20.7.07

Reencontrarse con la gente, las miradas y las historias

Voy por tercera vez, para ver a Arturillo. Voy a escucharlo decir "pura via, pura via, tooo bien, too bien, too bien" mientras sostiene su pierna golpeada en el accidente de moto. Voy a ir a verlo llamar a su mamá por teléfono y hablar con Catalina, desnudando cómo un hombre puede llorar y enamorar a una mujer que le acompaña al otro lado del teléfono...

Voy por tercera vez a ver al vigilante del mini super del chino hablarle a su bebé recién nacido, diciéndole que se porte bien y prometiéndole que su futuro no será como ese presente.

Por tercera vez saborearé los atunes que acomoda el display... para que de nuevo me sorprenda con su inteligencia para los cálculos y sus ganas de servir. "A pura venta de atún pueden pagar mi salario de todo el mes" voy a escucharle decir otra vez, deseando que existan muchos que como él, Todo Lo Cuestionen a su patrono y se pregunten a quién están haciendo más ricos mientras ellos se hacen más pobres.

Voy con gusto y con tristeza a verlo a él, a ese que habla con una mujer que tal vez no comprende lo que él quiere decir. Yo creo que ya no escucha cuando le cuenta de audiciones donde es posible ver como con rayos equis, cada historia de cada actor, cada dolor y cada herida, cada momento de amor y desamor, cada paso. Voy por tercera vez a imaginarme que esa mujer está en la tina haciendo muecas, desesperada porque él le cuenta cosas que a ella ni le interesa entender ni saber. Ella es una de esas que no mira a los ojos a la cajera del súper ni se interesa por saber si está viva. Así la imagino yo, como esa mujer mal elegida, como esa que no es la compañera de viaje de un talentoso y sensible creador.

Espero llorar y reír de nuevo, como las otras dos veces que asistí a ver la obra. Por tercera vez recuperaré mi fe en que el teatro puede decir cosas importantes en este país.

Además, nuevamente pienso presenciar cómo del público depende la profundidad del relato: si el público ríe en medio de la tragedia, la obra se convierte en comedia cruel. Si el público comprende el drama que hay detrás de la risa, la obra se convierte en un espacio de reflexión, de espejo, de auto-observación de los propios prejuicios.

Hablando se entiende la gente, Hernán Jiménez
Teatro Eugene O'Neill del centro cultural gringo:
Barrio Dent, del automercado de los yoses 25 oeste y 100 norte.
Viernes, sábado y domingo, 8 p.m.

2 comentarios:

Denise dijo...

Uy, con esa descripción me da un chichón horrible no poder ir yo también!

Mar dijo...

Sirena: yo vi la obra dos veces, y se me quedaron pegadas las historias en la cabeza...todavía me río y me encojo de tristeza...el monólogo es genial!