirientes o relaciones amañadas que en lugar de placentero viaje, más bien se parecen a una montaña rusa con demasiadas vueltas y bajadas (en un down radical como diría Calamaro); los fósforos que encienden las velas en las noches románticas, o en apagones, día-de-muertos y cumpleaños; las recetas de la abuela con sus dibujos coloreados para mostrar con lujo de detalles cómo acomodar el tomate, la remolacha y las hojas verdes conformando la "ensalada abanico"; los manuales de los electrodomésticos (que no leemos nunca pero siempre guardamos, incluso más allá del tiempo útil del aparato); de todo hay en esa gaveta de chunches que está siempre en la cocina.

Porque el hielo del gin tonic y el queso están en la refri y la refri está en la cocina; porque están el aceite de oliva, el ajo, la albahaca, los hongos, el aguacate y el plátano maduro; porque está el café reinando sobre todas las bebidas del mundo; porque está el agua que al lavar platos también lava recuerdos dolorosos y agudos punzonazos de conciencia; porque está el sacacorchos que libera el espíritu del vino y sus efectos colaterales de alegría y/o despecho... Yo, de todas las partes de la casa quiero ser la cocina.

6 comentarios:

Jaqui dijo...

Me gustó. Yo pensé que me gustaría el patio, o la terracita, pero esa parte a veces es medio hipócrita. Generalmente sólo se acude ahí, para los momentos felices.

wílliam venegas segura dijo...

¡Qué bien, Sirena, con tu texto sobre la cocina! Además, la sirena guarda nuestras emociones para las futuras generaciones, a la abuela encendiendo un cigarro con una brasa de la cocina de leña; a la madre calentando cariños para sus hijos; al hijo adulto abrazando a la madre; etcétera. La cocina es un lugar de emociones sazonadas por la ternura. ¡Ah! Gracias por cada comentario tuyo dejado en mi blog. Los disfruto y los muestro a mis amigos. ¡Puñeta, Sirena! Coincido plenamente con usted. Me alegra que haya dejado esos apuntes en mi blog sobre "Hablando se entiende la gente". Sé que Hernán lee mi blog, así que él me dirá su respuesta. Ya le haré llegar su respuesta.(Sirena: aún le debo una respuestas de cine por ahí; perdona).

wílliam venegas segura dijo...

Léase: "la cocina guarda nuestras emociones". Las sirenas solo tienen cantos ante los que hay que amarrarse como Odiseo, o ponerse tacos de cera.

Humo en tus ojos dijo...

y los imanes de colores que sostienen los papelitos con las cosas que nos importan...

Caro dijo...

En la cocina están los aromas que lo llevan a uno por el mundo y que le despiertan el hambre y otras cosas...
Ahí están los sabores dulces y los amargos y las especias... la sal...
Todo lo que le da sabor a la vida.

wílliam venegas segura dijo...

Vuelvo y aún estás en la cocina. ¡Qué bueno! por eso te escribí en el otro blog. Sirena, te lo dije, te contestó Hernán Jiménez en mi blog, usted lo provocó y... cuidado con la trucha que ahí te amenaza en mi blog.