18.1.08

Tesoros que leí

...Estefanía me interrumpió para decirme que hasta entonces no había pensado en la existencia de cielo para los objetos. Y yo, con tal de que se alegrara un poco le dije que sí que allá van todas las cosas cuando se mueren: los ceniceros, las colchas, los cheques sin fondo... "¿Los floreros también -me preguntó-, los turbantes, los mosaicos?" "Todo, le contesté: las pinzas de los dentistas, los encabezados de los periódicos, las antenas de televisión, los rincones de las casas, los títulos de licenciado de derecho: todos se van al cielo" "¿Y qué van a hacer allí?" "No hacen nada. Al contrario, van al cielo a no-hacer. O si acaso,a hacer cosas muy distintas. ¿No ves que llegan demasiado cansados de hacer la misma cosa toda la vida? En el cielo de los objetos, está prohibido colgar abrigos en los percheros o ver a través de las ventanas. Allí las botellas de vino siempre están vacías y las brújulas señalan siempre hacia el Sur o hacia el Oeste, aunque esto es un poco difícil de asegurar, porque el Oeste y el Sur no están, como en la Tierra, siempre en el mismo sitio sino que aparecen donde menos se les espera: un día vas caminando y de pronto te encuentras con el Oeste tirado en la calle y que por estar tan brillante, tan viscoso y perfumado, parece cualquier cosa menos un punto cardinal..."

(Fernando del Paso. Palinuro de México).

----------------------------------------------------------


Si los huesos son seres, las articulaciones son puentes por donde has de atravesar el tiempo. Cada una de tus edades sigue viviendo en ti. La primera infancia se guarece en tus pies. Si dejas a tu bebé encerrado allí, te traba la marcha, te sumerge en una memoria que es cuna y prisión, te corta del futuro, te empantana el pedir sin dar y sin hacer. Deja que la energía acumulada en tus plantas, dedos, empeine, suba hasta las canillas, te transforme en niño: juega, baila, patea el aire como si fuera un gigante al que dominas. Pero no te quedes ahí, asalta esa fortaleza al parecer inexpugnable que son tus rodillas. Por delante presentan una coraza al mundo, pero detrás, en la intimidad, te ofrecen la sensualidad del adolescente. Las rodillas conquistan el mundo, te permiten ocupar como un rey tu territorio, son los caballos feroces de tu carro. Pero si no sigues subiendo, madurando, ahí te quedarás, encerrado en tu castillo. Vamos, entra en ellas y sube por tus muslos, hazte adulto en las articulaciones que unen tus húmeros a la pelvis, descubre la capacidad de abertura de tus piernas... Ante ti, mi héroe, se presenta la sagrada columna, cada vértebra es un escalón que te lleva de la tierra al cielo. Desde la grandeza y potencia de las lumbares, trepa hacia las sentimentales dorsales y llega a las lúcidas cervicales, para recibir la caja craneana, cofre de los tesoros que culmina en diez mil pétalos abriéndose hacia la energía luminosa que llueve del cosmos. Y ahora que has aprendido a abrirte, no te quedes encerrado..."

(Enseñanza de doña Magdalena narrada por Alejandro Jodorowski en "El Maestro y las Magas")

No hay comentarios.: