2.9.08

Margaritas y aMargaditas

A A. le rompieron el corazón por primera vez. Ese era mi miedo, pero igual le decía lo que decimos las amigas: ¡es más rico el amor si una se tira de cabeza con todo y sandalias! Le duró poco. No entiendo, es una estafa... dos o tres meses ni siquiera dan tiempo para probar las sabrosas mieles de los besos y poder decir al momento del trancazo que valió la pena.

A M. el rompimiento de A. le desencadenó las preguntas que hace tres años no se hacía. Yo suponía lo que pasaba, pero no le decía nada porque eso hacemos las amigas: que cada una viva su proceso y llegado el día, se rompa la jeta en la pared. ¿Para dónde va esto? le dijo a su novio, ¿ si no fuera por la distancia estaríamos juntos? Ya es hora de decidirnos, o nos juntamos en el mismo continente o nos vamos a la mierda. -Te amo- le dijo él... y nada más.

A mí, el rompimiento de A. me desarmó. Yo que estaba conteniendo con todas mis fuerzas, tuve que ir, cruzar la calle, abrir la puerta de mi casa quemada y mirar que no estoy dispuesta a aceptarlo, que no me da la gana, que no renuncio ni me rindo. Tuve que sentarme en el sofá rojo chamuscado y comenzar a esperar un avión. Y ya sé, en el fondo sé que mi nueva casa también va a oler a humo y que probablemente entonces sí me toque darme de puñetazos contra una pared (y que la pared, como siempre, me ganará) pero también sé que ahora mismo, no estoy lista, no puedo y sobre todo, no quiero.

A P. los rompimientos de todas le generaron angustia. Comenzó a imaginarse qué pasaría si... Le dije lo que dicen las amigas: no te inventés tragedias, ustedes están bien... no te adelantés a las cosas, dejá de tener miedo... lo que le pasa a una, no tiene que pasarle a la otra... y terminé con un chiste, como para restarle drama al guión.

Antes, creíamos que el amor se resolvía con una sola margarita. Me quiere, no me quiere, me quiere... ahora sabemos que se deshoja todo un jardín:

Me quiere, no me quiere
Se atreve, no se atreve
Me aburre, no me aburre
Me apoya, no me apoya
Me entiende, no me entiende
Me respeta, no me respeta
Me miente, no me miente
Me lee, no me lee
Me escribe, no me escribe
Me extraña, no me extraña
(y viceversa, por supuesto)

Las margaritas (las flores y las que se hacen con tequila) ya ni sirven de nada. Nada detuvo que terminara yo, hace dos madrugadas, levantándome de la cama para buscar una camiseta para abrazar... así fue como supe que aquí, o nació un fantasma o nada se ha terminado.


4 comentarios:

sirako dijo...

hoy, después de tu post, le tengo tanto miedo al amor, que le perdí el encanto...

Humo en tus ojos dijo...

Mi pregunta sería si se trata de un jardín o una selva que se deshoja, porque pensándolo bien, ¿será que basta con tener toda la columna de la izquierda con un check para que las cosas caminen-bien?

Sirena dijo...

Sirako... pues es que así andamos por aquí... aunque no me salgás con esas... el miedo ya lo tenías...

Humo: ¡Nooooooo si sólo puse unos cuantos ejemplitos! (pero estoy en un desierto)

meleobro dijo...

es un tema en donde por más que se quiera no se puede obtener experiencia...

aunque mi comentario no tiene nada que ver con nada...