29.7.08

(si me interrogan, es ficción)

A. me dice "nos hicimos la prueba hace pocos días", tiene menos de un mes. Que no van a tenerlo, que va a hacerse "el procedimiento" en un país y en una fecha equis.

Se me retuerce el estómago (ahí donde está el alma a veces). Serán siete semanas. No sé qué tanto de bebé habrá a las siete semanas pero se me ocurre imaginarlo como un bebé. No se lo digo a ella, obvio. Lo pienso para mí.

Más adelante me dice que ahora no quiere tener un hijo. Él nunca lo querrá. "Si quiero tener hijos tendré que separarme". Tristemente me toca decirle que ya no tiene mucho tiempo para pensar en eso. Creo que es importante que lo sepa. Puede que renunciar a este hijo sea renunciar a ella misma como madre.

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B. Me llamó hace unos días preguntándome cuántas pastillas, cada cuanto tiempo. Se sentía embarazada... ella dice que lo sabía "en sus adentros". Me ha pasado... creo que es sólo un efecto del enamoramiento, como un impulso de dejarse para siempre (como si los hijos fueran propiedades) un pedacito de ese hombre. Qué miedo, es un impulso vampiresco...

Se tomó las pastillas. Días después me envió un mensaje diciendo: "ya me vino!!!!" En el fondo ella soñaba. Es muy probable que él sea el padre que ella quiere para sus hijos. Pasa a veces, conocemos a la persona indicada en el destiempo perfecto. Duele.

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C. me cuenta que tuvo que abortar usando pastillas para gastritis hace algunos años. Una de sus amigas de aquel momento le dijo años después que se sintió culpable por no haberle dicho a nadie "lo que ella iba a hacer". "Debí haberte detenido" le dijo.

Comenzamos a imaginarnos dónde estaría ella ahora mismo si no hubiera tomado esa decisión. No podemos asegurarlo pero tampoco es alucinar... lo primero, no nos habríamos conocido, porque sus pies no hubieran entrado a la universidad a la carrera que nos juntó. Tampoco hubiera podido hacer todos los proyectos que ahora está haciendo, conocer al hombre a quien ama ahora, soñar lo que sueñan juntos.

Tal vez hubiera tenido otro proyecto más hermoso. Tal vez tendría un hijo infeliz cargado de culpa. No lo sabemos, no podemos saberlo.

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Como estas, hay mil historias, millones. Ellas son de las que tienen suerte y no terminan desangrándose en un callejón. Estos son los que tienen suerte y no comienzan la vida llegando a un agujero, al desamor, a la etiqueta de "malvenido".

Hace unos días el OIJ recibió "la llamada anónima de una joven que delataba a su mejor amiga" y allanó las instalaciones de una Clínica en San José. La ley es la ley, pero me lleva el diablo...

El tema me descuadra de mí misma. Yo no creo que podría, pero tengo derecho.

4 comentarios:

Solentiname dijo...

hay que haber pasado por una situación de esas para poder hablar de cómo se toma una de esas decisiones. Mi opinión es que nuna es una decisión fácil, nunca, pero entiendo a las que la toman.

Xili dijo...

yo creo q se tome la decisión q se tome, lo importante es q sea una la q decida, q tengamos el derecho de decidir lo q queramos. abortar o tenerlo, me parecen ambas igual de valientes decisiones: la de tenerlo porque asume un cambio de vida q llega con el BB y todo lo q eso conlleva, y la de abortarlo porque asume q no está preparada para cuidarlo como se merece y hace lo correcto.

por cierto, lo de los bebés gemelos lo encontré en la web de msn cuando cerré mi email un día y apareció ahí en las noticias de msn.com

saludos!

Daniela dijo...

El tema nos descuadra a todas de nosotras mismas pero radica en que podamos o no, tenemos derecho a escoger y a que nadie especule, se entrometa, cuestione o condene. Precisamente, el silencio es respeto en estos casos.

Sirena de pie dijo...

Sí, yo entiendo también pero el tema me da como fuerte...

Eso mismo, es una decisión nuestra y de valientes.

El silencio ¡cómo cuesta el silencio!