4.4.08

fuerza centrífuga

Nea me invitó a leer un post sobre su cama y mientras le comentaba, pensaba que no era exacto lo que iba a decir. Mi impulso me decía que no hay nada mejor que dormir en la propia cama... pero en este momento de mi vida y mi historia, sería injusto decir semejante cosa. Hay tres camas mejores que la mía (una de ellas es perfecta) y eso, por ahora, no tiene remedio. Ahora entiendo por qué despierto a media noche sintiéndome perdida, por qué abro la puerta de esta casa que antes me encantaba y hay un vacío pastoso, como esta tarde de post-lluvia cargada de humedad. Es bien curioso... el miedo era que yo dejara tantas huellas en una casa ajena, que el aire ahí quedara detenido y asfixiante... y sucedió lo contrario. Las huellas me las traje yo hasta aquí, como un camino hecho de pasos que tratan de que regrese. Mi cama es deliciosa, con edredones, almohadones de colores. Tiene a Janitzio y un fetiche mágico, pero está tristemente echada a perder. Lo mismo pasa con la que digo que es perfecta, porque en la práctica, está tan desolada como la mía.

2 comentarios:

nea dijo...

Sirena, yo adoro mi cama, me hace descansar, me abraza en la soledad, pero también tengo esa cama perfecta, donde quisiera si pudiera pasar más tiempo, esa cama perfecta llena de compañia, de pasión, donde he dormido dulcemente lejos de la soledad, y que este fin de semana me hizo descansar, me hizo sentirme bien, me hizo querer detener el tiempo, y me hace desear dejar mi cama. Ayer no pude dormir, porque como tu dices "me traje las huellas", pero la cama perfecta quedó ahí, y yo quedé en mi cama nuevamente acompañada de la soledad.

Daniela dijo...

Pues sì, hay camas de camas y recuerdos en ellas, las huellas en la piel que se acomoda a ciertas formas en el colchòn (no necesariamente las propias) que luego hacen falta para hacer inmejorable el lugar donde se a braza el sueño.
Yo hace unos dìas me despedì de mi cama perfecta, sin previo aviso, no pude siquiera abrazarla para llorar... le dije adios de larguito (y es un adios, no un hasta luego) y estoy tratando de hacer que ese armatoste negro que alberga el apartamento solitario vuelva a ser el remanso de paz que fue antes de conocer esa cama atortugada.
Tu post me moviò algo adentro... Necesitaba comentar.