24.9.07

La palabra adorno... es la antítesis de lo que quiero hablar hoy, y sin embargo, tendré que usarla...

Planteaba Theodor Adorno (uno de lo representantes de la Teoría Crítica de la Sociedad), que estudiando la industria de la cultura y de la comunicación podemos estudiar las bases materiales de la ideología. Este autor, junto con Horkheimer definían la "Industria cultural" como un proceso que ha dado como resultado la creciente mercantilización de las formas culturales.

Ellos escribían en el momento del surgimiento de las industrias en Europa y Estados Unidos a fines del siglo XIX y XX pero ¿quién puede negarme que esto aplica al día de hoy?

Estos autores, fueron de los primeros en argumentar que el surgimiento de las industrias y empresas capitalistas estaban logrando estandarizar y racionalizar las formas culturales, y que estaban atrofiando la capacidad del individuo para pensar de manera crítica y autónoma... ¿alguien lo niega? Y dentro de todo esto, por supuesto que la industria se encarga de excluir todo eso que manifieste un sentido crítico al orden establecido...

De ahí surge la Pseudocultura, como consecuencia de esa tecnologización que persuade, manipula y atonta, disolviendo la conciencia crítica colectiva y consolidando un orden mitológico de comprensión de la realidad: o sea, nos hace creer que todo siempre ha sido como fue y que todo será así eternamente porque hay un orden natural o divino que lo regula. ¿Cómo se hace esto? Pues, debilitando los procesos educativos y culturales, culminando entonces en la intención de que todos veamos el mundo de la misma manera y aceptemos que debemos ser sumisos con los poderosos, que debemos soportar ser irrespetados y que debemos ser crueles con los débiles...

Es la ideología del “porta a mí” rematada con la de “¿para qué voy a votar? por uno o por otro, las cosas van a seguir igual y yo seré un pobre hoy y mañana”. Ser ciudadano “normal” es aceptarlo todo, callarlo todo y agachar la cabeza para no sobresalir.

PERO resulta que algunos no se conforman, no se dejan domar y no se callan... y algunos no permiten que la ideología dominante (¿me van a decir que estos conceptos ya pasaron de moda?) arrase con la memoria histórica... y algunos comprenden y sienten que el arte puede ser una puerta abierta al mundo real que no se encuentra dentro de los museos...


En fin... que el “Juego para No olvidar” de Jorge Albán ya está listo y los está esperando en ARTENEMO... Busquen el enlace para descargarlo, lo imprimen, se buscan un dado, inventan fichas (yo uso mis pines del NO) y se tiran al piso a aprender que todo eso de lo que hoy disfrutamos, se lo debemos a muchos hombres y mujeres valientes que se atrevieron a decirle a los que ostentan el poder: "¿sabe qué? NO".


1 comentario:

persona dijo...

Entre sus contribuciones más destacadas a la filosofía, puede señalarse Dialéctica de la Ilustración, en colaboración con Horkheimer, obra cuyo núcleo fundamental es la crítica al proyecto racionalista llevado hasta sus extremos. De acuerdo con dicha tesis, los excesos del racionalismo a ultranza, cuadriculado y cerrado, han acabado conduciendo a un endiosamiento de la razón instrumental, es decir, a una razón que se aplica a los medios (la tecnología, el entramado industrial, la sociedad administrada -verwaltete Welt-, etc), pero que ha perdido completamente de vista los fines esenciales que ha de perseguir el ser humano y a los cuales debería estar subordinada la tan ensalzada razón.

Otra de las obras fundamentales de Adorno es Dialéctica negativa, que puede considerarse el buque insignia de todo su sistema filosófico. Lo que él propone como dialéctica negativa es una forma de dialéctica que trata de salirse del esquema hegeliano clásico, el esquema de diálogo entre opuestos en pie de igualdad, para hacer hincapié en aquellos aspectos negativos, en los flecos sueltos de la historia, en lo que no tiene nombre, en el desfavorecido... Con ello ya no estamos ante una dialéctica tradicional y hasta cierto punto neutra, sino que se apunta claramente hacia un lado determinado de la balanza; sobre todo, pretende desmarcarse de los planteamientos cerrados de la tesis y su antítesis, con lo cual, muy en la vía ya marcada por su colega y maestro Walter Benjamin se apela a un cierto nivel de trascendencia, que se sitúa en el margen de la cadena lógica de la dialéctica tradicionalmente considerada.

puntualizo que con esto se caen las criticas ligeras a esa pieza de "malarte", que tanto nos dolió, digo a muchos mas que los que comentaron este blog jony leyendo y explicando, también podría hacerlo con Adorno y tal vez con mas atino que otros.

saludos y espero que siga esto que hace falta en el medio