3.4.08

Desperté en la madrugada y miré las paredes: era mi habitación. Traté de despertar, no tuve éxito. "No puedo estar en mi cuarto" -me decía- "estoy soñando, tengo que despertar para saber dónde estoy realmente. Debe ser que quiero regresar a casa, por eso sueño con ese afiche, con el clóset, la puerta del baño"... Tuve miedo, horror de no saber dónde estaba durmiendo. Luego tuve horror de saber que en efecto, estaba en mi cama, en mi habitación y en mi casa. Son las secuelas de haber dormido en 7 lugares distintos en 17 días. Más tarde abrí la puerta del cuarto y sentí que esta ya no es mi casa. Debería mudarme.

4 comentarios:

nea dijo...

tan rico que es dormir en la camita de uno. Te entiendo pero ya pasó!

Humo en tus ojos dijo...

Allá donde respiramos tu casa es la misma y la visitan vacíos estos días. En este otro lugar hace días que te mudaste de casa. A ver cómo empujamos ahora el carrito de la sincronía.

Sirena dijo...

Nea: No ha pasado, es es el problema :-(

Humito: Exactamente... se siente bien que al menos alguien comprenda y tan bien... es que por eso es ¿ves?

Daniela dijo...

De fijo deberìas... A veces cambiar de ambiente ayuda a ubicarse un poco. O asentarse, que es màs complicado - aunque màs feliz -