2.11.07

Deje su calaverita aquí

Anoche comenzamos la celebración del Día de los Muertos...

Faltaba aquella solemnidad o más bien esa poesía con la que vivíamos la fecha en otros tiempos.

Debo ser justa conmigo y decir que no me faltan a mí las luces de candela, las flores de colores por dentro ni las almas agradecidas que me acompañan... le faltan a ese grupo con el que antes, celebraba amaneceres, mariachis, visitas de madrugada y borracheras ajenas llenas de exóticas palabras.

Hoy, la fiesta seguirá de otro modo... creando nuestra propia tradición independiente, comiendo mole y trasnochando... En un momento de la noche -como el año pasado- seguramente habrá tiempo para recordar a esos que nos dejaron este año. En mi caso, pensaré en mi abuela que ahora forma parte de ese grupo de pasos que me han traído hasta donde estoy hoy.

Pero además, no he dejado de pensar que a mí se me murió alguien más o algo más este año... Duele mucho cuando lo que se muere es una parte de una misma, aunque esa parte al final, fuera una fuente de debilidad. Se me murió un imaginario que sostenía muchas cosas importantes, se me murió un poquito de esperanza, de ilusión y sobre todo, de ingenuidad. Y ya sé que es mejor tener los ojos bien abiertos y saber, que seguir creyendo en lo que sólo es un discurso vacío y engañoso... Y sí, a mí se me murió ese pedacito de corazón donde guardaba el imaginario de democracia costarricense... Por eso anteayer, cuando tuve que ponerme de pie para cantar el himno, yo no pude pronunciar una palabra y prometí que hasta que estos partidos totalitarios no se bajen de su infame poder, no puedo ni quiero cantar un himno que miente y que me duele.

Este día de muertos entonces será distinto. Tal vez las almas que nos visiten sean las de todos y todas esas que lucharon para que este país sea lo que es hoy... ellas también están dolidas.

Post del 2004

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Post del 2006


En este espacio virtual saludo a dos almas: Ferenc (Inova blog) y Cris (Tonos de gris). Es extraño, pero tenía que hacerlo.

1 comentario:

Ana dijo...

¿Tu abuela?

Lo siento...

como ha cambiado todo