11.7.08

vida=10 yo=1

Me cuenta que se enamoró. Me duele. Me alegra pero me duele. ¿Qué puede creerse una para tener reservas? Cuando se conoce a alguien maravilloso no se le guarda en la gaveta de "por si acaso".

Yo lo guardé en el "por si acaso" pero le puse un lazo dorado, no hice más que hablar de él y me creció por dentro un cariño inexplicablemente grande e instantáneo. Como si fuera una de esas cositas a las que se les echa agua y se hacen enormes. Nunca he tenido una pero las he visto. O una de esas almohadas que ahora vienen en paquetes pequeñitos y apenas se abren se inflan. Así.

Entonces yo pensaba que él estaría en mi plan b... pero su plan a se apareció mientras yo aún estoy preguntándome por dónde va el mío.

Quise darle un beso aquella vez pero en ese momento mi boca no era mía. Seguramente ahora tampoco lo es, tan obediente y fiel la pobrecita.

3 comentarios:

Solentiname dijo...

Yo creo que vos tenés derecho a sentirte alguien especial. Y a que te duela tenés derecho también. Son albures que se asumen, a veces salen, a veces no.

Julia Ardón dijo...

Uy...eso pasa...y duele siempre. Pero imagino a otros les ha pasado con vos también.

Es el riesgo.

Sirena de pie dijo...

Sole: yo también creo eso pero me choca cuando me descubro reservando lo mejor para después... sé bien por qué lo hice esta vez pero me choca igual...

Julia: sí, les ha pasado... gracias por recordármelo.