26.3.08

Flashes


Este viernes santo no hubo silencios, nubes ni tedio.
Pecamos todo el tiempo.
Amén.

24.3.08

Nuestro conjunto vacío

Desde la ventana de este hotel miro un terreno excavado. No sé que irán a hacer en plena ciudad pero si sé que ese enorme hoyo se parece a este vacío que me deja la ausencia de tus besos y de esos brazos fuertes que sostienen mi mundo.

Sé muy bien que allá, ese otro hoyo por donde corren los millones de pies subiendo y bajando gradas, tomando trenes, comprando sueños pirateados, se parece a las huellas de mi ausencia.

De dos ausencias se forma una presencia que es más fuerte que la distancia, que la falta de fe, que la tristeza, la soledad y la maldad. Y para el mientras tanto, hay palabras y están esos objetos de mágica investidura, cubiertos con el todo que nos basta y nos sobra.

Presentamos a Janitzio tío cariño junto a su hermana Suspiria (ya conocida en este blog).
Janitzio debe su nombre a una hermosa isla que está en el lago de Pátzcuaro.
Nació en Morelia, Michoacán, tierra bondadosa donde un hada y su príncipe
nos hicieron sentir como en casa ;-)

13.3.08

A partir de hoy mis dedos se van de vacaciones. Al regreso, ya veremos qué me traen.

12.3.08

¡Los poderes ninja!

8:15 a.m. Me quedo puerta afuera de casa, en mi peor pijama, con la obligación de estar antes de las 9 a.m. para facilitar un taller. Pienso ¿por qué se dirá eso de levantarse con el pie izquierdo? Yo prefiero el izquierdo que el derecho... Por suerte (o a fuerza de repetir la pérdida de llaves) mi amiga y vecina tiene llave de casa... pero igual llegué tarde a algo que no podía empezar sin mí.

Así, siguieron los eventos lamentables... como el mensaje que decía que mi gata echó a perder un sofá, el tradicional mal funcionamiento de una impresora, correr a imprimir en el lugar más caro de todos... esperar 15 minutos para comer chatarra en KFC y -¡esto sí que pudo ser desastroso!- salvar el carro de irse cuesta abajo por no poner bien el freno de mano.

Pero nada pudo quitarme el buen humor... porque lo ando bien adentro.

El domingo será un día importante

(la página está en blanco esperando ser escrita)

9.3.08

Cuando el delirio es de a dos, se llama amor

" Pero algo de mí,
yo no supe ver

hasta que no me lo mostró,

algo de ti, que quiero creer

que no vio nadie antes que yo,
que nadie vio antes que yo"

(Jorge Drexler, Antes,
se puede escuchar aquí)

Léase con cuidado, esto no es ciencia.


No estoy segura si es más fácil iniciar una y otra vez relaciones "abiertas" y estériles. Supongo que si se sabe cerrar el corazón con suficientes candados y si al mirarse al espejo, se inyecta una misma su buena dosis de cinismo, debe ser más fácil que enamorarse. Bueno, no supongo, lo sé.

Enamorarse es otra cosa y querer a alguien de verdad, así, con todo y contra todo, no es sencillo. Enamorarse implica un desajuste total de muchas cosas que antes estaban en aparente orden, como por ejemplo, la rutina diaria. Si ya el día no alcanzaba para dormir, comer, trabajar, movilizarse de un lugar a otro... ¿de dónde sale el tiempo para esos minutos de mirar por la ventana o al horizonte? (o sea, para jetear) ¿de dónde sale el tiempo para regar ese jardín de adentro y quitarle las malas yerbas?

Otro desajuste se da en la imagen del sí mismo. Cuando se está enamorado, no se puede evitar... el espejo es el otro. Hay una mirada que no es la propia, que nos constituye de alguna manera, que nos nombra y nos da sentido. Si esa mirada es buena y llena de amor, el reflejo nos hará crecer y nos veremos maravillosamente bien. ¿Acaso no se siente distinto el caminar por la calle? ¿Acaso no se siente una como protagonista de un anuncio de perfume? Si la mirada no es buena... ya sabemos, de eso se trata la agresión disfrazada de amor.

Entonces, esa mirada del otro (hecha de palabras, gestos, hechos, besos, abrazos, sexo y mil posibilidades más) se convierte no sólo en algo fundamental y necesario (como el aire, aunque no es conveniente exagerar la dependencia) sino, termina siendo un arma de doble filo. Todo es más intenso cuando proviene de esa mirada, por eso es imposible amar sin lastimar... es una verdad y los mejor es aceptarla para estar atentos, porque si estamos advertidos, tenemos más cuidado.

¿Por qué no se puede amar sin lastimar al otro? Porque aunque tratemos de evitarlo de todas las maneras posibles, cuando se abre le vida por completo, las palabras no valen lo mismo, los actos no pesan lo mismo y las ausencias no se sienten igual. ¿Que da miedo? Un poco, sí... es más fácil cerrarse con candado... pero ¿para qué? No tiene sentido, porque así como es posible lastimar a la persona que se ama... hay mil caricias, curitas y conjuros sanadores para enmendar lo que se ha hecho mal. Y no se trata de sadomasoquismo... es un asunto de sensibilidad. Tampoco se trata de violencia, eso es otra cosa, yo hablo aquí de pequeños detalles, no de golpes simbólicos ni físicos... Se trata de esas muchas pequeñas cosas que duelen... pero también, de que la sola certeza de que al otro le duele lastimar, ya es un alivio que compensa cualquier pena.

