20.1.08

Una vez, viajaba en avión y el dolor de oídos era brutal. Recuerdo cómo las lágrimas salían sin intención alguna de mi parte... eran lágrimas-reflejo, o sea, no estaban pensadas, no eran un llamado, eran lágrimas en el sentido más fisiológico del término: lágrimas sin el recubrimiento de la emoción, eran puro dolor. Yo intentaba que no salieran pero era imposible.

No sé por qué, relaciono estas lágrimas de hoy con esas. Algo me duele, como duele una muela que debe extraerse precisamente por ser la fuente del dolor. Duele mientras está, duele mientras se arranca... pero a la vez, es la única manera de aliviarme.

Igual, lloro. Igual, duele.



[…] era una indispensable ayuda para las madres y las encargadas de cuidar a los niños. Contenía 65 mg. de morfina por 28 gramos de jarabe y calmaba con eficacia a los bebés que no descansaban y a los niños pequeños. Probablemente, también ayudaba a las madres a relajarse después de un duro día de trabajo. La Compañía usó varios medios para promocionar su producto, incluyendo libros de recetas, calendarios y tarjetas […] (más)

2 comentarios:

Ana dijo...

Y si en vez del Mrs Winslows recurrimos a mucho mucho vino y mucha mucha música... ahora lo estuve pensando y leyendo esto todo tiene sentido...
Un abrazo grande!

Sirena dijo...

Anita... todo tiene sentido... vas a babear con las historias que te tengo que contar