25.2.08

... y zapatos de goma

Dicen que se llama pulsión de muerte. Dicen que se llama compulsión a la repetición. Esos son términos que a veces me parecen añejos, otras veces son demasiado útiles. En todo caso, se puede decir de maneras menos serias (siempre demasiado vagas pero entendibles): la pulsión de muerte es como un impulso interno a cagarla, de alguna manera, generalmente inconsciente. Es eso que nos lleva (¿obliga?) a hacer algo que va en contra de nuestro bienestar. La compulsión es pues, la necedad, la testarudez, ese impulso inevitable que nos lleva a cometer los mismos errores, una y otra vez, sin darnos cuenta. Es cómodo no darse cuenta. No es ese mi caso.

Cuando una se da cuenta, se vienen los fantasmas y atacan. Les digo fantasmas, porque son eso que está presente de manera indefinida, pero no por eso deja de estar. Entonces, me hago la valiente, les miros us feroces dientes o sus risas burlonas y agarro uno por uno a los fantasmas para desgranarlos como si fueran una mazorca. Así, cuando sólo queda el centro, cada fantasma queda al descubierto, sin engaños, sin máscaras. Nada da tanto miedo como eso, porque no se derrotan los fantasmas, sólo se les ubica, se les comprende.

Si se tiene suerte, cuando se sabe cuáles son y de dónde salieron, los fantasmas se le presentan (como quien presenta a un familiar que avergüenza) a quien tarde o temprano, se verá afectado por ellos. No sea que de noche, se acerquen a asustarnos a los dos y no sepamos en cuál gaveta está escondido el del pasado, en cuál maleta viaja el del desamor, o en cuál oreja escuchamos el del miedo a la pérdida.

4 comentarios:

Daniela dijo...

Ufff... Que buen post...
Me dejaste en blanco, es impresionante cuando alguien escribe algo que te dan ganas de haber escrito vos porque describe exactamente lo que te pasa...
Gracias por orientarme además... Enpezaré a desmenuzar entonces y recetaré tu blog a un par de ojos que conozco y necesitan entender el ciclo...
Un abrazo!

meleobro dijo...

esta entrada instrospecciona automaticamente...

El poodle que nunca estuvo dijo...

El problema (o la solución?) es que los fantasmas son contagiosos.. o adoptables... y entonces si uno hace las presentaciones apropiadamente descubre que una noche después aparecen los tuyos, los míos y los nuestros... por eso no presenté mis fantasmas a nadie que no supiera que se quedaría ahí para que a la siguiente noche pudiéramos ahuyentarlos juntos.... (suena más a solución)

Sirena dijo...

Poodle querida: ¡exactamente! Eso estamos tratando de hacer... deseános suerte (bueno, ya)

Meleobro: Es la idea... a ver si nos sirve a todos

Daniela: jajaja a veces sucede... gracias por venir