31.1.08

La falta

Hay días de llegar a la casa y sentir asfixia de sólo pensar en la lista de pendientes de mañana. Días en los que nada tiene mucho sentido. Noches de llenar una sola copa con vino tinto.

Es duro saber que la puerta no se abrirá; que no entrará una voz a preguntar a qué se deben estos ojos llorosos; que no hay abrazos (con brazos) ni masajes despareciendo las tensiones del cuello.

Esta noche, no hay poesía que valga.

OJO: ¿qué se creen estos cabrones de los Arias? (ya no es cosa de sí o no... es cuestión de transparencia)

Interrumpiendo mi ceguera y sordera política... publico esta información para ver si entre todos la difundimos... No importa si se votó por el sí o por el no... se trata del futuro de este país y de cómo, nuestros "gobernantes" nos mienten y manipulan... ¡seamos responsables y difundamos esta información!


Extracto de la entrevista radiofónica brindada hoy por el ex ministro de Comercio Exterior, Manuel González en el programa Enfoques.

(...) El plazo de los dos años es para la ratificación, no para la entrada en vigencia tal y como fue aprobado el Cafta el 7 de octubre del año pasado. Yo lo he dicho mil veces también, es absolutamente claro que con esa notificación el Cafta no va a entrar en vigencia con los EE.UU. en virtud de que es absolutamente indispensable, necesario, aprobar todas las leyes de implementación para efecto de que el Representante Comercial de los EE.UU. le de una recomendación al Presidente de los EE.UU. quien a su vez tiene que hacer una proclama sobre la fecha de entrada en vigencia de cualquier tratado comercial, no solamente con Costa Rica, es con cualquier país (...)

(...) Los que quieren desacreditar la opinión que uno da pues recurren a confusiones y falacias y tratar de achacarle a uno intereses políticos. Mi interés es la política nacional, y es hacer un aporte en un momento en que estamos en una encrucijada muy difícil, en el que tenemos que tomar decisiones como país con absoluta claridad, claridad que echo de menos de parte de las autoridades actuales, y lo que uno nota es una gran confusión y no hay señalado un camino claro de cómo proceder.

Lo que he tratado es de hacer un aporte, en el sentido de que el plazo de los dos años lo podemos cumplir. Costa Rica puede cumplir, si lo que se quiere es hacer una pantomima de que hay que ir a negociar y pedirle permiso a Nicaragua y a Centroamérica y a los EE.UU. para que a través de ese mecanismo nos fijen ellos un plazo para poder ponerlo en vigencia, pues eso es otra cosa que tendrá que explicar el Gobierno por qué.

Yo lo entiendo, quieren mantener la presión en la Asamblea Legislativa por que si no las cosas se dejan para lo último. Pero entonces que lo digan y que negocien. El Gobierno tiene la habilidad, lo ha demostrado, para entrara en esas negociaciones en la Asamblea Legislativa y conformar un grupo de 38 diputados que apoye los proyectos de implementación del Cafta.

Pero que digan las cosas con claridad. Que le expliquen al empresariado costarricense, al ciudadano costarricense, el proceso exacto que tenemos que seguir para poner esto en vigencia y no aflojar(...)

(...)Pero cosa muy distinta es que esa agenda de implementación tenga que quedar debidamente probada antes del 29 de febrero de este año.

Lo que pasa y lo que no se han referido con absoluta claridad es que efectivamente hay una enmienda firmada en abril del año 2006 a la que yo como ministro me negué a suscribir por dos razones:

Por el fondo, porque efectivamente esa enmienda, que no ha sido aprobada por el Congreso de Costa Rica, le obligaba a los países, no a ratificar el tratado dentro de los dos años, sino a ponerlo en vigencia, y eso era una absoluta irresponsabilidad si yo lo hubiera firmado como Ministro de Comercio Exterior.

Si esa enmienda se firmó en esta administración sería muy conveniente saber cuándo y por qué razones, y que se le explique al país por qué razón nos pusimos esa soga en el pescuezo de obligarnos innecesariamente a aprobar la agenda de implementación en el plazo de dos años para que entrara en vigencia el tratado. Soy defensor de la entrada en vigencia. Quiero que entre en vigencia, quiero que mi país aproveche los beneficios del tratado, ¡pero quiero que lo haga bien! (...)

(...) La otra razón, si me lo permite, por la que me negué a firmar esa enmienda, fue precisamente, y don Tomás lo sabe muy bien, por la manera en la que Costa Rica participó en la comillas, negociación de esa enmienda. Don Tomás como embajador lo hizo sin instrucciones de este servidor, sin que el Ministerio de Comercio Exterior le hubiera girado instrucciones, sin que hubi> éramos tenido conocimiento. Él participó en esas negociaciones a espaldas de este servidor y precisamente por ese procedimiento oscuro y poco transparente, además de que el fondo de la enmienda eras improcedente, decidí no firmarla, porque no era conveniente para el país.

Si echan garra a esa enmienda simplemente porque el ministro actual la firmó, eso es un error porque eso tiene que ser aprobado por la Asamblea Legislativa y hasta el día de hoy no ha sido presentado al Congreso de la República y por lo tanto no tiene valor para obligar a Costa Rica.

30.1.08

"naranja dulce, limón partido" o "yo tenía seis disque limas, yo tenía seis disque limas..."

¡Mis vecinos tienen un árbol de limas! -dijo el papá Sireno... y hoy, me las trajo a su oficina.

Entonces, queridos amigos, con mucha fe... me fui caminando (así, como quien va a ver a La Negrita*) hasta la oficina del papá Sireno (tampoco es mucho... son como 7 cuadras) a recoger el fruto prometido (que no prohibido porque ese, lo que se llama ese **plagio expresivo** no está en cosecha hasta agosto).

La verdad es que esto no son limas tampoco... deben ser naranjas agrias ¿verdad?


Pero igual, las naranjas agrias eran la única opción que más o menos se parecía a las limas e iba a ser muy difícil encontrarlas... de manera que la alegría se apoderó de mi...

¡qué pena irme con esta bolsa de Más x Menos! -pensé, por aquello de que no compro nunca ahí y que mis principios, y la coherencia y el boicot y que el consumidor responsable y la revolución etcétera... pero de todas maneras, salí felizmente de la oficina, cargando la bolsa con 6 limas wannabe...

No imaginaba yo, que la confabulación en contra de la sopa de lima (que en el fondo es un plan malvado de esta ciudad que está resentida con que me voy a ir a otra ciudad más hermosa) haría que la pinche y vergonzosa bolsa de Más x Menos se rompiera en el camino... y que mi nueva actitud de andar en las nubes de smog (la verdad bastante incómoda para trabajar y hacer esas cosas que hay que hacer para que le paguen a una un salario) no me permitirían darme cuenta hasta que ya había caminado varias cuadras. Igual, me devolví y logré recuperar la lima wannabe más grande del grupo, pero ahora tengo cinco frutas nada más... y la receta dice que son 6...

