14.8.08

Causas y Azahares


Yo no sé distinguir casualidades de causalidades. Tampoco distingo símbolos de signos.

Yo sólo sé que este blog hace tiempo padece de trastorno bipolar de la personalidad. No es tan así en el mundo circundante fuera de los unos y ceros pero es así aquí, como si deshojara margaritas.

La buena noticia es que no hay tal bipolar... en realidad se ha tratado de una caída estrepitosa administrada en pequeñas dosis. Del esperado descalabro devastador ante la muerte de LA ilusión, me salvó una nube de algodón de azúcar que se aparecía de pronto y después se disipaba... La nube dulce me dio tiempo suficiente para mirar las gradas que había a mis espaldas.

Lo que ha ocurrido entonces (a pesar de las diversas alegrías, los retornos momentáneos de fe, las racionalizaciones analgésicas y la inmortal esperanza) es que sin darme (y darnos) cuenta, ya quedan muy pocas gradas por bajar. Si me caigo ahora, tal vez me queden algunas marcas en las rodillas y aquel enorme recuerdo de haber estado en la cima del mundo esperando a que Morelos te dejara bajar hasta mí, pero ya una vez me caí de más alto y aquí estoy -con los ojos brillando menos y con la niña asomándose menos a jugar en la vida- pero más fuerte y mucho más feliz que antes.

No sé si ya bajé ese par de gradas. Pronto lo voy a descubrir. Mañana voy a presentarme ante el mar con mis nuevos pies. Este fin de semana mis ojos dejarán de esperar tu aparición en la pantalla.

2 comentarios:

Jorge dijo...
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(^oo^) bad girl (^oo^) dijo...
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