28.6.08

Recolectando 10

Hoy no encontré una mejor manera de estar cerca de mi gente, que buscar en los blogs. Después me conecté al mésenyer y encontré a tres amigos.

Le digo a Nuececita que me siento sola... me pregunta si no hay amigos en esta ciudad, le digo que sí... "es que ando sola por dentro, ¿ves?".

El 10.21 pregunta por mi "cybernovio"... yo: "no es un cybernovio!!!!!!! parecés un viejillo dinosaurio tecnológico". 10.21 pregunta: "ahhhh, cómo se dice?"... yo: "una cosa es un cybernovio y otra cosa es un novio que vive en otro país". 10.21 dice: "posmonovio?"...

A la O. le actualizo los chismes de los patojos. Le digo que los extraño mucho y que "si este viaje es un ensayo de lo que viene, la obra saldrá muy mal..." Ella me dice que no me preocupe,"es que el ensayo está en el país incorrecto".

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Salgo a la calle buscando algo de comer. El edificio en construcción chorrea agua por dentro de una viga. Tal vez en el futuro, eso ocasionará alguna tragedia, pero ahora maquillarán el desperfecto como maquillan todo en la zona 10.

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No hay pollo mutante en esta ciudad y el pollo campero es repulsivo. Domino entonces mis impulsos chatarrísticos y entro a una cafetería tipo soda Tapia. Odio la soda Tapia, este lugar en cambio me da lo mismo. Leo apenas la introducción del libro que llevé de paseo, me tomo un capuccino después de quedarme mirando la espuma como si fuera víctima de un meteorito de azúcar. Se me ocurre algo para escribir (algo que no es esto) y luego lo olvido.

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La camarera del aparthotel gana 170 dólares por mes. No quiero ni decir cuántas veces le pagaría el salario con la tarifa del hospedaje. Para colmo, después de que ella limpia, la supervisora me molesta tocando la puerta para venir a revisar. La detesto.

Hoy la detesto más que ayer, porque encontró un puto cenicero con colillas en la terraza. No es culpa de la camarera no haberlo visto, es culpa de la vieja bruja supervisora que no tiene mejor cosa que hacer que mirar lo que a nadie le importa. La camarera regresa y me dice algo semejante a "la supervisora me habló muy feo, no me gustó nada lo que me dijo". Le ofrezco decirle a la bruja que yo le dije que no limpiara la terraza, me dice que no, que es peor.

En este país hay un cículo vicioso culpabilizador... yo no lo sufro porque lo veo desde afuera pero existe. Si no hay nada que yo pueda hacer no entiendo para qué me lo cuenta. Lo mismo la mesera del otro día, que no dejó a una amiga sentarse en nuestra mesa porque "es que me regañan si usted se sienta en una mesa que está sucia seño". Me pasan la bola pero yo me la capeo... aunque en el reporte del servicio no vaya a quejarme de la vieja bruja, porque la pobre usa el poder para ponerle el pie encima a la camarera, porque alguien usa su poder y le pone su pie encima y así hasta la eternidad.

2 comentarios:

El poodle que nunca estuvo dijo...

Noooooo!! como puedes decir eso del pollo campero??? Yo tenía que pedir que me trajeran congelado de los amigos que iban a Guatemala! de verdad no te gusta?? creo que estoy conociendo los límites de mi entendimiento y tolerancia... pollo camperooooo!!!!

10.21 dijo...

me dieron ganas de darle una beca de por vida en una playa psicodélica a la camarera.

lástima que yo no tengo esos superpoderes...