Queda probar cómo queda la sopa de lima wannabe... y si quedara mal, evidentemente sería culpa de las naranjas agrias con complejo de lima, del papá Sireno por ser hombre y consecuentemente seguir las indicaciones al pie de la letra, de los vecinos del papá Sireno por no darle más de 6 frutas, de la falta de ingredientes, del pollo, del orégano... de Más x Menos (eso de fijo)... en fin, de cualquier cosa o persona excepto de la cocinera...

En todo caso, agradezco a mis amables lectores y lectoras toda su cooperación. De veras que fueron más allá de lo que esperaba y se tomaron el tema con la seriedad que se merece. Después de todo una sopa puede ser sólo una sopa... pero también puede ser una manera de evadir miles de kilómetros que me separan, no sólo de las limas verdaderas, sino de unos pies que aprendieron a caminar en la tierra donde crecen los ¿limeños? ¿limeros? ¿árboles de lima?


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* La Negrita es como le dice "el pueblo costarricense" a la Virgen de los Ángeles, la "patrona de Costa Rica". Para el 2 de agosto, los ticos (algunos, muchos) hacen una romería hasta la Basílica de esta virgen, ubicada en la provincia de Cartago. La mayoría de la gente va a pie, y alguna, entra de rodillas hasta el altar donde está la imagen de esta virgen. Los detalles se los quedo debiendo porque un 2 de agosto, a Cartago, sólo he ido a una fiesta pagana.

27.1.08

Sopa de lima (¿de uñas? ¿de ferretería?)



Sirena: Vos que todo lo sabés... ¿las limas son diferentes a los limones?
ToV: son una especie diferente
Sirena: ¿y aquí hay limas?
ToV: pero aqui hay de ese tipo de limon pero no le decimos limas
Sirena: ¿son limones mandarina o cuáles son? no, son los limones mesinos o algo así no?
ToV: http://articulos.infojardin.com/Frutales/fichas/lima-limas-limero-2.htm
Sirena: maldición, todos tienen opiniones diferentes
ToV: http://www.keylime.com/diff.html esa es la lima mexicana
Sirena: pero eso parece un limón mandarina no? o un limón dulce?
ToV: no, es acido pero no se parece al limon mandarina
Sirena: pero la gente de méxico dice que es dulce
ToV: hay que preguntarle a un yucateco y lo que el diga yo le creo
Sirena: sí pero no sirve... yo necesito limas para hacer una sopa y no sé cuál es el equivalente y en el foro los mexicanos dicen que es dulce y esas son ácidas
ToV: di no se
Sirena: bueeeenooooooooo está bien nos echaremos la receta de la sopa con esos limones ácidos
ToV: segun yo es el otro limon acido que es mas aromatico como el limon criollo... el mandarina en mi casa hay muchos
Sirena: sí, creo que no, que es el limón de cáscara gruesa, ese que ni jugo tienen
Sirena: pero ve esto "La lima mexicana, a diferencia de la mayoría de las que se venden en el mercado, es dulce. De modo, que si no consigue una lima dulce, añada una cucharadita de azúcar cuando esté cocinando"
ToV: pero es que ese limon qu eyo digo es acido pero es dulce, o sea sabe como azahar
Sirena: hmmm pues no sé cuál puto limón sea ese!!!!!
ToV: jajaja ya le pregunto a mi mama, para eso estan las mamas
(...)
ToV: mi mama dce que no sabe


Estimado lector o lectora: Sírvase usted cooperar con la causa y opinar en la encuesta de la columna derecha. De esta manera, estará usted incidiendo directamente en el sabor de la sopa que degustarán los y las asistentes a la proyección del filme "El Santo contra las Momias de Guanajuato", con la cual, podrán sobrevivir al frío que hace en la azotea.

Gracias,


La Administración


25.1.08

¡Me cae!

Una de las mejores cosas que hice en México fue ir a la lucha libre. De verdad... es algo que nadie debería perderse...

Era domingo, día de reyes... una tanda familiar en la Arena Coliseo (Perú 77... eso significa que son 5 calles detrás de la Catedral... y que mejor cruzar de la Plaza Santo Domingo por el arco para no arriesgarse demasiado).

Afuera, mientras esperaba a el provi y a mi hermano, conocí a Hugo, el que hace estos muñecos de papel. Hugo es de Tlaxcala, un lugar al que -obligadamente según él- debo ir en mi próxima visita a México. "Cuida el muñeco" -me dijo- "porque Espectro es mi luchador favorito".

El asunto es así:
La Arena Coliseo debe ser la mejor porque el ring está cerquísima... estábamos como a 6 filas de donde caían los luchadores una vez que se lanzaban por los aires y volaban sobre las cuerdas. Las entradas de 100 pesos (bastante caras para la gente) daban derecho a entrar a un niño gratis... Las entradas de 45 pesos daban derecho a dos niños gratis... pero esas son las de arriba, en una gradería que debe ser bastante incómoda.

Adentro venden cerveza y papas tostadas (Sabritas se llaman allá, aquí son las Lays gringas) con salsa valentina (una salsa picante deliciosa, popular como la Salsa Lizano aquí). No se puede fumar... pero se puede tomar... y se pueden gritar malas palabras, según le dijo un papá a su niño... Es que bueno... la gente gritaba "puto, puto" cada tres segundos entonces se dio el siguiente diálogo:

Público presente: "puto, puto, puto..."
Niño de 5 años: Papá ¿por qué dicen así?
Papá: Bueno, hijo, es que aquí se pueden decir esas cosas...

Nota: Obsérvese cómo este padre le da a su hijo una gran lección de vida... en las luchas se valen cosas que en el mundo de afuera no se valen... por ejemplo, que el luchador Máximo le dé un beso en la boca al luchador Sangre Azteca... a petición del público...

Continúa el diálogo...
(tres segundos)
Niño de 5 años: ¡puto, putoooooooooooooo!

Y ya dirán ustedes que esto es una barbaridad... a mí no me lo parece... lo genial de las luchas es eso del "como si". Todos los que estamos ahí sabemos que nadie se golpea realmente fuerte (aunque tampoco es que no duela eso de caer de espaldas en la lona) y sabemos que al final de la noche, todos se van a echar las birras juntos... que nadie se enoja realmente y que el Hijo del Perro Aguayo no siente tanto miedo como el que muestra en su cara desconcertada... todos sabemos que es ficción pero hacemos "como si" no lo fuera... ¡es maravilloso! ¡es increíble! ¡es emocionante!

