6.4.08

Yo confieso

Algunas veces callo. Lo hago con gran dificultad. Callo por no herir, o cuando trato de no darle mucha importancia a lo que pasa. Otras veces callo para no terminar herida, cuando algo es muy importante pero sólo si se ve con mis ojos.

-----------------

Esta semana, me regalaron de cumpleaños varios objetos indeseados (que agradezco por la intención):
  • Cadenas, aretes y pulseras de plata (si estoy en contra de la minería en mi país ¿cómo estar a favor de la que se hace en otros?)
  • Una blusa hermosa, muy hermosa y muy cara, que convertida en dinero habría sido un excelente empujón para el carrito. La blusa me encanta, pero sentir algún apoyo real me hubiera gustado más.

Y uno que no agradezco y pondré a circular en la primera oportunidad:
  • Una bufanda con olor a perfume, lo cual instantáneamente evoca escenas desagradables del tipo: "¿cuál de todas mis mujeres dejaría esto aquí? ah... se la daré de regalo a fulanita". Es tal vez el regalo más cargado de simbolismo que haya recibido jamás. También el más irrespetuoso y estúpido. No duele ni una pizca. En cambio, da un poco de lástima.
----------------

Es aquí, en este lugar, donde no me callo nada. Lo siento por quienes leen y descubren que hay cosas que no me atreví a decir. No se aceptan reclamos. Leer aquí es como husmear detrás de la puerta y nadie confiesa haber escuchado nada en esas circunstancias.

2 comentarios:

nea dijo...

Creo que es aquí, en tu espacio donde dices lo que sientes, yo también callo, callo por las consecuencias, de herir o cualquier otra, que me afecte, y odio callar. :-(

Julia Ardón dijo...

sos valiente vos...