10.6.08

La silla vacía, las islas, las aletas, los pies y los regresos

Una va al psicoanalista por unos cuantos años... Luego, por algo que llamaremos intuición, deja de ir a las sesiones y años después descubre que su psicoanalista era un farsante (no, no se trata del fin de análisis, se trataba de verdad de un farsante) y se consuela con la frase de Lacan, esa que nunca ha leído pero más o menos dice que uno se analiza a pesar de su analista... Se siente orgullosa de haber salido "ilesa" de las redes de un abusador (nunca se sale ilesa, aunque no le pongan a una ni un dedo encima) y le mantiene el respeto a unos pocos de esos que se toman el psicoanálisis tan en serio, que pueden reírse de Freud.

Después una va al terapeuta sistémico y descubre que eso sirve más que muchos años de acostarse en un diván. Sin embargo, sólo acude en momentos de crisis, de caos, de desorden... entonces el terapeuta le ayuda a una a ordenar las ideas, a hacer enlaces, le "presta su yo" como le dicen y una sale del consultorio con un mapa bastante bien trazado, con las dudas en una bolsita rotulada... con los fantasmas del pasado en un rincón del alma (buena canción esa... "de que sirve la vida si a un poco de alegría, le sigue un gran dolor") con un letrero de "manejar con cuidadísimo, no alborote el panal"...

¿Qué una? ¡esa una soy yo! Hay que aprender a no decir "una" cuando se quiere decir "yo" porque no hay nadie más que sea responsable de nuestra propia vida.

En fin... que como me acostumbré a ir en momentos de crisis, en este episodio crítico de huracán existencial catastrófico, decidí ver cómo le hacía para hacerme el mapa yo... con la ayuda de mis amigas y amigos que no puedo creer lo mucho que me quieren... ¡hay que ser valiente para verme hecha pedazos, a mí, que simulo ser como una ceiba! Y es que además, no tenía cara para llegar a enumerar qué ha pasado con mi vida en tan pocos y a la vez, tantos años. He crecido como diez años en los últimos dos... y sería inútil tratar de contar tanto... debería recurrir al "léase el blog y yo le explico".

Y que una va al psicoanalista no sé ni cuántos años a hacer qué cosa... y va a terapia sistémica menos de un año y aprende a vérselas con una misma... pero ilusamente cree que aunque el papá traicionó a la mamá, eso a una no le afectó en nada (¿ajá? ¡habráse visto tanta arrogancia!) y que una no está chocha como las demás viejas chochas que andan por la vida... y que todo está resuelto y que una no va a entrar en ciclos de celos, de desesperación y de te-llamo-hasta-que-me-contestes-cabrón...

Y que yo, lo que soy yo, en una semana descubrí que he crecido muchos años pero que hay una partecita fundamental que no ha sanado... y que esa partecita herida ha amenazado lo más grande que me he encontrado en la vida... y que aún no sé si ha terminado por destruirlo...

""Lo último que se pierde
es la esperanza"
Porque la esperanza
es un animalito verde que
aparece en los patios y
tiene muy buen sentido
de orientación"
(Luis Carlos Pineda, Calaveras y Flores. Guatemala)

Y que entonces descubrí que la crisis venía de atraaaaaaaaaaaaaaaaaas, atraaaaaaaaaaaaaaaaaaas y que dejar de ser Sirena no era la solución a nada... porque sí, ahora tengo pies pero no puedo negar mi pasado ni mis cicatrices... y que probé si blogger me dejaba regresar con la misma dirección y me dejó... y que entonces (perdonen tanto enredo lectores, perdonen) me regreso... aunque ahora tenga pies y pueda nadar más rápido y sobre todo, patear...

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