En fin, una puede decidir ponerle rodines a la bicicleta, ponerse casco, rodilleras, protector solar y no alejarse del patio de la casa... pero así como de niños aprendimos a caminar porque nos dejaron caer algunas veces y así como el desarrollo de nuestras capacidades creció cuando nos dejaron llorar un poquitito en la cuna... de la misma manera, crecer y convertirse en dos miradas entretejidas, tiene sus raspones y lágrimas. No tiene sentido evitarlo... poco a poco se aprende a caminar, a manejar bicicleta, a descansar en la sombra y a mirarse en el espejo desde diversos ángulos.








La imagen de arriba
es de aquí

8.3.08

De todos los mensajes recibidos hoy a mi teléfono celular... el único que no me generó náuseas fue el siguiente:
"¡Las mujeres arriba!"




Ilustración del Kamasutra

Algunas veces, las pruebas se me vienen encima como un aguacero. El paraguas que sirve para una, no sirve para otra y de todas maneras, sólo consigue detener por un rato. Tarde o temprano, tengo que cerrar el paraguas y el agua moja de todas maneras mis zapatos.

Voy perdiendo por mucho. Digamos que no he pasado la prueba más importante. Digamos que si todo sale bien, podré ir a examen extraordinario... aunque ya sabemos que en el expediente, eso nunca se olvida.

5.3.08



Algunas veces, en mis manos, sostengo el absoluto. Otras veces, se me cuelan los sueños como granos de arena entre los dedos.

Cuando tengo suerte, como ahora... las hormigas recojen los sueños (los cargan entre 8) y los colocan uno por uno en mi taza de café. Así, todas las mañanas, me los tomo de nuevo y sonrío.




Ilustración de Anne-Julie Aubry

3.3.08

La bandera en tu mano


Muchas veces, he deseado subir al Chirripó hasta estar a esos 3820 metros sobre el nivel del mar y nunca he estado ni siquiera cerca de hacer el esfuerzo.

Antes, lo achacaba a que de pequeña no me enseñaron lo que es persistir. Decía yo eso, porque cuando quise clases de piano, las tuve... hasta que las cosas se pusieron complicadas y decidí salirme. Mis papás no me obligaron a quedarme, tampoco me hablaron de cómo algunas veces, nos arrepentimos después de tomar una decisión. También lo decía porque cuando quise ser gimnasta, mi papá me dijo que tendría que renunciar al tiempo libre, me levantaría temprano... yo simplemente dije que entonces no... igual que dije no a ser astrónoma, a partir de las peores calificaciones de mis tarjetas trimestrales... Y una vez intenté usar un snorkel y por mucho que me parecieron hermosos los pececitos de colores y las profundidades del mar, no quise hacer el esfuerzo de aprender a bucear. Bah, lo confieso, no soy una sirena de verdad...

Pero hoy no lo digo... ¿cómo es eso de no saber persistir? ¿cómo es eso de no saber esforzarme? ¿cómo es eso de pensar que no sé buscar o caminar hacia lo que quiero si nunca he dado un paso atrás? El cerro Chirripó, tal vez no verá nunca mis pies en su cumbre... pero hay otras montañas... y hay una en especial, que aunque esté lejos, aunque tenga que escalarla, aunque me rompa los dedos subiendo con mis pies descalzos y mi mochila repleta de sueños... voy a ir a conquistar. No es que yo no sepa persistir, es que escojo bien cuáles montañas, cuaĺes mares, cuáles estrellas, cuáles cuerpos en movimiento y cuáles acordes tocar en el piano.

Ninguna distancia física ni altitud podrá jamás detenerme. Sólo me detienen las palabras (o su ausencia).





La foto de Los Crestones es del álbum de ebarboza
¡gracias!

1.3.08

Ilusión óptima




Pensemos: si la montaña es cada día más grande, pero también cada día está más lejos... el ojo no nota nada, pero la distancia ha aumentado ¿o no? (la montaña ¿crece en altura o en la base?)
Lo decidí yo, cuando no quería bailar canciones románticas en los bailes del colegio, cuando tomé un libro de Simone de Beauvoir y supe que había otras maneras de ser mujer, cuando no soñé con un vestido rosado para mis quince años, cuando no me imaginé siendo protagonista de novela mexicana. Lo decidí cuando no me gustó leer Mujercitas.

Lo decidió mi mamá, porque no me mostró ese rol de ama de casa desesperada; lo decidió cuando discutió con mi papá para poder irse a un taller de poesía, cuando tomó comida de la alacena para entregársela a los refugiados políticos, cuando peleó con su tío por sus ínfulas de macho. Eso a su vez, lo decidió su mamá biológica cuando la abandonó junto con sus hermanos y la obligó a defenderse sola a sus cinco años de edad.

Lo decidió él, cuando se retractó de sus palabras de amor y me clavó dos puñales de egoísmo en el pecho; cuando eligió esperar por una mujer que sí leyera Mujercitas y callara en las fiestas familiares. Lo decidió él, y yo tardé en comprender que ese acto merecía celebración.

Lo decidí yo, cuando dejé suspendida la tesis para aportar de mi esfuerzo a un no rotundo; lo decidí cuando cambié de dirección mis pasos y mi plan de futuro. Lo decidiste vos, cuando abriste de nuevo la puerta en un mensaje de texto y lo decidí yo cuando subí al autobús sin importar la incertidumbre.

Una respuesta es no, no creo que existan decisiones individuales. La otra respuesta es sí, hay una lista de personas y de hechos, a los que habrá que enviarles su tarjeta de "gracias".