8.3.08

Algunas veces, las pruebas se me vienen encima como un aguacero. El paraguas que sirve para una, no sirve para otra y de todas maneras, sólo consigue detener por un rato. Tarde o temprano, tengo que cerrar el paraguas y el agua moja de todas maneras mis zapatos.

Voy perdiendo por mucho. Digamos que no he pasado la prueba más importante. Digamos que si todo sale bien, podré ir a examen extraordinario... aunque ya sabemos que en el expediente, eso nunca se olvida.

2 comentarios:

meleobro dijo...

quizá quemando el expediente?

pero que estoy diciendo... como si yo pudiera hacerlo...

Sirena dijo...

Los expedientes guardados en la memoria no se pueden quemar... y aunque parezca que están anulados, nunca se anulan... pero ¿qué remedio?