8.2.08

¿Quién sabe?


Tal vez sea que con el paso de los años, de tanto decir que los ojos son las ventanas del alma, le hemos puesto cortinas a la mirada.

Tal vez algunas cortinas estén llenas de telarañas.

Tal vez ya no dejan pasar la luz del sol ni el brillo de la luna.

Tal vez ya no permiten ver todos los colores del mundo.

O tal vez en los párpados, en la parte de adentro, se acumulan temores... y cuando nos dormimos, miramos durante ocho horas palabras que se nos quedan como un sello en los ojos.

En todo caso, poco importa que quienes nos miran desde el otro lado, no puedan entender lo que ven. Mi casa hoy está llena de flores, para que me haga juego con el vestido que me regalaste. Ese que sólo se ve, mirando el reflejo de nuestro propio espejo.

6 comentarios:

nea dijo...

Sirena, me encantó! ..."mirando el reflejo de nuestro propio espejo"...

Susana dijo...

¡Qué lindo! :)

Luna_mia dijo...

Me encanta como escribes... es un placer leerte...

meleobro dijo...

pensarlo me asusta Sirena...

no hay tal vez... creo que hoy todo es cierto, soy un pendejo, ocupo una licuadora nueva, estoy empezando a odiar las berenjenas...

Sirena dijo...

Nea: ¡gracias! ¡es que sí... ¿no?!

Susana: Hola, te mando un gran abrazo...

Luna: Gracias, espero que sigás viniendo.

Meleobro: Si te sirvió de "insight" me alegro mucho, aunque duela... Vieras que buenas licuadoras venden en San José... y un pan buenísimo para acompañar un café en mi casa ;-)

Ana dijo...

Las flores... hermosas!!
Y no sé, la primera vez que lo leí no sabía qué comentar... esta segunda leída me hizo imaginarme una cortina de colores, transparente con estampados de flores.
¿Será que a veces sí es buena la cortina?