20.6.08

Sólo Bach me manda flores

Se instaló, no escuché cuando abría la puerta pero anoche se paró frente a mí y no me dejó salir de fiesta, ni escribir el informe puto informe maldito desgraciado informe, ni me dejó cocinar. Me mandó directito a la cama a darle "on" a la otra pantalla.

Ahora tengo que hacer maleta y la muy lánguida no me deja hacer eso tampoco. Debo tener cuidado para que no se vaya conmigo entre la ropa interior. Debo dejarla aquí para que muera en mi ausencia, para que nadie la alimente con fotos, con lamentables búsquedas que una y otra vez repiten que no.

Se instaló y ni siquiera es capaz de hacerme llorar.




"- ¿Sabe lo que he pensado esta noche? -dijo en forma abrupta-. Que usted no hará nada mientras esté en Ruán. Hay una sola solución: que venga a vivir en París.
- ¿Vivir en París? -dijo Javiera asombrada-. Bien que me gustaría, desgraciadamente.
- No lo digo en el aire. -Francisca vaciló; tenía miedo de que Javiera la considerara indiscreta-. Podría hacer lo siguiente: se instalaría en París, en mi hotel si quiere; yo le prestaría el dinero necesario y usted aprendería un oficio...
"

La Invitada, Simone de Beauvoir




No hay comentarios.: