6.1.08

¿Será tan simple la vida?

El otro día pensé, que bien valía la pena eso de casarse, con tal de ponerse un vestido de lino con algunos bordados. En Mérida hacen los vestidos más hermosos del mundo.

Hoy, pensé que bien valdría la pena vivir en esta ciudad para ir a ver al mesero del IU todos los sábados por la noche. Verlo, no más. No ser turista para aprenderme su nombre, que se aprenda cuáles tragos me gustan, que me salude de lejos al entrar al bar... eso, no ser turista para poder venir a verlo cuando yo quiera.

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