1.3.08

Lo decidí yo, cuando no quería bailar canciones románticas en los bailes del colegio, cuando tomé un libro de Simone de Beauvoir y supe que había otras maneras de ser mujer, cuando no soñé con un vestido rosado para mis quince años, cuando no me imaginé siendo protagonista de novela mexicana. Lo decidí cuando no me gustó leer Mujercitas.

Lo decidió mi mamá, porque no me mostró ese rol de ama de casa desesperada; lo decidió cuando discutió con mi papá para poder irse a un taller de poesía, cuando tomó comida de la alacena para entregársela a los refugiados políticos, cuando peleó con su tío por sus ínfulas de macho. Eso a su vez, lo decidió su mamá biológica cuando la abandonó junto con sus hermanos y la obligó a defenderse sola a sus cinco años de edad.

Lo decidió él, cuando se retractó de sus palabras de amor y me clavó dos puñales de egoísmo en el pecho; cuando eligió esperar por una mujer que sí leyera Mujercitas y callara en las fiestas familiares. Lo decidió él, y yo tardé en comprender que ese acto merecía celebración.

Lo decidí yo, cuando dejé suspendida la tesis para aportar de mi esfuerzo a un no rotundo; lo decidí cuando cambié de dirección mis pasos y mi plan de futuro. Lo decidiste vos, cuando abriste de nuevo la puerta en un mensaje de texto y lo decidí yo cuando subí al autobús sin importar la incertidumbre.

Una respuesta es no, no creo que existan decisiones individuales. La otra respuesta es sí, hay una lista de personas y de hechos, a los que habrá que enviarles su tarjeta de "gracias".

1 comentario:

Daniela dijo...

Merecidas tarjetitas a la historia y a esa gente, que por las buenas o las malas te hizo ser quién sos - y ami también -.
Fantástico el post!