27.11.07

Siempre he creído que cuando no pasamos una prueba, la vida nos la pone de nuevo en el camino, para darnos una segunda oportunidad. Por ejemplo: cuando no nos atrevemos a decirle a alguien sus verdades, terminamos conociendo luego a alguien muy parecido y nos enfrentamos de nuevo a la misma situación. Puede que se trate de patrones: no es la vida la que nos pone de frente el mismo paisaje, somos nosotros los que buscamos recrear la escena del crimen. No lo sé, para el caso, da lo mismo.

No sé cómo hace la gente que no tiene uno de estos depósitos de quejas y cuentas por cobrarse a sí misma. Hoy por ejemplo, pensé en esta sensación de estar en un cruce de caminos y revisé que la palabra “camino” es algo así como un hit de los desenCantos (en este post ya van tres veces que sale). Pensaba, que he estado antes frente a esta intersección y no estoy segura de haber tomado buen rumbo. No me arrepiento de los paisajes que miré ni de las flores que recogí... ni siquiera de las espinas que se clavaron en mis pies descalzos... pero no quiero repetirme. Y sin embargo, me repito... porque tendría que escribir este post de nuevo porque otra vez la vida me invita a ser Penélope y yo no me resigno a que haya sólo dos opciones.

Ya está... esta vez tiene que haber un tercer camino... lo que pasa es que ya he ido avanzando en medio de la niebla y aún no veo bien el sendero que me guía...

(voz interna dice: ¿ah sí? ¡qué lindo invento te ha salido! Creo que el tercer camino es un desvío de ese mismo que tantas veces has esquivado... cuando te des cuenta, vas a tener una larga cobija entre tus manos)

(otra voz interna dice: ¿y si esa voz es el superyó? ya sabés que su deporte favorito es llamar a "orgullo", "dignidad" y esas pendejas para calentarte la cabeza)

3 comentarios:

manuch dijo...

Mi última obsesión es las segundas y terceras oportunidades. Porque unos tenemos dos o tres, algunos no tienen ninguna. Solo tenían un “chance” y lo perdieron. Esos que no tuvieron oportunidad no tienen la opción de no repetirlo. Hay tantos caminos por andar.

Haz de luz dijo...

Y no será que en definitiva, tendrías que cruzar ese camino completo? Digo, sin devolverte o sin tomar ningún atajo.

O será que entendí mal la analogía?

C dijo...

Hola. Pienso que las segundas oportunidades se dan porque algo no quedó resuelto durante la primera oportunidad. Quizá por eso trato de no dejar cabos sueltos para no enredarme en segundas oportunidades que siempre están llenas de nostalgia y nubladas por el paso del tiempo. A veces hay preguntas sin respuestas o respuestas sin acertijos y es mejor seguir adelante, la 3ra opción. Para mi el único buen camino que se puede tomar el de saber uno mismo que hizo todo lo que pudo, todo lo que sabía hacer ante determinada situación y asi duermo tranquilamente con Fede a mis pies.

Lo peor del mundo para mi es la espera porque de alguna manera uno pone su tiempo en las manos del otro o de la otra y el tiempo de uno, el de todos, no tiene precio.

Que estés bien, Sirenita.

C.