23.9.07

Días de todo incluido (no se aceptan devoluciones)

Hay mañanas de mil caricias, marcados por un par de ojos delatores.
Hay mediodías de saborear un almuerzo frente al mar, con la mejor compañía y las mejores palabras.
Hay tardes de terremotos, de suicidas intentos, de quedar atrapada entre los gritos y el aire putrefacto de la ira.
Hay atardeceres de aguaceros torrenciales que inundan cada calle, cada esquina y cada parque.



Seguramente hay algo más triste que mirar a una mujer dentro de un carro, esperando a que se detenga el aguacero que sale de sus ojos y no le permite ver. Debe haber cosas más tristes, pero no para esa mujer que se mira en el espejo retrovisor.


1 comentario:

Solentiname dijo...

Hay un algo de solidaridad... solo otra mujer sabe que hay que estar muy hecha leña para llorar así, con ventanas a los lados, aunque llueva. Aunque uno cree que nadie te ve.