9.10.07

¡Que nunca mueran los carteros!

Dos hojas en blanco que puedo llenar con las palabras que quiera; que vos podés llenar con las palabras que imaginaste escribir. Hay pocas cosas tan hermosas como dos hojas en blanco y su potencialidad de ser una historia completa o inacabada.

Esperé en el mostrador y sonreí -como he sonreído poco en estos días- hasta llegar al parqueo. Abrí el paquete y encontré los tesoros que comenzaron en el empaque. Después reí con los regalos y mucho más tarde lloré un poco -es que son difíciles los días- al llegar al final de la carta. No hay nada tan emocionante como una carta de puño y letra, de esas que al abrirse, dejan los besos revolotear como mariposas liberadas.

1 comentario:

Capitán Melcocha dijo...

Un día hace mucho tiempo iba para mi trabajo con la melancolía envolviendo mi corazón. Era ese tiempo en el cual aún le hacía caso a la tristeza y dejaba que esta callara lo que mi alma realmente quería decir.
Sentía todo tan oscuro y frío, llegué incluso a sentirme solo, pero en la pizarra de la oficina estaba pegado con una tachuela un sobre grande con una carta a mano de mi mejor amiga, que me enviaba su calor y amor desde los Estados Unidos...
Es cierto, el papel se puede convertir en sentimiento cuando se escriben en el las palabras correctas