4.2.08

¡Me lleva!


En mayo del 2005, una de mis tareas decía: "Renunciar a mi trabajo. ¡Diablos, esa mejor la hago después!"

Unas dos semanas más tarde, ya lo había cumplido. Estuve sin trabajo algunos meses y fueron muy difíciles... e incluso me convirtieron por un rato en esas desagradables personas que tienen mucho tiempo libre y exigen de los demás que les entreguen el suyo completito... cuando tenés agenda vacía... es difícil mantener una relación con quien tiene la agenda llena. Bah, eso es cosa del pasado...

Lo que no es cosa del pasado es esta sensación...

Cuando me encuentro en situaciones en las que no siento que se valore lo que hago, lo que digo, cómo soy (no importa si es trabajo, amistad, noviazgos o amigoviazgos...) simplemente todo mi ser, todo mi organismo comienza a expulsarlo todo...

Eso me pasa ahora. Ya no puedo hablar como una persona que debe quedar bien para conservar su trabajo, ya no me importa mucho el ambiente, me vale un carajo todo... todo excepto el trabajo en sí, el cual, sigo haciendo con el mayor esfuerzo...

Pero, la sensación de desagrado... hace que sea una carga todo lo que tengo que hacer... y simplemente me siento ahora como una máquina que teclea, envía correos, coordina logística, mete contenidos en un sitio web como si le metiera a mi jefa una media maloliente en la boca para que se calle...

Cuando no estoy bien con lo que hago, me convierto en un ser amargo y despreciable... y sólo hay una manera de evitar eso... buscar vida en otros mares...



Foto: Monumento al joven guerrillero (o algo así se llama). León, Nicaragua.

3 comentarios:

lovespitlove dijo...

ay, esque hoy en día todos los mares son hostiles

Julia Ardón dijo...

ya tenés la respuesta. A mucha gente se le pasan años y años buscándola.

maluigi dijo...

el problema es encontrar ese dificil equilibrio entre trabajo para vivir, y disfrutar de esa cotidianidad, en la que hasta el trabajo mas bonito se convierte en un infierno a veces...