¿Cómo explicar que un luchador abiertamente gay ande en este mundo de machos?... pues es que, se debe a su público... y el público pide beso... Una vez que él complace al público, haciendo "como si" besara al macho luchador... el público hace "como si" lo insultara y él hace "como si" se ofendiera... y después simplemente les dice "me vale madres" y orgullosamente sigue en lo suyo...

Y bueno, además había luchas de mujeres, en tríos... y por supuesto las rudas peleaban mejor pero ganaban al final las buenas... Debo admitir -con alguna pena- que eso del "como si" no les sale muy bien... las actuaciones de ellas no eran tan buenas... era fácil ver que ni se enojaban ni les dolía ni nada... pero daba lo mismo... porque yo hacía "como si" pelearan muy bien y se dieran durísimo... Amapola era la favorita de todos... a pesar de ser de las rudas...

Y al final, en la pelea estelar... uno de los Perros del Mal hizo "como si" se hubiera golpeado fuertemente... y los demás hicieron "como si" la cosa fuera grave... y los periodistas corrieron a filmar y a entrevistar "como si" se lo creyeran... y nosotros salimos de la arena "como si" no nos hubieran robado una pelea casi completa... (íbamos apenas por la segunda caída... porque así se llaman, caídas... como cuando decimos "caíste de maje").




PD: "como si" juera poco, a la salida me esperaba NuEz... para irnos a comer... cuando le conté mis aventuras en las luchas me dijo "¿eso no es muy retro??????" ;-)

24.1.08

Una invitación biaipí (no apta para anónimos)



Sábado 2 de febrero, 7 p.m.


Cine en la azotea: El Santo contra las Momias de Guanajuato

¡Miren no más que argumento!!!!

"El guía turístico Pingüino muestra a un grupo de turistas las momias por las que la tierra de Guanajuato es tan famosa. Algunas han sido separadas en una habitación: sus caras están podridas, pero no sus cuerpos, que se mantienen sanos y fuertes. Pingüino dice que la momia más grande era un luchador llamado Satán, que había perdido una pelea con Santo hace más de cien años. Firmó un pacto con el demonio para volver a la vida y ahora reta al enmascarado de plata (el descendiente del hombre que lo derrotó)"

Se vale traer tequilas y hacer colecta para un pasaje de avión desde México...

21.1.08







En el fondo, siempre sospeché que yo tenía la llave que te faltaba... La sorpresa fue cuando abriste tu mano y tenías en ella, la llave que me faltaba a mí. O que la puerta era la misma. Una de dos.






Nota de la editora: Las historias más lindas siempre pasan por escenas de terror. De ahora en adelante apoyo la guerra contra el terror. Bueno, la de Bush no pero la nuestra sí.

20.1.08

No dudes





Hay una hormiga en mi café. De hecho, hay dos hormigas en mi café.



Una vez, viajaba en avión y el dolor de oídos era brutal. Recuerdo cómo las lágrimas salían sin intención alguna de mi parte... eran lágrimas-reflejo, o sea, no estaban pensadas, no eran un llamado, eran lágrimas en el sentido más fisiológico del término: lágrimas sin el recubrimiento de la emoción, eran puro dolor. Yo intentaba que no salieran pero era imposible.

No sé por qué, relaciono estas lágrimas de hoy con esas. Algo me duele, como duele una muela que debe extraerse precisamente por ser la fuente del dolor. Duele mientras está, duele mientras se arranca... pero a la vez, es la única manera de aliviarme.

Igual, lloro. Igual, duele.



[…] era una indispensable ayuda para las madres y las encargadas de cuidar a los niños. Contenía 65 mg. de morfina por 28 gramos de jarabe y calmaba con eficacia a los bebés que no descansaban y a los niños pequeños. Probablemente, también ayudaba a las madres a relajarse después de un duro día de trabajo. La Compañía usó varios medios para promocionar su producto, incluyendo libros de recetas, calendarios y tarjetas […] (más)

19.1.08

Los Montez de Durango son los meros machos...

Este va para NuEz... que anda tirándose de paracaídas como un mero macho...
Feliz cumple y gracias por adentrarme en estos artes del pasito duranguense.



No m... ¿de dónde sacar una mejor letra que ésta?...

Quiero ser

Quiero ser el vaso donde bebes
Y besar tu boca azucarada
Quiero ser chofer de tu automóvil
Y agarrar las curvas de bajada
Que sube y que baja
Que llega hasta Atlán
A dónde van los muertos
Quién sabe a donde irán

Quiero ser rímel de tus pestañas
Para ver a donde ven tus ojos
Quiero ser tu mero mero dueño
Pa poder cumplirte tus antojos
Que sube y que baja
Que llega hasta Atlán
A dónde van los muertos
Quién sabe a donde irán

Quiero ser collar de perlas finas
Para estar juntito con tu pecho
Quiero ser bile para tus labios
Y de allí cuidar de tus derechos
Que sube y que baja
Que llega hasta Atlán
A dónde van los muertos
Quién sabe a donde irán


Y arriba la sierra primo!!!
Y echele Montez!!!
Uah Uah Uah!!!
Ajajai!!!



PD: Yo no sé dónde será Atlan ni qué es un bile, pero mi favoritas es "
Quiero ser chofer de tu automóvil y agarrar las curvas de bajada". Y sí, compré algunos discos piratas bien buenos!!!!



decisiones (de-escisiones)

No he descubierto nada, siempre se ha sabido que esta vida está hecha de decisiones y de consecuencias. Quien crea que no toma decisiones, pues reciba esto con calma y tráguelo con agua: el no-hacer o el no-decir es decidirse.

No hay salvación ni consuelo. Nadie está exento. Tampoco hay mejor cosa que tomar un rumbo, saber que el camino se hace y que a nadie podemos echarle la culpa.

Yo decidí irme de viaje. Alguien decidió no acompañarme (pensando que un viaje es solo un viaje). Sin saberlo, el viaje -que no era una metáfora- se convirtió en la vida. De haberme acompañado, me habría seguido acompañando. Es simple y a la vez implacable.

Por eso hay que tener cuidado. Una pequeñez puede traer la semilla de algo grande. Lo mejor es no dar nada por seguro. Lo mejor es ponerle abono, agua y sol a los jardines que queremos conservar. Es la hora del arrepentimiento para alguien. Yo, por mi parte, no me arrepiento de nada. Nunca había visto con tanta claridad, el poder de decidir hacia dónde quiero caminar. Sin saber bien por qué, yo di cada uno de los pasos que me llevaron a sembrar mis jardines en otra tierra.

La receta de los suspiros (que así se llaman aquí...
eso de merengues no tiene poesía alguna)

18.1.08

Tesoros que leí

...Estefanía me interrumpió para decirme que hasta entonces no había pensado en la existencia de cielo para los objetos. Y yo, con tal de que se alegrara un poco le dije que sí que allá van todas las cosas cuando se mueren: los ceniceros, las colchas, los cheques sin fondo... "¿Los floreros también -me preguntó-, los turbantes, los mosaicos?" "Todo, le contesté: las pinzas de los dentistas, los encabezados de los periódicos, las antenas de televisión, los rincones de las casas, los títulos de licenciado de derecho: todos se van al cielo" "¿Y qué van a hacer allí?" "No hacen nada. Al contrario, van al cielo a no-hacer. O si acaso,a hacer cosas muy distintas. ¿No ves que llegan demasiado cansados de hacer la misma cosa toda la vida? En el cielo de los objetos, está prohibido colgar abrigos en los percheros o ver a través de las ventanas. Allí las botellas de vino siempre están vacías y las brújulas señalan siempre hacia el Sur o hacia el Oeste, aunque esto es un poco difícil de asegurar, porque el Oeste y el Sur no están, como en la Tierra, siempre en el mismo sitio sino que aparecen donde menos se les espera: un día vas caminando y de pronto te encuentras con el Oeste tirado en la calle y que por estar tan brillante, tan viscoso y perfumado, parece cualquier cosa menos un punto cardinal..."

(Fernando del Paso. Palinuro de México).

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Si los huesos son seres, las articulaciones son puentes por donde has de atravesar el tiempo. Cada una de tus edades sigue viviendo en ti. La primera infancia se guarece en tus pies. Si dejas a tu bebé encerrado allí, te traba la marcha, te sumerge en una memoria que es cuna y prisión, te corta del futuro, te empantana el pedir sin dar y sin hacer. Deja que la energía acumulada en tus plantas, dedos, empeine, suba hasta las canillas, te transforme en niño: juega, baila, patea el aire como si fuera un gigante al que dominas. Pero no te quedes ahí, asalta esa fortaleza al parecer inexpugnable que son tus rodillas. Por delante presentan una coraza al mundo, pero detrás, en la intimidad, te ofrecen la sensualidad del adolescente. Las rodillas conquistan el mundo, te permiten ocupar como un rey tu territorio, son los caballos feroces de tu carro. Pero si no sigues subiendo, madurando, ahí te quedarás, encerrado en tu castillo. Vamos, entra en ellas y sube por tus muslos, hazte adulto en las articulaciones que unen tus húmeros a la pelvis, descubre la capacidad de abertura de tus piernas... Ante ti, mi héroe, se presenta la sagrada columna, cada vértebra es un escalón que te lleva de la tierra al cielo. Desde la grandeza y potencia de las lumbares, trepa hacia las sentimentales dorsales y llega a las lúcidas cervicales, para recibir la caja craneana, cofre de los tesoros que culmina en diez mil pétalos abriéndose hacia la energía luminosa que llueve del cosmos. Y ahora que has aprendido a abrirte, no te quedes encerrado..."

(Enseñanza de doña Magdalena narrada por Alejandro Jodorowski en "El Maestro y las Magas")

16.1.08

fiuuujjjhhhhhh fiujhhhhhhhh


Yo tengo una tormentita. Voy a cuidar de ella para siempre. Unos días, será fuerte y estruendosa. Otros días, se esconderá detrás del sol radiante. En algunos momentos, habrá tanta paz, que parecerá que ya no es tormentita, que es verano... pero luego, volverán a formarse nubes. En esas nubes, recostaré mi cabeza cuando estén densas. Cuando se empiecen a disipar y sople el viento, la tormentita y yo subiremos a un velero para ir a ver el atardecer. Luego, la tormentita soplará y soplará y así nos llevará a los dos a ver el sol salir del mar.

Ilustración

14.1.08

Intersticios... eso, intersticios


(Esas somos Livi y yo en Tlatelolco... Bueno, una parte de Livi y de esta serviidora porque las cabezas no están
y no se ve mi aleta de pescado).




Dice mi compañera Livi, que en estos días, ha creído verme como tres veces. Seguramente tiene razón, porque aquí, lo que se dice aquí en San José de Costa Rica, no estoy... al menos por completo.

No sé si es porque a mi alma la dejó el avión y se reunirá conmigo después, como si fuera una maleta perdida. ¿Qué me dirán en TACA si llamo a reclamarla?

He sentido esto antes, sólo que esta vez, es un bienestar desalmado... La vez anterior, la recuerdo porque escribí una canción que decía algo como: "dicen que han visto mi alma, vagando por las calles mojadas, comiendo las uñas en la espera... mientras yo estaba en mi casa, fingiendo sonrisas..." (no está muy buena, pero es que era yo muy adolescente). Nada de eso sucede ahora, así que no debo haber dejado el alma por completo allá, sólo un espacio o dos. ¿El alma está hecha de espacios? Tal vez... como aquella casa que imaginé una vez... a la que le hemos hecho una ampliación al estilo mexicano.

Tal vez una parte de mi alma está allá tomando el metro hacia el centro... o caminando por las calles escuchando el barullo de vendedores ambulantes. La parte de allá y la parte de acá buscan lo mismo y no lo encuentran.

Cuando decimos una verdad, disolvemos una mentira

Lo digo y lo repito: yo soy capaz de aguantar cualquier verdad, cualquiera... pero soy incapaz de soportar una mentira, sobre todo esas grandes y trascendentes... pero también las pequeñas... los detalles mínimos que se convierten en un espacio vacío, en lo no dicho que se enquista y crece como un parásito.

Tal vez por eso mismo, soy tan honesta. Tal vez por eso mismo, me carcome una verdad que ahora mismo es una ilusión pero puede convertirse en algo tan grande, que no nos va a caber en las dos almas. Tal vez por eso mismo voy a hacer algunas preguntas. Tal vez por eso mismo, tendré que abrir la boca, decir una verdad pequeña que va creciendo y abrir algunas heridas.

(cuando digo verdad, hablo de subjetividad...)

13.1.08

Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé... (¡En el quinientos seis y en el dos mil también!)

Este año que pasó, di vuelta en u y dediqué mucha energía a ese No de corazón. No me arrepiento de un sólo segundo, de un sólo colón, de un sólo paso.
Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue.
Lo mismo en México que en Costa Rica, en Palestina que en Irak, en Colombia que en Chile (con crueles matices y gravedades evidentemente), el Siglo XXI es una mierda. Y sin embargo...
¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!... ¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! ¡Lo mismo un burro que un gran profesor!
... no es que me haya cansado, para nada... no es que me haya vuelto ciega... es que este año no puedo hacerlo. Este año, no puedo ir mañana a la Asamblea Yeguaslativa a protestar porque van a aprobar el convenio UPOV... ni puedo reunirme cada semana por 8 horas para planear cómo le pellizcamos las rodillas al Golliath. Este año no puedo. Necesito meter eso en mi cabeza para amarrarme las manos y la boca. Necesito hacer como si no viera, como si no doliera, como si no pudiera yo hacer nada...
Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley...
Necesito darle empuje a mis sueños. Y mis sueños son míos, no son de la colectividad, no son de la patria, no son de los ladrones que nos gobiernan. Necesito creer que puedo hacer más en el año 2009, si este año me dedico a todo eso que he dejado empeñado mientras luchamos. No ganamos esta vez... y eso no tiene remedio. En fin, que este, no será el año del activismo político, ni de los voluntariados. Este año, “tengo abierto el mini-bar y cerrado el corazón” (eso es de Calamaro, del mejor disco de los últimos tiempos), a menos que la gravedad de los acontecimientos lo amerite. Eso depende de qué tan fachos se ponen los Arias.



Las citas son de: Cambalache, tango de 1934. Letra y Música: Enrique Santos Discepolo


Por cierto, cualquier edad es buena... para una buena fiesta... y un romance:

11.1.08

Mi vuelo se retrasará media hora

Hoy El Salvador no tiene música de fondo. No me emocionan los colores del túnel. No quiero pupusas ni quiero tomarme mi jugo favorito en el aeropuerto.

En la puerta 12, abordan familias enteras que viajan hacia la tierra prometida. Sus maletines humildes y sus vestidos de flores indican claramente que esos no van de turistas. Son sólo una pequeña muestra de los millones de salvadoreños que este país expulsa.

En este aeropuerto, hoy puedo ver, la falta de delicadeza. Los policías lucen trajes militares. Eso no se ve bien. Por mucho que intenten atraer a los turistas, así lo que hacen es asustarlos a todos.

Hace un rato, en el avión, perdí la fe.



* En este aeropuerto, a diferencia de los de México y Guatemala, hay Internet gratis. También enredan las puertas de salida pero bueno... nada es perfecto.

Porque quiero regresar es que me voy

Suena así, a canción de mariachis... y lo es.

De nuevo toca evadir las fronteras con palabras ¿y? ¡Hay cosas más difíciles en la vida! Como por ejemplo, vivir sin ilusiones.

Entonces irme - a pesar de tener un pasaje abierto en las manos y permiso para quedarme tres meses más- es un paso más hacia quedarme. Toca ver si la poesía nos presta sus medios de transporte.

A mis amigos en México, miles de abrazos... gracias por recibirme y despedirme con peda incluida. Hicieron que mi viaje fuera más que un viaje, fue una vida.

9.1.08

Volver

Voy a extrañarlo todo, excepto dormir junto a un calentador que ha dejado mis manos como esponjas de restregar sartenes.

Tampoco extrañaré los Sanborns, maldita plaga de tiendas-restaurantes donde todos los mexicanos dejan sus pesos para justificar usar el sanitario y muchos otros dejan muchísimos pesos a cambio de una pésima comida. Para piores, Sanborns es de Carlos Slim, como lo es casi todo México.

Voy a extrañarlo todo, excepto la angustia que se siente al usar el teléfono celular. Las conversaciones se convierten en telegramas de mal gusto y el teléfono al colgar te indica que "tu amigo" se está quedando limpio... sin crédito para llamar de nuevo. "Mi amigo" en realidad es mi plan enemigo de Telcel, o plan asaltante mejor dicho, que me roba al llamar, me roba si me llaman, me roba si no gasto el saldo en el tiempo válido, me roba a la salida, a la entrada, si llamo a cobrar, si me llaman a cobrar, si estoy fuera del D.F. y si consulto mi saldo.

Voy a extrañarlo todo, excepto esta casa que alquiló mi hermano, donde es imposible cocinar (o sea vivir por más de unas semanas) y hay un invierno de 12 grados eternamente.

Ya estoy empacando mis maletas, valorando si las calaveritas, los collares, las fajas, las cerámicas, los alebrijes, las marionetas de cantinflas, los muñecos de las luchas, los libros de Bukowski, los discos piratas, las películas del Santo, las botellas de salsa Valentina, las ediciones de El Chamuco, la ropa nueva, las sandalias de cuero, los chocolates de Oaxaca, el mole negro y la nostalgia, caben en las maletas.

La nostalgia no cabe. Quiero llevarme el metro en una cajita, para escuchar cuando quiera a los vendedores. Quiero llevarme el Zócalo para que todos los días ocurran cosas nuevas, como ocurren en todos los parques de esta ciudad y tal vez, de todo el país. Quiero llevarme al comediante de Mérida, la sopa de lima, las quesadillas con nopales, las tazas de chocolate con leche, las papas tostadas con salsa valentina, los domingos en las luchas, las librerías y algún par de colochos. Quiero llevarme las bancas de Reforma, los museos y los mimos que "limpian" parabrisas. Es imposible.

Tal vez con los días, San José deje de parecerme la ciudad más aburrida del mundo. Ahora mismo, sólo puedo preguntarme ¿por qué voy a regresar? Y me respondo que regreso, porque ahí está mi gente y porque aún no estoy lista para quedarme.

Si no creyera en la locura...

Parte de lo maravilloso de este viaje, se debe a ser una sirena. Por alguna extraña razón, los únicos amigos blogueros que no están en mi país, son de México. Algo debe significar eso ¿no? México, si yo no fuera Sirena, hubiera sido una aventura completamente distinta. No vine a conocerlos, vine a visitarlos, que no es lo mismo.

Al primero que visité fue a quien está detrás de Nuez. No fuimos NuEz y Sirena cuando nos abrazamos en la entrada del Museo de Antropología, por primera vez, sin letras y con los brazos. Tampoco éramos Sirena y NuEz cuando comimos quesadillas en el centro, ni cuando fuimos por un tequila a encontrarnos con los fantasmas de José Alfredo y Pedro Infante. Nos tocó, ser nosotros, sin cola de pescado y sin BellaCo. Nos tocó -en este caso sí- contarnos cómo somos cuando no estamos jugando en el messenger, y nos tocó hablar de cosas cotidianas pero nunca aburridas.

Caminamos por las calles del plaNeta mágico que es el D.F. como dos amigos de mundos diferentes y a la vez, sencillamente los mismos. Y soñamos, que va a ir de visita a Costa Rica para que vayamos a bailar a Karymar y para que se lance al vacío entre los árboles.

A Tirso, tuve que ir a buscarlo a las lejanas tierras yucatecas. Después de todo... ¿qué otra cosa mejor tenía para hacer que ir a darle un abrazo? Pensaba que si tenía suerte, iba a dejarle algunas sonrisas y unos nuevos zapatos. Creo que así fue. Valió la pena el viaje en autobús, conociendo tierras que de otra manera, no habría visitado.

Tirso y yo nos debíamos algunas historias que por escrito no quisimos decir. No tenía que contarme cómo es ni quién es, eso yo ya lo sabía y todo era casi igual a lo que había construido en mi mente, a excepción de su sentido del humor maravilloso y cínico: Tirso es el alma de las fiestas, aunque lo niegue. Ahora mismo pienso que no se le puede pedir tanto a la vida. Una cosa es encontrar tesoros, y otra es además, pedir que esos tesoros estén cerca del lugar donde nacimos. Toca moverse, de eso se trata.

Y también encontré "la casa" en mi compañera Livi. Más de 6 horas de paseo significan que nos caímos bastante bien ¿no? Nos sentamos en una banca del jardín del Convento del Carmen a contarnos algunas historias de nuestras vidas... y a quejarnos de los cobardes... a tratar de imaginar cómo cambiar algo de este mundo. Visitamos Tlatelolco y sin querer, recordamos el miedo, la sangre y la tragedia... fue entonces cuando sentí claramente que algún día, más temprano que tarde, mi compañera Livi y yo estaremos trabajando juntas en esas cosas políticas que dan una parte de sentido a nuestras vidas... Y yo, trataré de arrastrar a Tirso en el camino... porque tanto cinismo debe servir para algo... Y después, comimos y caminamos, tomamos café y conversamos más, más y más hasta que cayó la noche.

Y en esta lista de encuentros dulces siempre faltará alguien a quien quería darle un abrazo del que hoy, quedan sólo cenizas. En alguna esquina de mi viaje, perdí a un amigo. Fracasé en mi intento de burlarme de las fronteras y de brincarme los obstáculos del destino. Es una gran derrota a eso que llamo descuidadamente la posmodernidad. De tres bienvenidas, una sola despedida no es tan mala cifra ¿no? Ya dejará de doler ¿verdad?

Que conste


Hoy no he querido levantarme de la cama. Tal vez así, el calendario no pase la hoja y no me queden sólo dos días en esta ciudad. Tal vez así, no tenga que abrir la puerta de mi casa y dejar que caiga encima de mis hombros la vida cotidiana.

6.1.08

"Use su cojín como flotador"

Tirso, convenientemente, esperó hasta que estuviéramos lagañosos, desvelados y sin bañar en la salita del aeropuerto, para recordarme este post. ¿Cómo pude olvidarlo? Y ahí estaba yo, con mi boleto de Aerocalifornia en mano, las mil maletas llenas de artesanías en los hombros, recordando las aventuras de las azafatas sexys (que sí lo son por cierto) y el avión destartalado (que no lo es tanto). Como dijo Livi, ese fue uno de los mitos del Gran Fornicador, pues al menos a mí, la aerolínea no me generó fantasías macabras de ningún tipo. La espera de tres horas (no exagero, redondeo hacia abajo de hecho) se debió a la neblina que cubría el aeropuerto del D.F.

Llegué viva y renqueando por tanto peso... y me negué a pagar 300 pesos de taxi... lo cual convertí en algunos pasos, un transbordo del metro y taxi de 20 ya cercano a la casa... Fue la primera vez que pensé "en mexicano" cuando dije para mi solita: "me estoy ahorrando un chingo de dinero"... Y sí, el metro es un invento generoso y fantástico, no hay duda alguna de eso.

Mi estancia en Mérida fue algo irregular e incluyó dos días en Playa del Carmen. Ya dije, pero repito, la playa se parece más a un centro comercial (¿quién putas va a la playa a comprar perfumes o jeans?) que a esa belleza que yo denomino playa. Es Tamarindo elevada al cuadrado con una inflación del 200%, mezclada con bares escazuceños. Da lo mismo, la pasamos extremadamente bien porque muchas veces, los lugares no importan, lo que sí importa es la compañía.

De regreso a Mérida, la vida fue tranquila, tan tranquila que parecía estar en casa... aunque sin casa... es que a veces no se trata de un edificio... puede ser una taza de café, un abrazo o una visita al médico.

La ciudad no me mostró muchos encantos, pero el centro histórico me conquistó de misteriosas maneras... en forma de nieve de elote, en lágrimas y abrazos callejeros, en payasos de parque, deliciosa sopa de lima, en camisetas que mezclan expresiones mayas con el lenguaje cotidiano. Y están -oración aparte- los vestidos de lino y manta característicos de Mérida. Ya dije ¿o no dije?, que me cruzó la mente la idea más tonta que haya tenido jamás, pero como el ridículo no sirve de nada si no se hace público... confesaré que pensé que bien valdría la pena casarse, para tener la excusa de ponerse uno de esos vestidos que deben ser los más hermosos del mundo...

Estar en casa es algo indefinible. Es una sensación más que una idea transmisible. Fue reencontrarnos, reconocernos y someternos a esa dura prueba de los días y las noches de existencia en el mundo real.

La casa la dejé para subirme en el avión de Aerocalifornia. Dejé también a Suspiria para que Tirso cuide de ella. Cuando nos despedimos, ya ella no estaba seria, y ahora sonríe para siempre.

Con ustedes, Suspiria:

antes

ya sonriendo

Si yo fuera reina y maga, haría que despertaras, abrieras las ventanas y miraras con otros ojos a las nubes. Así, sabrías que las nubes son transportes de sueños, que son tormentas que mojan las semillas y son almohadas para dormir los miedos.

Si fuera reina y maga, haría que hasta tu puerta, llegara cada día una cazuela con paz. Así, nunca saldrías a la calle con tu estómago vacío y tal desayuno, poco a poco, tejería un abrigo desde adentro para cuidarte del viento y de las sombras.

Si fuera reina y maga, viajaría cada noche hasta tu cama, para pasar mi mano por tus rebeldes rizos hasta lograr que te durmieras. Soñarías remedios para el alma y entonces, despertarías sonriendo, con lecciones aprendidas. Descansarías de las parábolas, las curvas normales y los lóbulos frontales... soñarías puras chucherías como algodón de azúcar, montaña verde, papaya muerta, playa sin gente, café negro, payaso en parque, abrazos, besos y alebrijes de colores.

Si fuera reina y maga, te arrancaría de una vez por todas el rencor. Te regalaría un registro contable de tus pecados y penitencias para que vieras que no hay nada en las columnas de haber ni de deber. Te llevaría de la mano a mirar tus pasos para que nuevamente encontraras el camino. Cortaríamos los dos la maleza que lo cubre, tomaríamos las mochilas y las sandalias y empezaríamos de un tirón la caminata.

Si fuera reina y maga, el tiempo se iría volando. Yo también.

Feliz cumpleaños y feliz Día de Reyes.

sol mayor, muy mayor

Dábamos vueltas y vueltas. Era de noche y nada hacía gracia aunque mirara por las ventanas. 16 horas tardó el autobús en llegar a Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas, donde había decidido pasar el día. A las 5:30, salíamos Suspiria y yo para Mérida.

En Tuxtla no hay mucho que hacer en un día. Hay muchos lugares para ir en Chiapas, pero un día no basta. De todas maneras, Tuxtla no quiso abrirse a mí y simplemente me mostró calles parecidas a todas, comercios parecidos a cualquiera y un sol que amenazaba con matarme en plena calle.

Eso sí, me regaló el mejor café del viaje, una clase de música y un nuevo amigo octogenario llamado David Gómez.

En Tuxtla existe un Museo de la Marimba. No hay mucho que verle, aunque es fundamental que a este instrumento se le dé el lugar que se merece.

Apenas entrando, don David se abalanzó sobre mí, como si supiera que tenía todo el día para escucharlo, que no me urgía nada, que el tiempo mío era suyo. Me mostró primero la marimba donde tocaba su abuelo. Después, apareció él en las fotos del museo, como uno de los grandes exponentes de ese arte de golpear la madera y hacer que broten los sonidos. Poco después se puso a tocar y a enseñarme el solfeo.

Yo, me hacía la que nunca había escuchado algo como silencios de negra, semicorchea, clave de fa y tresillo... y don David me enseñaba una a una las letras de aquel alfabeto. Después se levantaba, tocaba alguna obra de música clásica y al final se sentaba de nuevo a preguntarme cosas.

No fue el día perdido que esperaba. BIen se puede pasar un día en Tuxtla Gutiérrez, si don David está sentado en la puerta del museo esperando a que entre alguien y le sonría.

¿Será tan simple la vida?

El otro día pensé, que bien valía la pena eso de casarse, con tal de ponerse un vestido de lino con algunos bordados. En Mérida hacen los vestidos más hermosos del mundo.

Hoy, pensé que bien valdría la pena vivir en esta ciudad para ir a ver al mesero del IU todos los sábados por la noche. Verlo, no más. No ser turista para aprenderme su nombre, que se aprenda cuáles tragos me gustan, que me salude de lejos al entrar al bar... eso, no ser turista para poder venir a verlo cuando yo quiera.

5.1.08

Mi cajita de música

Estoy un poco perdida. Al parecer, hacer repaso del año que terminó y hacer una lista de propósitos de año nuevo sirve para algo. Esta vez no hice listas y ya es tarde para hacerlas. Estoy en el desorden, en el caos. Ya no es hora de comenzar a pensar en qué quiero hacer porque en momentos confusos, no se deben tomar decisiones. La lista era preventiva, ya no lo es.
De pronto, estar en otro país en año nuevo no sea buena idea. Se comienza a creer que todo es posible, que se podría bien, bastante bien, vivir aquí, estudiar aquí, crecer hacia otras ramas. El año nuevo se convierte entonces en una incertidumbre sin disfraz. Porque evidentemente, el año nuevo en mi país es y será una incertidumbre, pero la enmascaraba con la seguridad que me da el moverme en terrenos ya conocidos. Uso las probabilidades (nunca he entendido cómo se calculan pero existen) para hacerme un marco de referencia de lo que es posible que suceda en un nuevo año. Aquí, es posible que suceda cualquier cosa y todo sería una sorpresa. Es demasiado abrumador y a la vez es emocionante. Si lo pienso un poco más, es terrorífico.

Pensar en una decisión tan importante como cambiar de país para vivir, trae consigo un remolino de cambios. Como si la vida fuera un teatro con cuatro, cinco, mil escenarios y yo brincara de pronto a otro y tuviera que comenzar a improvisar las líneas del diálogo, conocer a los personajes ya sobre la marcha, sentir el peso del público sobre mis hombros esperando que haga un buen papel. La única manera de saltar de escenario es olvidarse del público. De otra manera, se termina siendo esa que regresa al escenario inicial a tratar de teñir de luces extravagantes lo que en palabras no se puede decir, como si le debiéramos a alguien el tiquete del viaje y lleváramos facturas que justifiquen el gasto. La única manera de cambiar de escenario es pagarse una misma el tiquete, no dejar deudas ni casas abiertas llenas de muebles a donde regresar. No se debe pensar en regresar, aunque se vaya a regresar de todas maneras. Cada escena debe vivirse como si no hubiera otra escena posible.

Y sin embargo, no he saltado de escenario. Sólo estoy caminando de alguna manera por el mismo rumbo sin saber hacia dónde iba. No recuerdo hacia dónde iba. Tal vez sea como esas pérdidas momentáneas de las llaves, que cuando desandamos los pasos vamos rememorando dónde las dejamos. Bueno, a decir verdad, yo lo que pierdo todos los días son los lentes, en un acto fallido en el que los coloco en un deslugar y pienso que no debo hacer eso... luego los pierdo y los busco hasta que recuerdo. Entonces, tal vez sea como esas pérdidas momentáneas y cuando vaya de regreso a casa recuerde hacia dónde iba. Ahora mismo no tengo ni idea.

Tal vez, lo que hago es un intento de evitar el dolor de mirar la lista anterior y saber que no he cumplido. Por otra parte, siento que la lista no se hace para cumplirla, sino para tener una especie de pasamanos para subir las escaleras de los días. Necesito un pasamanos. Ya lo construiré al llegar a casa. Espero.

4.1.08

Oaxaca sabe a chocolate, a polvo y a chile verde II




Al tour, Suspiria no quiso ir. Pensó -porque no habla- que se empolvaría, que no quería llegar mal presentada a las manos de quien cuidaría de ella por un tiempo. Igual, los turistas no son lo suyo... aunque algunos la intentaron llevar con ellos cuando aún estaba en San José.

No había manera: para ver los pendientes de la lista oaxaqueña en un sólo día y tomar el bus a las 8 p.m. con rumbo a Tuxtla Gutiérrez, la única manera era tomar un autobús lleno de gente y ajustarme a eso de "15 minutos para ver eĺ árbol de Tule... que en realidad es un pino porque ya sabrán ustedes que el Tule es como una caña de bambú... que no es el árbol más viejo ni el más alto pero sí el más grueso del mundo... y que tiene unos 2000 años...". Todo eso lo decía Alberto, el guía, con una gracia digna de muchos dólares de propina. Hacer eso día tras día con una sonrisa no debe ser tarea fácil Suspiria -le conté de noche cuando el autobús daba vueltas y vueltas hacia Palenque- esperando que abriera sus ojos por la sorpresa.

En la iglesia de Santa María de Tule había un quinceaños. La música tradicional la tocaban unos músicos con trompetas. Los adornos del templo eran faroles de papel, como las piñatas. Se necesitaban más de 15 minutos para escuchar y ver todo aquello. No los había.

Suspiria me conoce... y pregunta si pude abrazar al árbol, como lo hago cada vez que visito mi árbol de Guanaste. Me tocó explicarle -pobre, es joven para aprender de represiones- que el árbol está rodeado de una cerca que nos aleja a los buenos por culpa de los malos. Ni modo.

Nos reímos entonces -bueno, yo reí... a ella se le iluminaron sus ojitos porque aún no aprendía a sonreir- de una turista francesa, que enojada, preguntó por qué no vamos a la mezcalera primero, en lugar de ir a ver cómo, los indígenas han teñido sus textiles de forma natural durante miles de años. Al parecer para ella, los encantos del agave son mayores que los de un parásito que crece en los cactus y que al ser estripado, despide gran cantidad de tinte rojo... y que los encantos del limón mezclados con ese rojo... y que los encantos del bicarbonato... y que el arcoiris que se forma del índigo, de las hojas de un árbol, de la fermentación de unas raíces... Nada de eso es mejor que probar cien tipos de mexcal y/o tequila... en fin, ni supe, porque no tuve tiempo de ir a la mezcalera si de veras quería tomar el bus de las 8... A mí, la mezcalera me valió madres, con tal de ver cómo se limpia la lana y cómo se hacen los hilos para tejer el tiempo, las diosas de maíz y las alfombras.

De pronto, como diría la canción... "todo se derumbó" y el tour tan correcto, tan exacto se convirtió en una excelente muestra de las casualidades, las causalidades, el caos y las teorías de la conspiración... Para ver Mitla (lugar sagrado del encuentro con el mundo de los muertos) tuvimos 15 minutos... como quien dice, hacer el mundo en tres días...

El sol, cruel y despiadado... ya no daba tregua y a mí me daban igual los miles de años que irrespetábamos mirando de reojo y como quien no quiere la cosa... Hermoso lugar, para regresar como se debe... sin minutos y sin buses descoordinados... Alebrijes incluidos, seguimos el camino al almuerzo.

De todos los compañeros posibles... elegí a dos señores octagenarios... ni sé por qué... pero resultó agradable el experimento y mi almuerzo, gratis... fue la señal inequívoca de que realmente me había convertido yo en mochilera de esas de a de veras...

Y de final... el desastre verdadero del tour... la llegada a una especie de cataratas de agua fosilizada ¿ahhh? que incluía un encuentro con la mafia del pueblo donde se ubican...

Las causalidades y casualidades que generaron el desastre fueron las mismas que salvaron mi viaje. Logré saltar la mezcalera y llegar a la estación a las 7:40 p.m. para abordar el autobús rumbo a Tuxtla... No sabíamos, ni Suspiria ni yo, que nos esperaban 16 horas en autobús y un día de clases.

Oaxaca sabe a chocolate, a polvo y a chile verde I


Suspiria nació en San José y al aparecerse de pronto y meterse en mi maleta, no sabíamos -ni ella ni yo- que terminaría luciendo una sonrisa permanente en su cara. Tampoco sabíamos que quedaría en las manos correctas tan pronto. La verdad, cuando salimos hacia México sabíamos poco y Oaxaca era el único destino seguro.

Cuando llegamos a Oaxaca, creo que estaba asustada -ella, no yo- y ni asomó las narices. Eso sí, aunque es difícil para ella, abrió un poco sus ojos y pensó que esa habitación parecía una cárcel de las películas, esas donde la ley es más antojadiza que de costumbre. Pero Suspiria no habla, por eso no preguntó si se cambiarían de lugar y se quedaron una noche. Después de todo, llevaban a cuestas un tequila, la falta de una cena decente, un viaje de 6 horas en bus y el sueño de las 6 de la mañana.

A las 9, salgo sola a desayunar en estas calles estrechas que me recuerdan a Xelajú. Decido irme a Monte Albán ese mismo día. El lugar es simplemente hermoso, fuerte, imponente y a la vez acogedor. Solamente el sol hace lamentos en mis ojos.

De haber llevado a Suspiria, habría sido ella quien preguntara si ahí dormían los faraones. No eran faraones Suspiria, éramos vos y yo hace muchos, muchos años, le hubiera dicho... cuando éramos dioses y aún no lo habíamos olvidado como dice NuEz.

Al regreso, el baño colectivo me intimida. Decido hacer uso de mis derechos de turista y saltarme el baño. Sufro la peor enchilada de mi vida. El chile verde no es lo mío, lo lamentaré al día siguiente.





Para ir a Oaxaca, se sale del D.F. de la Terminal Norte. El tiquete se puede comprar en www.ticketbus.com.mx pagando una comisión de unos 50 pesos. Yo tomé el ADO GL, que es más caro pero es más cómodo. Los buses normales, para viajes cortos funcionan, si no toca ir junto al servicio sanitario y si la película no es Diario de una Pasión.

La mejor forma de ir a Monte Albán es tomar un autobús en el hotel Mesón del Angel en el 518 de la Calle Mina. Se compra tiquete de ida y regreso, con unas 4 horas de tiempo. Alcanza ese rato para ver todo con calma, incluyendo el pequeño museo. Da tiempo hasta para quitarse los zapatos, pisar la tierra de los dioses y leer las descripciones abundantes de Palinuro.

3.1.08

Reivindico el derecho inalienable a evacuar los fluidos del cuerpo cuando el cuerpo así lo demande.

Meridiana

En cinco días, se puede construir una nueva vida. Tener nuevos amigos. Enhebrar las agujas en una nueva ciudad. Despertar en unos nuevos brazos. Es relativamente sencillo vivir esta vida si sólo permitimos que las puertas se abran y que entre el sol por las ventanas.

En una llamada telefónica, en dos palabras, se pueden destruir algunos meses y muchos besos. De a pellizcos, se rompe poco a poco un corazón sin que sea necesaria una debacle o una tragedia.

En un par de semanas la vida cambia para siempre y las plantas crecen con raíces robustas. Basta un conjunto de horas para cambiar de un mundo a otro. Basta una palabra para que aquí adentro, como esas burbujas dulces que explotaban en la boca de nuestra infancia, broten luces de colores extraños y desconocidos.

Al final. Al principio. ¿Dónde comienza algo y dónde termina?